En el cine está todo inventado (o casi), y aunque a veces nos llevamos alguna que otra sorpresa, una y otra vez nos encontramos con películas que cuentan una misma historia intentando ofrecer algo diferente. La mayoría de las veces nos quedamos igual, que cuando esperamos el bus y este pasa de largo porque va lleno hasta los topes. Hay pocas excepciones a esa realidad, aunque suene demasiado duro cuando veo mis pensamientos convertidos en palabra escrita. Siempre hay alguna sorpresa agradable entre tanta mediocridad, con películas que salen de la media para darnos al espectador un reto mayor que sentarnos y luchar por no quedarnos dormidos, salir pitando de la sala o darle al botón de stop. No he llegado a ese extremo con «Tyler Rake 2», pero al igual que me ocurrió con la primera entrega, la película de Chris Hensworth es puro espectáculo pirotécnico que se va apagando conforme avanza la historia.
El final de la primera entrega dejó todo abierto para una posible secuela, y su éxito inesperado (pandemia mediante) dio pie al regreso de entre los muertos del protagonista. Con un desarrollo bastante parecido, en Tyler Rake 2 se nos presenta el pasado del protagonista como desencadenante o acicate para dar sentido a la historia. Aunque como suele ocurrir en este tipo de película, el fondo insustancial y se deja todo en manos de la acción, que como en Extraction, abunda y mucho.
Chris Hensworth es el protagonista absoluto de esta cinta en la que la pirotécnica y las secuencias de lucha priman sobre el resto. Como digo, se nos presenta el pasado de Tyler Rake como motivación extra pasa salir de su retiro forzoso, pero al rato se te olvida y las explosiones y los disparos a tutiplén ocupan todo el relato. Es de alabar querer darle un trasfondo a un personaje que es básicamente un mercenario que lucha por dinero. Ya en la película de 2020 se mostraba la conexión que tenía con el niño que debía rescatar, algo que aquí se hace más patente. Atención SPOILER. La mujer y los niños a los que debe extraer de una cárcel georgiana, son su cuñada y sus sobrinos. Sin embargo, esa relación y su trágico pasado no es suficiente para construir algo más que una película de acción, que a ratos se hace demasiado larga.
Sin duda, el primer tercio de Tyler Rake 2 es donde mejor funciona, una vez el relato entra en materia. La fuga de la cárcel es espectacular, y la secuencia en el patio (casi sin cortes) es todo un alarde de coreografía de lucha magníficamente orquestada. Sin embargo, a partir de ahí la película entre en bucle, y repite los mismos clichés de este tipo de historias. La fuga es un éxito, pero algo sale mal y son localizados. Hay muerte, hay traición y sobre todo, la búsqueda de redención por parte del protagonista, con reconciliación con el pasado incluida.
Antes he mencionado que Chris Hensworth es el protagonista absoluto (su personaje da nombre a la cinta) y es cierto. Aunque el reparto no es que de mucho juego, se agradecería mayor protagonismo del personaje de Nik Khan (Golshifteh Farahani), que ya aparecía en la primera entrega y que es algo más que la compañera de fatigas de Rake. Por lo demás, los cameos de Idris Elba y Olga Kurylenko son meramente testimoniales, aunque en el caso del primero, abre la posibilidad de una continuación que parece confirmada.
En resumen
Tyler Rake 2 no deja de ser una película de factura técnica impecable pero que olvidarás al día siguiente de haberla visto. Quiere ser seria e imprimir un carácter trágico a la historia, aunque el guion de Joe Russo no consigue que empaticemos con el protagonista ni con la familia a la que quiere ayudar. Entre tanta tragedia se echa en falta algo de humor, y un enemigo que no parezca sacado de un videojuego de consola de los de antes. Tyler Rake 2 sirve lo justo para pasar el rato, mientras el calor aprieta y ponemos el aire acondicionado a tope.