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ALMA Guionistas: El guionista de programas existe

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Alex López-Reina
Alex López-Reina
Guionista con la curiosidad de un niño. Cine, ficción y entretenimiento en vena. Filosofía de vida de Rocky Balboa.
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Todo espectador que sale del cine después de haber visto una película mala lo primero que hace es meterse con el guion, porque considera que es de lo único que puede opinar sin quedar como un mastuerzo. Al igual que cuando enchufamos Netflix, si no nos ha gustado la típica serie enfocamos la primera flecha hacia el guion. Está claro que el espectador medio no va a ponerse a analizar de primeras la iluminación o el montaje, porque si algo no gusta en España es quedar como un bobo -como diría Messi-. Pero, ¿qué pasa cuando vemos un programa que no nos gusta? ¿Culpamos al presentador? ¿o a los tertulianos de relleno?

Hay mucho secretismo en torno a la figura del guionista audiovisual especializado en programas o dicho de otra forma, de entretenimiento. Todo programa -menos la esquirol de Drew Barrymore- cuenta con guionistas encargados de sacar el máximo partido a cada concursante, invitado o entrevistador. En definitiva, los guionistas de programas existen.

El Sindicato de guionistas ALMA organizó un evento en la Academia de Cine para dar foco a los guionistas de programas en el que tuvieron lugar dos conferencias realmente interesantes: Guionistas: Supervivientes en la isla del Entretenimiento y Anatomía de una entrevista. En la primera se hilvanaron las diferentes problemáticas a las que se encuentra todo guionista de programas y su necesidad de reclamar condiciones más óptimas para desarrollar su profesión, y en la segunda trataron el arte de la entrevista y los diferentes campos del entretenimiento donde operar. Sin olvidar «los librillos de cada maestrillo«.

«Guionistas: supervivientes en la isla del entretenimiento». Juanpe Gálvez, Noelia Bodas, Carmen Allué, David César e Isabel Arranz

En la mesa de los Guionistas: Supervivientes en la isla del Entretenimiento contamos con Carmen Allué (La Voz, Fantastic Duo, Casados a primera vista), Isabel Arranz (Mapi, El Cazador, Grand Prix), Noelia Bodas (La Tira, Las que faltaban, Felices veinte), David César (El intermedio, Paca la Piraña) y con Juanpe Gálvez (El musical de tu vida, Centro Médico, Una vida de mierda) como moderador del encuentro. En esta primera charla se desgranó algo que pocos guionistas conocen: que existe un convenio colectivo desde 2017 en el que se hilvanan los mínimos presupuestarios que tienen que pagarte las productoras, y si el salario está por debajo de esas cifras se considera una práctica ilegal. Existe una verdad oculta para la profesión y es que cobras dependiendo del presupuesto del programa.

Allué afirmó «nuestra generación hace de tapón para las nuevas generaciones. Las productoras te piden ir a caballo ganador y apuestan por gente que te asegure inmediatez”. «Ojalá en las producciones tuviésemos más tiempo o la posibilidad de enseñar a las nuevas generaciones, pero no te permiten ni un respiro» contrastó Isabel Arranz. Una de las problemáticas del sector audiovisual es que dentro de la impresión de que el sector está creciendo gracias a muchas plataformas como Amazon Prime, HBO, Disney… la realidad es que no se permite absorber tanta mano de obra, sobre todo por los más jóvenes o aquellos entrados en canas que decidan probar fortuna sin contar con un master privado detrás. Corre la sensación de que el audiovisual pueda convertirse en el nuevo periodismo, con una profesión grogui que no puede absorber más de 3000 recién licenciados -ahora graduados- por año. La diferencia es que este sector, y más concretamente de los guionistas, elevan la acción con un sindicato que apoya a toda la profesión, tanto a los veteranos como a los noveles.

El espectador es cultivado respecto al audiovisual, ya que sabe diferenciar un buen producto de uno al que se le ven las costuras. Hay un aspecto esencial a la hora de visualizar cualquier programa -más aún uno diario- y es el típico comentario de «se nota que ese programa tiene guion». El auténtico arte radica en que no se note la intervención del «marionetista» que saca lo mejor de cada personaje que tiene que salir en pantalla. Por ejemplo, puede que en una cita de First Dates que suene forzada te salga la inquina de “se nota que son actores o están guionizados”, pero no te pasa más que en una cita de diez. Y eso es mérito del guionista de programas. ¿O es que acaso cuando bebías vino de tu pueblo no dabas por hecho que antes hubo un tío pisando la uva para que estuviese en su punto exacto?

«Anatomía de una entrevista». Carmen Allué, Airy Maragall, Gracia Solera, Lucía Carrero y Ricardo Díaz

Acto seguido llegó el turno de la mesa Anatomía de una entrevista en este caso con Carmen Allué como moderadora y con invitados como Lucia Carrero (Mi casa es la tuya, Joaquín el novato), Airy Maragall (Salvados, Lo de Évole), Gracia Solera (Salvar al rey, Viva la vida, Sabor a ti) y Ricardo Moya (El sentido de la birra); curioso que justo este último invitado se marcase un Risto Mejide diciendo que no escribe sus entrevistas. Durante esta mesa analizaron la nueva vertiente del programa de entrevistas «donde ahora cada vez se gusta más el entrevistador que el entrevistado», incidiendo en que «una cosa es una entrevista y otra cosa un interrogatorio». Todos pasamos por muchas entrevistas a lo largo de nuestra vida: para conseguir un trabajo, con los bancos para obtener una hipoteca, ahora para alquilar un piso…pero pocas veces se aprecia el trabajo de documentación que hay detrás, así como analizar la vida del entrevistado para ver como se puede tomar una cosa u otra. El espectador percibe de sobra que Pablo Motos no sabe todas las curiosidades de la infancia de cada uno de sus famosos invitados.

En definitiva

Los tiempos cambian y las corrientes también. Hace años un antiguo jefe aseguraba que el futuro del audiovisual estaba en la ficción ya que daba «mas pasta» que el entretenimiento, pero viendo las corrientes de las nuevas plataformas y su inversión en programas, puede que no sea así. El guionista de entretenimiento es un trabajador incansable en la sombra y del que depende en gran medida si un programa chirría desde el inicio o no. En plena actualidad, con la victoria del sindicato de guionistas estadounidense deberíamos mirar nuestro propio ombligo y apreciar esta vez de verdad que la unión hace la fuerza. Principal mensaje que nos deja el sindicato ALMA. Ese y que los guionistas deberían dejar de ser encasillados y permitir que un guionista de series pueda escribir entretenimiento, y un guionista de programas pueda escribir ficción. Porque si de algo nos dimos cuenta en tiempos oscuros con pandemias, es que tanto las series, como los programas, como el cine, eran nuestros compañeros de piso. El producto audiovisual se convirtió en un bien de primera necesidad, y detrás de esa necesidad, hay un guionista detrás dejándose los dedos en un teclado para entretenernos.

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