El concepto del más allá se ha explorado a lo largo de la historia del cine de múltiples formas, utilizando el drama, la comedia, el terror o lo fantástico para plasmarlo. Desde amores que regresan de formas imposibles hasta fantasmas que se resisten a abandonar este mundo, la idea de esa presencia tras la pérdida es un motor narrativo tan antiguo como eficaz. También es cierto, que la interpretación del más allá varía según la cultura, por lo que hay múltiples visiones de ese plano de existencia que sigue a la muerte. Sin embargo, pocas veces esa exploración ha sido tan extraña, provocadora y, sorprendentemente, conmovedora como en «Un fantasma útil», que llegó en alquiler a plataformas digitales el pasado 6 de febrero.
Ganadora del Gran Premio de la Semana de la Crítica en Cannes y de dos premios en la Sección Oficial de Sitges, Un fantasma útil es la ópera prima del tailandés Ratchapoom Boonbunchachoke, que a través del humor absurdo nos presenta una historia a priori tan disparatada como sorprendente. Porque a primera vista, la premisa de la película parece diseñada para el chiste fácil: una mujer fallecida regresa al mundo reencarnada… en una aspiradora. ¡Vale! En Hollywood tuvieron la televisión a través de la cual se comunicaban los espíritus con la pequeña de los Freeling. Pero, aquí no tenemos terror sobrenatural, y aunque ese tono de humor absurdo no deja de estar presente, también deja claro que hay mucho más tras esa fachada de aparente intrascendencia.
El reencuentro con el ser amado más allá de la muerte no es algo nuevo en la narrativa cinematográfica. No me refiero solo a la temática vampírica o zombi, ya que el cine ha ofrecido múltiples historias sobre el deseo de no abandonar al ser amado una vez pasas a mejor vida. Un fantasma útil aborda este concepto bajo el prisma de la reencarnación, pero de una forma que podríamos catalogar de excéntrica, y tal vez me quedo corto. La historia y su concepción se aleja de lo que habitualmente estamos acostumbrados, ofreciendo una perspectiva que rompe nuestros esquemas preestablecidos.

En su primera parte, la película casi podría pasar por una comedia romántica en la que la esposa fallecida, ahora reencarnada en aspiradora, hace todo lo posible por estar con su marido. Aunque para ello debe enfrentarse al rechazo de los vivos, y no tanto porque la esposa sea ahora una aspiradora, sino porque está haya vuelto. La familia política, que ya la despreciaba en vida, ve su regreso como un insulto, un error que rompe el orden natural… y social.
A partir de ese momento, la película va cambiando el tono, aunque sin dejar de lado su excentricidad. El relato empieza a plantear preguntas al espectador, generando la duda sobre si finalmente este fantasma es solo una víctima del abuso de otros o es cómplice del poder establecido. Porque Un fantasma útil tiene una fuerte carga ideológica que se va deslizando en la trama, como ese fino polvo que la aspiradora no es capaz de recoger. Poco a poco veremos como la idea de que por amor se hace cualquier cosa, se va haciendo presente en el tercio final de la película. Un amor que puede corromperse en favor de quienes oprimen a los desfavorecidos.
En resumen
Un fantasma útil es un inclasificable más allá de electrodomésticos poseídos y amor después de la muerte. Más allá del previsible gag de una aspiradora chocando con los muebles, la película es en una extraña mezcla de comedia, melodrama, sexo incómodo y crítica social.
Es evidente que Un fantasma útil no está destinada para un gran público, con una premisa nada fácil de digerir. Una película que te incomoda, que te hace reír (tal vez por las razones equivocadas) y que te hace reflexionar sobre el amor y sobre como el sistema te utiliza hasta que dejas de ser útil. En el fondo, es como si Ghost se cruzara con Separación, dando como resultado un híbrido extraño y singular.