Si hablamos de millones de personas en un mismo lugar, gritando a pleno pulmón y al unísono las mismas palabras, ¿de qué pensáis que se puede tratar? Creo que hay pocas situaciones en las que puedan confluir estos factores. De hecho, no se me ocurre ninguna otra que un concierto. Porque la música tiene ese poder, que ninguna otra forma de arte o entretenimiento tiene.

Seguramente por eso en las carteleras vemos cada vez más biopics de grandes estrellas de la música. Siguiendo esta tendencia, el 14 de febrero llega a las salas Bob Marley: One Love, un trocito de la vida del cantautor y músico jamaicano, uno de los máximos representantes de la música reggae.

En 1976, Jamaica está al borde de la guerra civil. Bob Marley, que entonces ya es una estrella allí, intenta organizar un concierto por la paz que pone en riesgo su vida y la de su familia, obligándole a abandonar la idea y exiliarse a Europa. Pasa los dos siguientes años allí, componiendo y grabando junto a The Wailers, su grupo musical, Exodus, el álbum que le lanza a la fama mundial. Justo después, en 1978, Bob Marley consigue dar ese concierto soñado, llevando la paz a su pueblo.

Aunque la película se centra en estos hechos, cae en el error de intentar darnos toda la información adicional que sea posible sobre la vida de Bob Marley. Mediante flashbacks que interrumpen el relato sin ser imprescindibles para comprenderlo, nos sueltan pequeñas píldoras sobre la niñez y adolescencia del cantante.
Sin embargo, esto no impide seguir la narración, cuya estructura y tono se distancian de los que solemos encontrar en los biopics musicales. Y creo que esto es lo que mejor hace la película. Permanece fiel a la filosofía de vida de Bob Marley, así como a la esencia de su música, la música reggae. Con un ritmo menos frenético de lo común y un tono bastante realista, la cinta prioriza lo que motiva a Bob Marley para hacer música, frente a los conciertos que dio o lo que consiguió con ello. Hay una gira, hay conciertos, música, por supuesto, pero también hay pobreza, violencia y racismo. Porque sin esto segundo no se puede entender la música de Bob Marley.

En ese sentido, creo que la película transmite a la perfección su mensaje, que no es otro que el que su protagonista entona en las canciones. Nos demuestran que la música nos sana, nos empodera, nos une y nos iguala. Volvamos a esa imagen inicial: esa masa de gente cantando al mismo tiempo la misma canción. En ese momento nadie es más que nadie, como debería ser fuera del concierto. Y eso es por lo que lucha Bob Marley.

Por el camino, la película retrata el movimiento rastafari, al que Bob Marley pertenecía y dio luz con su música. Aunque, al igual que su infancia, queda en un simple esbozo, creo que es importante que esté. Porque forma parte de ese mensaje de igualdad, que podemos extrapolar al hecho de que se haya producido este biopic y no otro. Un biopic que, como Bohemian Rapsody o el más reciente I wanna dance with somebody, visibilizan colectivos que hoy siguen siendo discriminados. Y esa es el arma que tiene el cine para luchar por la igualdad.
En resumen
Bob Marley: One Love habla del poder que tiene la música, a través de una postal de la vida del cantante que, aunque se desdibuja en algunos momentos, deja claro que Bob Marley es una de las mayores estrellas musicales de todos los tiempos, así como uno de los mayores luchadores por la igualdad y por la paz. Por el amor, en definitiva.