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«The Bear»/»Indomable»: Como empezar viendo una serie y terminar viendo otra

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Carlos Muñiz Vidal
Carlos Muñiz Vidal
Intento huir de las películas y las series, pero ellas me persiguen. Desde mis estudios de audiovisuales a mi trayectoria profesional en canales temáticos, puede que sea yo el que las persiga a ellas. Fascinado por las historias desde siempre, sean éstas a través del cine, la literatura, el teatro o la televisión, en esta época de plataformas intento buscar esa fascinación oculta en el algoritmo que nos impide descubrirlas.
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Cuarta Temporada de la serie de Chris Storer, «The Bear». Cómo disfrutamos de las tres temporadas anteriores, y la boca se nos hace agua esperando ver de nuevo delante de un plato a nuestros atormentados Carmine y Sid.
Esa angustia vital que persigue toda la serie, ese agobio permanente que solo se para cuando hay que poner lo cocinado en la mesa de un comensal, aquí se ve reforzado por un enorme reloj que indica una cuenta atrás. Más presión.

Venimos de una temporada en la que hemos visto exactamente de dónde viene Carmine, el por qué de algunas de sus obsesiones, y Sidney ha ganado un infinito protagonismo en el devenir de la serie.
Además un crítico acaba de acudir al restaurante, así que todo preparado para lidiar con las consecuencias.
Transcurren los episodios. Transcurren, es lo máximo que sucede en esta temporada; sí, no hay evolución. Peor, hay reflexiones profundas para evitar perder los papeles, hay arrepentimientos, reencuentros, diálogos ya dichos, pero que no te llegan porque ya se han dicho antes, y ya no te los crees. Uno de los hermanos Fak se enamora y todo, y lo peor: no hay ni clientes ni platos que preparar.
Las cosas ya no son lo que eran.

En esta temporada hasta el sumiller empieza a saber de vino, hay una contrición en todos los personajes sobre los errores de su comportamiento, sobre el pasado, sobre casi todo que hace que en esta temporada ocurra lo nunca visto: ya casi no se cocina. O se hace, pero como de pasada, mientras estás a otra cosa, nada obsesivo, solo un rutinario trabajo que hay que hacer y punto. Hasta Carmine se relaja, y le deja a los demás tomar la iniciativa, y El Primo piensa con criterio y es un padrazo. El menú se vuelve fijo, lo nunca visto en este restaurante. La monotonía.
Se acabó la pasión, la intensidad, el roce que provoca entre los personajes el intento de alcanzar la perfección culinaria.

Ya no importa. Ahora hay que redimirse, arreglar el pasado o vaya usted a saber lo que han querido decir sus creadores. El hecho es que la serie empieza, continúa, y parece que finaliza en el más absoluto aburrimiento. ¿Finaliza? Ni idea, al cuarto episodio, ya me he cambiado de serie.

En ocasiones ocurre esto: uno está viendo una serie y el ritmo frenético de nuestras vidas no nos deja verla de carrerilla, sino que solamente podemos ver un episodio cada tres o cuatro días e intentamos retomarla, pero nos olvidamos de en qué plataforma está. Apretamos inconscientemente el botón de otra, y cuando no la encontramos, es entonces cuando caemos en que ahí no es, ese no es el armario en donde buscar.

Cr. Ricardo Hubbs/Netflix © 2025. Eric Bana es Kyle Turner en «Indomable»

Por increíble que parezca, me ocurrió con The Bear. Le di al botón de otra plataforma (yo creo que mi subconsciente no quería seguir viéndola). Ya casi inmediatamente me di cuenta de mi error, y me disponía a volver a la de la serie, pero ahí estaba, mirándome desde la página inicial de Netflix, Eric Bana, sobre un fondo de tupidos árboles y profundos valles que forman el espectacular Parque Nacional de Yosemite, una imagen lo suficientemente poderosa como para seguir mirándola.

Me encanta Eric Bana, desde Black Hawk Derribado. Me picó la curiosidad y empecé a darle al primer episodio.
Indomable es una serie detectivesca y rural, un concepto que ha ido ganado protagonismo en la parrilla televisiva a lo largo de los años. Detectives que vienen de ciudad, del FBI, o de un entorno más urbanita y se encuentran en otro entorno, más salvaje, más primario, que les obliga a adaptarse para que los malos no se salgan con la suya.
Aquí la novedad es que la acción ocurre dentro de uno de esos impresionantes parajes norteamericanos, los Parques Nacionales, y el protagonista no necesita periodo de adaptación, forma parte del Parque desde hace tiempo. Le han puesto a una novata (Lily Santiago) que sí, ésta sí viene de la gran ciudad, y le cuesta tanto adaptarse como subirse a un caballo.

La acción empieza ni más ni menos que en El Capitán, esa pared inalcanzable que Alex Honnold escaló sin cuerdas en el extraordinario documental Free Solo. Por increíble que parezca, la propia pared de El Capitán es el escenario del crimen, y en esa primera escena palpita toda la esencia de la serie, ese impulso primario que hace que tengas que adaptarte a las condiciones que te encuentres, sean éstas las que sean.

Eric Bana, cómo no, es el detective del parque y el que coge las riendas para adelantarse a los malos, mientras explica a su compañera el ecosistema animal y humano que se van encontrando.
También sale Sam Neill, ya desde hace un tiempo sin dinosaurios detrás. Y entre esos magníficos paisajes que por sí solos justificarían ver esta serie, empiezan a aparecer personajes y situaciones fuera de lo habitual, giros de guion un tanto previsibles pero que se agradecen por consecuentes, ya que van acompasados con la historia que se cuenta. Y todo parece llevar hacia un desenlace lógico, algo poco habitual últimamente especialmente si se trata de misteriosos asesinatos ocurridos en parajes insólitos. Parece que el lugar obliga a que la resolución sea igual de original, perdiendo verosimilitud. Aquí casi sabes desde el principio por dónde pueden venir los tiros.

Indomable es una miniserie, solamente tiene seis episodios, con lo que la terminas pronto, y ese vacío te hace recordar que estabas viendo otra.
Y pesadamente, como subiendo las escaleras del metro cuando las mecánicas están estropeadas, vuelves a poner el siguiente episodio que continúa donde lo dejaste, y aparece Jamie Lee Curtis, y entonces ya te das cuenta de que no va a mejorar, y de lo lejos que estás de Yosemite.

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