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«Seis días corrientes»: la vida real no es en Technicolor

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Fernando L. Simó
Fernando L. Simó
Miembro fundador de mundoplus.tv, seriefilo, cinefilo, devorador de libros y en pleno redescubrimiento de los cómics. Amante de la cultura (pop) y de la Historia, y ministérico de corazón.
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Nos estamos acostumbrando demasiado fácilmente al espectáculo sin alma, y a la sobreexposición de imágenes hermosas, pero vacías de contenidos, que cuando nos enfrentamos a la realidad no sabemos cómo digerir lo que estamos viendo. Es lo que en cierto modo sucede cuando ves por primera vez «Seis días corrientes», película de Neus Ballús que llega este martes 12 de abril a Movistar Plus+, tras su exitoso paso por diferentes festivales. La realidad y la ficción se dan la mano en este film en el que la vida cotidiana de tres personas (que no personajes) se nos muestran sin filtros ni ambigüedades. Una película, a ratos incomoda, y a ratos sorprendente, que nos recuerda que la vida real, más allá de una pantalla (del tipo que sea) no es de color y que nada es lo que parece a simple vista.

Seis Días Corrientes - Movistar Plus+Basada en situaciones y personajes reales, Seis Días Corrientes relata el día a día de en la vida de Moha, Valero y Pep, trabajadores de una pequeña empresa de fontanería y electricidad en la periferia de Barcelona. Durante una semana, Moha, el más joven, tendrá que demostrar que está preparado para sustituir a Pep, que se jubila. Pero Valero considera que Moha «no da el perfil», y duda de que los clientes acepten a un trabajador marroquí en sus casas. La película está segmentada en función de los días de trabajo de esta cuadrilla tan peculiar, de lunes a sábado, en una especie capítulos, que narran las situaciones que surgen cuando los protagonistas se enfrentan a una reparación. La narración se construye alrededor de la relación que se establece entre los protagonistas, y el cliente que ha solicitado sus servicios. Es aquí donde la cámara entra juego, en esta realidad ficcionada que trata de presentar Neus Ballús, y que nos presenta una historia en la que el hilo conductor son estos trabajadores y su día a día, en la que debajo de su aparente ligereza hay espacio para la reflexión.

Seis Días Corrientes - Movistar Plus+El camino que recorremos con los protagonistas de Seis días corrientes no es nada fácil, y en ciertos momentos resulta incómodo de seguir. En este sentido, está buscando con premeditación el enfrentamiento entre Valero y Moha, que bajo esa aparente ligereza esconde un oscuro trasfondo de prejuicios e intolerancia que cala muy profundo en el espectador. ¿Quién esté libre de prejuicios que levante la mano? Seis días corrientes activa, a lo largo de su escasa hora y media de duración, esa percepción de la que no siempre somos conscientes cuando nos vemos obligados a convivir con alguien distinto a nosotros.

Seis Días Corrientes - Movistar Plus+Echando la vista atrás, después de estos dos años de pandemia, en los que el miedo y la soledad hicieron mella en muchos de nosotros, también parecía que muchas cosas iban a cambiar, pero solo hay que echar un vistazo a las noticias para ver que esto no es así. Las muestras de intolerancia y racismo están muy presentes, y en este sentido, la película de Neus Ballús quiere ofrecer una nueva mirada sobre uno de los mayores retos a los que se enfrenta nuestra sociedad, diversa y multicultural: el reto de comprender al otro. Algo que parece fácil, y que ya sea por este mundo acelerado en el que vivimos, donde las nuevas tecnologías lo dominan todo, o porque nos es más fácil encerrarnos en una burbuja que abrir nuestra mente, que el miedo a lo diferente crece día a día.

Seis Días Corrientes - Movistar Plus+Además del racismo y los prejuicios, Seis días corrientes aborda otros temas como la integración (expresado en el personaje de Moha que da clases de catalán), la desigualdad de clases, la rivalidad, los celos, la masculinidad o la incomunicación son algunos de ellos. En este sentido, son precisamente los personajes de Valero y Pep ponen voz y rostro a esas dos formas de enfrentarse a lo nuevo, a lo diferente. Ambos son los avatares de ideas contrapuestas que parecen de mundos diferentes, pero que curiosamente han convivido sin problemas durante mucho tiempo, hasta la aparición de Moha. En ese momento, todo se rompe. El más veterano, el que representa la voz de la sensatez y la cordura se jubila, y el más joven se nos presenta como un hombre irascible, intolerante e incapaz de empatizar con quien solo busca encontrar su lugar en la sociedad. Sin embarto, este es solo el inicio de un camino lleno de baches, de sonrisas y lágimas, en el que tal vez si haya espacio para la esperanza.

En resumen

Seis días corrientes ofrece un retrato realista de nuestra sociedad, donde la diversidad es más que una realidad, y donde la intolerancia, los prejuicios y la falta de respecto campan a sus anchas, seas de la generación que seas. La película de Neus Ballús, que recibió la Espiga de Plata a la mejor película y el Premio del Público en la Seminici y arrasó en los Premios Gaudí, no es para todos los públicos. En este caso, Seis días corrientes no os proporcionará un rato de evasión, sino más bien de reflexión, al abrir una ventana a una realidad en pocas ocasiones retratada. Con un estilo documental, su directora se aleja del cine social de Loach para ofrecernos un relato en apariencia ligero, en el que a ratos nos sentiremos incomodos, pero que también nos arrancará una sonrisa. Si queréis echar un vistazo a una realidad que no es de luz y de color, Seis días corrientes es vuestra película.

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