Más Opinión

Últimas noticias

«Los niños están bien»: Nathan Ambrosioni explora las heridas de quienes se quedan

publicidad
publicidad
publicidad

La desaparición de una persona y las consecuencias que provoca en quienes permanecen a su alrededor constituyen el punto de partida de «Los niños están bien», la última película del cineasta francés Nathan Ambrosioni. Protagonizada por Camille Cottin, la historia aborda las relaciones familiares, la ausencia y los sentimientos que aparecen cuando alguien desaparece sin ofrecer explicaciones. Una propuesta que sitúa el dolor, la incertidumbre y los vínculos afectivos en el centro de su relato.

Uno de los principales intereses de Ambrosioni reside en evitar que la historia se convierta en una búsqueda de respuestas sobre las decisiones de quien desaparece. Para el realizador, explicar las razones de esa marcha supondría introducir juicios sobre el personaje y condicionar la interpretación del espectador. Por ello, prefirió mantener abiertas las posibilidades y centrar la narración en las consecuencias de la ausencia. «Lo que más me interesa es hablar de los que se quedan, no de los que se van», explica el director.

La desaparición constituye también una inquietud que el cineasta llevaba tiempo investigando. Ambrosioni se documentó ampliamente sobre estos casos en Francia, interesado tanto por su dimensión social como por las experiencias personales de las familias afectadas. Un proceso que encontró conexiones con su propia vida, especialmente con determinadas ausencias y situaciones familiares que, aunque diferentes a las representadas en la película, le permitieron acercarse emocionalmente a la historia.

Esa perspectiva condiciona también el tratamiento de los personajes. El director no pretende resolver el misterio de la desaparición, sino observar cómo quienes permanecen deben reorganizar sus vidas y aprender a convivir con una situación que no comprenden. La incertidumbre, lejos de convertirse únicamente en un elemento narrativo, funciona como el origen de un conflicto íntimo que afecta a las relaciones familiares.

La película también plantea una reflexión sobre la dificultad de encontrar tiempo para expresar el cariño hacia las personas cercanas. Ambrosioni reconoce que la rutina cotidiana puede llevar a dar por sentados determinados sentimientos y que, en muchas ocasiones, su importancia se hace evidente cuando alguien deja de estar presente.

«No expresamos suficientemente el cariño que tenemos a las personas. Cuando alguien se va o desaparece es cuando nos damos cuenta de que no lo hemos dicho», sostiene el cineasta. Esta reflexión se relaciona directamente con los sentimientos de culpa de la protagonista, que comienza a cuestionarse su comportamiento y la relación que mantenía con su hermana antes de la desaparición.

Otro de los aspectos destacados es el trabajo con Camille Cottin. Ambrosioni elogia la profesionalidad de la actriz y su capacidad para escuchar y comprender las necesidades de la historia. El realizador prefiere trabajar desde una planificación precisa, evitando la improvisación, especialmente cuando comparte escenas con intérpretes infantiles.

«Camille me da mucha seguridad en el trabajo. A mí no me gusta improvisar y ella aportó su presencia, su profesionalidad y un gran respeto por la película, por el guion y por su contenido», destaca. Esa disciplina resultó especialmente importante durante el rodaje, ya que los niños habían aprendido sus diálogos y cualquier modificación podía alterar el desarrollo de las escenas.

El proceso de selección de los pequeños protagonistas fue igualmente exigente. El director realizó un casting de alrededor de 550 niños antes de encontrar a los dos intérpretes que buscaba. Desde el primer encuentro con ellos tuvo claro que encajaban con los personajes, pese a que sus personalidades fueran diferentes a las de la ficción.

Camille Cottin protagoniza la película dirigida por Nathan Ambrosioni

Ambrosioni decidió trabajar con ellos de la misma manera que con los actores adultos, sin recurrir a engaños para provocar determinadas emociones. La principal dificultad estuvo relacionada con las limitaciones de tiempo, ya que únicamente disponía de tres horas diarias de rodaje con los menores. Una circunstancia que exigió una planificación especialmente rigurosa y una concentración constante.

La empatía también ocupa un lugar importante en la construcción de los personajes secundarios. Para desarrollar la figura del policía, el cineasta se reunió con varios profesionales que le ayudaron a comprender las dificultades de intervenir en situaciones de desaparición. Aunque existían limitaciones legales para actuar, todos manifestaban su deseo de ayudar a las familias afectadas.

De este modo, Los niños están bien plantea una historia en la que el conflicto no nace de la confrontación con un antagonista, sino de una ausencia imposible de resolver. Ambrosioni sitúa en el centro a quienes deben continuar adelante sin comprender lo ocurrido, explorando cómo el afecto, la culpa y los vínculos familiares pueden transformarse cuando alguien deja un vacío en sus vidas.

Aviso de transparencia: En algunos artículos de Mundoplus.tv pueden aparecer enlaces de afiliado a productos o servicios como plataformas de streaming o tiendas online. Si realizas una compra o suscripción a través de ellos, recibiremos una pequeña comisión sin coste adicional para ti, lo que nos ayuda a mantener este proyecto.
Pablo Arroyo
Pablo Arroyo
Apasionado del fútbol y del cine, me considero un periodista que combina su amor por el deporte con el arte de contar historias. Con un especial interés por las obras de Quentin Tarantino. Intento explorar la intersección entre el cine y el deporte, analizando cómo las narrativas del fútbol pueden ser tan cautivadoras como las mejores películas. Siempre en búsqueda de la próxima gran historia.

DEJA UNA RESPUESTA

¡Escribe tu comentario!
Por favor introduce aquí tu nombre

Top 5 ESTA SEMANA