La presencia mayoritaria de los principales grupos audiovisuales en el accionariado del nuevo canal genera desconfianza en sus competidores, que ceden sus instalaciones a los socios de su rival.
Los principales directivos de Antena 3 y Telecinco, las cadenas que se reparten el 50% del mercado televisivo en España, están hondamente preocupados por el comienzo de la emisiones de La Sexta, el nuevo canal que competirá por el jugoso negocio de la televisión desde la próxima primavera. La preocupación no obecede a la cuota de mercado publicitario que pueda arañar la nueva cadena, sino a su composición accionarial.
Un grupo de cinco productoras audiovisuales, lideradas por Globomedia y Mediapro, en proceso de fusión, controlan el 60% de la compañía, a través de la sociedad conjunta Grupo Audiovisual de Medios de Producción (Gamp). Las productoras presididas por Emilio Aragón y Jaume Roures tienen el 47% de La Sexta, mientras que El Terrat, de Andreu Buenafuente; Drive, de José Manuel Lorenzo, y Bainet, de Karlos Arguiñano, controlan otro 13%.
El problema está en que los contenidos que producen estas compañías llenan gran parte de la franja de prime time -el horario de máxima audiencia, principal objetivo de los anunciantes- en las parrillas de Antena 3 y Telecinco, con series como Los Serrano, Aída, Siete Vidas, Compañeros y Los hombres de Paco y programas como Caiga quien caiga y Buenafuente. Un alto directivo de una de las cadenas asegura que una vez que estas productoras comiencen a trabajar para La Sexta, será muy complicado que nos creamos que guardan sus mejores formatos de programas para nosotros.
Durante los dos últimos años, Antena 3 y, sobre todo, Telecinco han incrementado significativamente el peso de las producciones propias y coproducciones en su parrilla. En el caso de la compañía controlada por Mediaset, este tipo de programación representa ya más del setenta por ciento del tiempo diario de emisión, frente a algo más del cuarenta por ciento que suponía en el año 2002.
Pero las dificultades de la nueva situación van más allá y amenazan con romper el actual modelo de negocio de las televisiones privadas en España. Las cadenas basan gran parte de su programación en las coproducciones, en las que las productoras trabajan con recursos de las televisiones para adaptar sus formatos a la estrategia y la imagen de cadena que quiere cada compañía. En este modelo se utilizan las instalaciones de los canales y gran parte de sus equipos técnicos.
Con la puesta en marcha de La Sexta, Antena 3 y Telecinco se negarán a dar entrada a estas productoras en sus negocios, ya que tendrían que ofrecerles información sobre sus planes de programación, clave en la estrategia competitiva de estas compañías, con lo que, como mínimo, las cadenas exigirán que las producciones sean completamente ajenas.
Desde una de las cadenas privadas aseguran que si estas productoras continúan participando en La Sexta, nos veremos obligados a contratar con otras compañías, algo que dejaría en una situación muy incomoda a empresas como Globomedia.
Un sector muy atomizado, pero en consolidación
La fusión de Mediapro y Grupo Árbol, la cabecera de Globomedia, dará lugar a la mayor compañía de producción audiovisual de España, con una facturación de 350 millones de euros. La producción televisiva formará parte de este conglomerado, aunque sus ingresos apenas representan un 40% del total. La integración de estas dos empresas supone el arranque del proceso de consolidación del negocio audiovisual en España. A finales del pasado año, había 140 productoras, en España, aunque sólo 45 de estas habían entregado más de un programa a las cadenas de televisión durante el último ejercicio.
Según los datos del último informe de la consultora Deloitte sobre el mercado televisivo, las seis principales productoras de televisión independientes españolas, entre las que destacan Gestmusic Endemol, Globomedia y Europroducciones, lograron una facturación conjunta de 295 millones de euros en 2004, un 14,3% más que en el ejercicio anterior. En el último año, además, estas compañías han aprovechado la mayor demanda por parte de las cadenas para mejorar su rentabilidad, al reducir el coste con las coproducciones. El beneficio neto conjunto aumentó un 39″%, hasta 33 millones de euros.
Las series de ficción de producción nacional copan el ránking de audiencias
Las series de ficción nacionales son los programas más vistos de la televisión española, aunque los espacios de telerrealidad son los que acaparan un mayor espacio en las programaciones, según las conclusiones del Anuario de la televisión 2005, publicado por el Gabinete de Estudios de la Comunicación Audiovisual (GECA). En el ránking de los espacios más vistos de la temporada 2004/05, con la única excepción de la serie norteamericana C.S.I. ( Telecinco), los nueve primeros puestos de las preferencias de los espectadores están acaparados por series nacionales.
Hay que bajar a la décima posición para encontrar un programa distinto a las series de ficción, para encontrarse con Gran Hermano, el reality show producido por Endemol. Los primeros puestos del ránking lo logran las series Aquí no hay quien viva ( 7 millones de espectadores de media), de Antena 3; Aída ( 5,9 millones) y Los Serrano ( 5,7 millones), de Telecinco, que encabezan el ránking.