Cuando vi que Antonio de la Torre iba a protagonizar este film belga rodado casi íntegramente en francés, reconozco que me sorprendí mucho y me acerqué a él con ciertas reticencias. Me extrañaba que le eligieran a él en lugar de utilizar a alguien nativo en la lengua (aunque su personaje es un emigrante español, cosa que descubrí en la peli) que quizá tendría más facilidad para interpretar al ser su lengua materna. Debo asumir que después de ver la cinta me equivoqué: Antonio de la Torre es capaz de llenar la pantalla y levantar una película en cualquier idioma únicamente con su presencia y su enorme talento interpretativo. Su papel en la película es una demostración más de que es de los mejores actores que tenemos en este país.
Una vez aclarado lo anterior, por si a algún espectador le sucede lo mismo que a mí, y centrándonos ya en la cinta, que llegará a nuestras salas el próximo 14 de Julio, debo decir un par de cosas. La primera es que el tráiler revela demasiado. Quizás sería recomendable omitirlo. La segunda, que va relacionado con lo anterior, es que nos encontramos ante una película que lo apuesta todo al suspense y al misterio. Y lo hace desde el minuto uno, con ese arranque demoledor donde vemos a Leo Castañeda, al que da vida Antonio de la Torre, presenciar la muerte de su propio hijo al caer en la vía del metro que el mismo conduce y dejándonos como espectadores con muchísimas preguntas y muy pocas respuestas.
La película traza desde ese momento una doble narración paralela en la que tenemos, en un lado, la investigación policial de todo el suceso y, en el otro, la propia investigación y trama del padre. Esas dos historias, que van alejándose y acercándose según el momento de la historia son la absoluta clave de todo.
La cinta está estructurada casi como si fuera un rompecabezas, o una muñeca rusa, y las piezas se nos van dando muy poco a poco. Generando, por lo tanto, una sensación constante de querer saber más y de ir haciendo nuestras propias cábalas acerca de todo lo que estamos viendo en pantalla y por dónde puede avanzar o no la historia.
Todo esto está acompañado de una dirección más que llamativa en algunas de sus decisiones de puesta en escena y con una fotografía francamente preciosista. Además de una interpretación de Antonio de la Torre que levanta la película en los momentos en que el guion quizá flojea un poco. Es sorprendente que, incluso, en las escenas que prácticamente no tiene diálogos, Antonio de la Torre se las apaña para que sepamos qué está sintiendo su personaje en todo momento.
Huelga decir, eso sí, que creo que si bien es cierto que la primera hora de película funciona a la perfección y te atrapa con la historia, quizá la última media hora peca de algunos errores de guion que lastran un poco las conclusiones y el cierre de esta interesante historia pecando de efectista.
En definitiva
Creo que Entre la vida y la muerte es un solvente thriller plagado de suspense que cuenta con una actuación protagónica estelar. Es de esas películas que cuanta menos información tengáis sobre la trama, mejor (yo he evitado contar casi todo lo que pone en la sinopsis, solo lo imprescindible y ya). Creo que, de esa forma, disfrutaréis muchísimo más de la experiencia de su visionado.