Después de celebrarse los Emmy 2025, premiando la temporada televisiva pasada de manera bastante justa en el caso de «The Pitt», la gran revelación de HBO y «Adolescencia» la en su día serie del momento de Netflix, en el apartado de comedia han decidido impulsar una plataforma, Apple TV+, premiando un producto mediocre como «The Studio» la comedia sobre el universo californiano de los productores ejecutivos.
Comedia. Cualquier definición de este género implica hacer reír, provocar gracia, o ridiculizar aspectos de la condición humana para criticarlos, en oposición a la tragedia.
Esta serie consigue la tríada: no hace ninguna de las tres cosas. Un poco de crítica si, pero en realidad mucho ombligo por parte de Seth Rogen y Evan Goldberg, a través de su propia productora (Point Grey Pictures). Responsables de The Boys, o Preacher, dos aproximaciones ácidas, irónicas y con cierta gracia al universo de los superhéroes, han intentado fundir esa acidez y crítica a la dinámica y el universo de la creación de películas producidas por un gran estudio de Hollywood (aquí con nombre inventado; todo es inventado en esta serie, menos cuando salen actores y directores famosos, entonces usan sus nombres reales, como no), pero sin conseguir nada más que una versión histérica y hasta cierto punto distópica de como viven y como interactúan todas aquellas personas que participan en la creación de una película.
La idea como tal, un cinéfilo que por azares del destino acaba de jefe de un estudio, y como el enfoque que pretende a sus producciones, más culto, más hacia el buen cine o incluso al cine clásico en una época en la que priman otro tipo de contenidos, parecía tener buena pinta, incluso un desarrollo prometedor, pero pronto todo esto queda atrás ante el tono, las interpretaciones y la sucesión de gags, personajes y diálogos chabacanos que no llevan a ningún sitio, y permaneces impasible ante este producto premiado con varios Emmys y demás premios a sus espaldas, y todo el rato te preguntas el por qué de tanto reconocimiento, el por qué de tanta promoción, del nivel de presupuesto, de una perfecta réplica en sus localizaciones del universo hollywoodiense cuyo destino es la nada.
En The Studio hay una mezcla entre el narcisismo de los que se interpretan a sí mismo, carentes de absoluta gracia (ni Scorsese la tiene, y eso que con Fran Leibowitz en Netflix te partías con él) y el recorrido por todo el decorado de los estudios de Hollywood a través de interminables planos secuencia hechos con el único propósito de… mostrarte esos decorados.
Seth Rogen podría interpretar a un ejecutivo de Apple, incluso su diálogo con Scorsese podría ser el que el veterano director mantuvo antes del rodaje de Los Asesinos de la Luna, una pésima adaptación del estupendo libro de David Grann y que está disponible en la plataforma, pero su sentido de la comedia deriva más hacia el absurdo («Lío Embarazoso», «La Entrevista» o «Malditos Vecinos») que hacia el equilibrio narrativo, por lo que cada escena de The Studio siempre termina con una sucesión de gritos, excentricidad y pretendida vis cómica de todos sus protagonistas, con una ausencia absoluta de toda la inteligencia necesaria en una comedia.
Esto ya lo consiguió Robert Altman, en formato película, con El Juego de Hollywood. No era comedia, pero tenía el tono perfecto para que algo que parecía real, en realidad, no lo fuera en ningún momento. De hecho, cada vez que veo esta película me doy cuenta de que en realidad es una comedia, ácida, irónica, y por momentos surrealista.
Una de las primeras escenas de esta película es un diálogo entre el productor ejecutivo interpretado por Tim Robbins y el verdadero guionista de El Graduado, Buck Henry. En ese diálogo, en un tono irónico e inteligente, el propio Henry interpreta el papel de un guionista que una vez escribió un gran éxito, y que no ha vuelto a escribir nada parecido durante el resto de su vida, razón por la cual propone hacer una segunda parte de El Graduado en la que la señora Robinson convive en silla de ruedas con la pareja protagonista (si has visto la película, es imposible pensar en un argumento como ese).
Un diálogo como éste sería imposible en esta serie. Toda la ironía, la mala leche, el enfoque diferente para aproximarnos al patetismo que supone la falta de inspiración de un escritor, algo realmente terrible y abrumador, pero al que te tienes que aproximar con toda la inteligencia con la que lo hace Altman. Todo esto, no está por aquí.
Lo sin gracia, lo deliberadamente exagerado, cargado, a gritos, la comedia de la pose, del mírame al lado de todos estos actores, directores, productores que conoces muy bien, como un fan, mírame aquí, delante de ellos intentando decir algo gracioso, pero sin gracia, porque no son cómicos y no es bastante ser famoso o reconocido, decir algo escrito y que te haga reír. Si fuera así de fácil, la comedia no sería tan complicada.
Cuando llega el aburrimiento, te pilla a los diez minutos de capítulo, no esperas ni el siguiente chiste porque todos son iguales. Por citar de nuevo a Scorsese, su película Jo, que noche, en la que un ejecutivo se veía superado por los acontecimientos de una noche de juerga, el personaje protagonista era un pobre hombre al que le sucedía de todo, le sucedía de verdad, lo sufría, tenía miedo, pasaba vergüenza, se caía, se levantaba, huía, era seducido, etc. Todo, de verdad. Aquí no, aquí todo es una pose, un eterno auto homenaje a la cinefilia de sus autores, con un personaje que pretende ser patético, pretende caerse, pretende pasar vergüenza sin que en ningún momento te lo creas.
Y no es que Seth Rogen sea mal actor, en la misma plataforma protagoniza Platonico, una digna serie junto a Rose Byrne en la que sí interpreta a un personaje que te crees.
Es que la historia es mala. Muy mala.
El que ha escrito esto no tiene el más mínimo humor o no sabe lo que es una comedia.
No el tío no es un cinéfilo que por el azar acaba como jefe del estudio. es una productor que lleva años buscándo ser jefe del estudio y llega a ello no sólo por azar.
Y podríamos seguir, pero mejor me paro. No eres más que un pedante que no tienes NPI .
Te has quedado en el mundo de Hollywood dorado y lo que parodia The Studio es la situación del cine moderno actual en manos de las OTT
Ya se a quien no hacer caso en una critica
No se quién ha escrito esto. Supongo que es para que enviemos comentarios y clics.
Esta comedia no es para todos. Si tú nivel de alta comedia es Torrente y la vieja de José Mota o los comentarios de Grison pues evidentemente no te va a gustar.
El capítulo del rodaje en plano secuencia es una obra maestra y si piensas que la comedia es tirarse por el suelo de la risa o tienes 5 años o la cabeza vacia
Qué fácil es insultar desde el anonimato. “No sé quién ha escrito esto” dice el que firma con nombre y apellidos. Yo estoy de acuerdo con el autor: me ha parecido muy floja la serie.
Discrepo con Carlos Muñiz, quien firma esta entrada del blog, pues me ha parecido una serie muy divertida y entretenida con una crítica mordaz a los grandes estudios presionados por las plataformas y muy cercano en muchos aspectos que se viven (según me ha comentado amigos del «mundillo») en la producción de una película. Así, vemos situaciones como la imposición de criterios sin valorar otras opciones, rencillas, envidas, competencia desleal…
Aunque, como en toda serie, hay momentos más o menos interesantes, creo que la mayoría son muy destacables. A mí me llamó mucho la atención el capítulo del rodaje que es un único plano secuencia.
Decir que la historia es muy mala me parece excesivo. Te recomiendo un segundo visionado.
Un saludo a todos.