La solución de emergencia a la crisis de Quiero TV está en su punto álgido. Auna, socio de referencia de la plataforma, se ha quedado solo ante la ampliación de capital de 17.800 millones cuyo plazo de suscripción expira esta noche, después de que Mediapark decidiera no acudir a la operación al igual que Planeta y Carlton. Auna negocia a marchas forzadas un acuerdo de salvación con el grupo francés Bouygues teniendo a Telefónica como telón de fondo.
La amenaza de una quiebra técnica se cierne sobre Quiero TV, la plataforma pionera en el sistema de televisión digital terrestre. Ayer se intensificaron las negociaciones de venta que el Grupo Auna mantiene desde hace semanas con el Grupo francés Bouygues. Esta operación, de prosperar, podría ser la rampa de lanzamiento para la entrada posterior de Admira (antigua Telefónica Media) en el capital de Quiero.
La solución que se negocia con Bouygues tiende a evitar en primera instancia la quiebra de la compañía, como consecuencia de un proceso de insolvencia derivado del incremento de pérdidas que registra la empresa. La plataforma cerró el pasado ejercicio con un resultado negativo de 14.200 millones y a mayo de este año ya había acumulado otros 11.476 millones de números rojos.
Precisamente, esta situación obligó a acometer varias ampliaciones de capital, la última de ellas aprobada por el Consejo de Administración de la compañía el pasado 19 de octubre, por valor de 17.800 millones de pesetas. En esa fecha, los socios acordaron agotar el plazo legal para la suscripción de la ampliación, que vence a las doce de la noche de hoy. No obstante, y antes de que expire el plazo, todos los socios de referencia han decidido descolgarse de la ampliación. La última «deserción» la ha protagonizado el conglomerado de producción audiovisual Mediapark, que es también proveedor de Quiero TV y que, en consecuencia, de consumarse la quiebra pasaría a ser uno de los miembros del sindicato de acreedores de la plataforma.