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«Wildwood»: Directa a por el Oscar

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El estudio Laika lleva ya algunos años dándonos a los fans del cine de animación grandes películas que les han asegurado prestigio y reconocimiento. Destacan «Coraline» y «Kubo», cintas que llegaron al gran público, con reconocimiento en la temporada de premios incluido, pero otras más pequeñas como el «Alucinante mundo de Norman» ya nos dejaban ver el nivel del trabajo y de la atención al detalle de un estudio enamorado del Stop Motion y que se está empeñando, año tras año, en asegurar un estándar de calidad máximo.

En esta ocasión, el estudio vuelve a contar con Travis Knight, director de Kubo y las dos cuerdas mágicas y nos deja la que es, para mí, la mejor película del estudio y, más que probablemente, el próximo Oscar en la categoría de animación.

En Wildwood, que llegará a nuestros cines el 23 de octubre, tenemos una película cuya ambición parece no conocer límites. Centrándonos en lo técnico, parece imposible lo que han conseguido aquí. Distintos integrantes del estudio han recalcado durante las últimas semanas que no hay nada de digital en la cinta. Que todo se ha hecho con muñecos, creando las localizaciones en distintas naves industriales, y mucha paciencia y saber hacer (de hecho, durante los créditos hay una secuencia pequeña a modo de “making off”). Pues bien, si esto es cierto, no tengo temor a afirmar que esta cinta me parece el mayor salto técnico que yo he visto nunca en la historia de la animación. Por encima de lo que supuso a mediados de los noventa Toy Story respecto a sus antecesoras, que fue el otro gran hito de las últimas décadas.

Laika establece aquí un techo en la técnica “Stop Motion” que veo casi imposible de superar. Las expresiones, las localizaciones, las escenas rapidísimas con cientos de personajes… todo ello es absolutamente brillante y te hace plantearte cómo es siquiera posible conseguir tanta perfección y, al mismo tiempo, que todo funcione tan bien, tan homogéneamente y con una fluidez en los movimientos que hará pensar a mucha parte del público que la vea que todo es digital.

233 marionetas hechas a mano y más de 1.000 artistas y artesanos componen «Wildwood»

Por otra parte, centrándonos ya en lo que es la propia película, tenemos aquí una conjugación de géneros absolutamente fantástica. La cinta, que arranca con una secuencia absolutamente brillante a modo de flashback y que ya nos enseña que no estamos ante una película ni simple ni sencilla, se mueve al presente para narrarnos la aventura de una hermana que necesita recuperar a su hermano pequeño de las garras de un grupo de cuervos que le han secuestrado y deberá acabar adentrándose durante su búsqueda en un bosque salvaje y hostil. En él, la protagonista vivirá mil y una aventuras y desafíos que la pondrán a prueba tanto a ella misma como a sus convicciones. Creo que esta parte, que está muy anclada al cine de aventuras con toques cómicos, es quizá la que se enfoca más a los más pequeños, teniendo en cuenta que creo que es una película más para adolescentes que para niños. Es cine familiar de muchos quilates que cumple con lo que se espera de un género que lleva ya muchos años engrasado y funcionando. Además, este cine de aventuras acaba por derivar en algunos momentos épicos, apoyados en una BSO absolutamente fantástica a cargo de Dario Marianelli, que harán las delicias del público por la facilidad para contagiarte emocionalmente con lo que están viviendo los personajes en pantalla.

Ahora bien, la clave de la película, y donde está el corazón de la misma, es en la otra gran “pata” de la cinta. Que es el drama. Estamos ante una película que, en ocasiones, como también hace Pixar, parece que se olvide que está enfocada a un público familiar y que no tiene ningún tipo de miedo de adentrarse en el drama más descarnado. Temas como la pérdida de un hijo, el dolor que esto supone, y lo que las personas pueden llegar a hacer para intentar revertir lo irreversible están en un guion que no da puntada sin hilo y que construye a una villana absolutamente maravillosa. Y es maravilloso porque la entiendes. Porque mientras ves la cinta, y aunque el personaje realiza actos tremendamente deleznables, tú, como espectador adulto sabes por donde está pasando, entiendes de donde sale tanto dolor y es imposible evitar entender cómo ha llegado a esa situación. Simplemente la forma en que Travis Knight decide presentarla y cómo juega con la puesta en escena de su personaje conforme va avanzando el metraje ya te da una idea de lo bien pensada que tiene su director esta película.

En definitiva, Wildwood es una película enorme, con multitud de apartados brillantes (diseño de producción, BSO, doblaje) pero que conquistará al público desde el corazón de un guion magistralmente bien escrito. No cae en los tópicos, ni en la ingenuidad, simplemente nos entrega una aventura dramática que busca conectar al nivel más básico con lo que nos hace humanos. Id a vedla, no os defraudará.

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Enrique Paniagua Martin
Enrique Paniagua Martin
Enfermo del cine y la literatura y, en menor medida, de las series. Fanático de Harry Potter, Friends y Marvel. Adorador de Fincher, Scorsese, Eastwood, Spielberg, Nolan, Tarantino y Céline Sciamma. Veo casi cualquier tipo de película y me encanta salir de mi zona de confort cinéfila. En Twitter soy: @QuiqueMartin27

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