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«Papicha, sueños de libertad»: un canto a la vida frente a la sinrazón

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Fernando L. Simó
Fernando L. Simó
Miembro fundador de mundoplus.tv, seriefilo, cinefilo, devorador de libros y en pleno redescubrimiento de los cómics. Amante de la cultura (pop) y de la Historia, y ministérico de corazón.
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En estos meses de pandemia, mientras nos veíamos obligados a permanecer confinados en nuestras casas, se lanzaron proclamas gritando a los cuatro vientos que después de que todo acabara, esta crisis sanitaria nos haría salir mejores, con una sociedad más unida, tolerante y cívica. No hubo que esperar demasiado para ver que aquellos aplausos dedicados a los sanitarios, no eran más que un espejismo que escondía la falta de respeto, la intolerancia y del incivismo que nos impregna como sociedad. Aunque siempre hay cosas por las que merece la pena nuestro día a día. Como ir al cine, ahora que las salas españolas intentan salir adelante sin el tirón de los grandes taquillazos, nos están llegando películas que quizá pasarían en otro momento pasarían desapercibidas. Como es el caso de «Papicha, sueños de libertad», un grito de rebeldía contra el odio y la intolerancia que os dejará huella. 

Papicha, sueños de libertad
Lyna Khoudri protagoniza «Papicha, sueños de libertad»

Estrenada en nuestros cines el pasado 7 de agosto (hoy en Movistar CineDoc&Roll), Papicha, sueños de libertad es la ópera prima de Mounia Meddour, directora de origen argelino que con 18 años se trasladó a vivir a Francia debido a la guerra civil argelina. La película está inspirada en parte, en sus vivencias de aquellos años, conocidos como la «Guerra Civil Argelina» o la «Década Negra». Un conflicto que enfrentó al gobierno contra diversos grupos armados de integristas islámicos a partir de 1991. Durante aquellos años murieron 150.000 personas, decenas de millares se vieron obligados a exiliarse y hasta un millón acabaron desplazados. Un conflicto que tuvo sus raíces en los problemas económicos de finales de los años 80, cuando se produjo una caída del precio del petróleo, que es la principal fuente de ingresos del país.

Papicha, sueños de libertad
«Papicha, sueños de libertad» está ambientada en una época convulsta en Argelia

A finales de los ochenta estallaron revueltas, que reclamaban mejores condiciones de vida y más democracia. El FLN, partido en el poder (el único existente en la época), se avino a hacer reformas, algo que dio lugar a la aparición de varios partidos políticos, alguno de marcado carácter religioso como el Frente Islámico de Salvación (FIS), que estuvo a punto de ganar las elecciones en 1991, cuando su proyecto no era otro que el de instaurar un régimen islámico. Algo que no consiguió, tras cancelar el gobierno la segunda vuelta de las elecciones, provocando la aparición de organizaciones armadas, cuya escalada de violencia se intensificó, multiplicándose los asesinatos y secuestros. Centrado su persecución entre artistas, periodistas e intelectuales que fueron objetivo principal de los islamistas. 

Lyna Khoudri protagoniza «Papicha, sueños de libertad»

A esta época convulsa de la historia de Argelia, nos lleva Mounia Meddour para conocer a Nedjma (Lyna Khoudri), una joven estudiante universitaria que intenta que los acontecimientos de la guerra civil que empiezan a ocurrir a su alrededor no le impidan vivir una vida normal, salir de noche con su mejor amiga Wassila (Shirine Boutella) y vender vestidos hechos por ella en los baños de las discotecas. En la ciudad de Argel discurre una película, con la que su directora pretende realizar un homenaje a todas las mujeres que lucharon en esos años y que apostaron por quedarse en el país peleando por conquistar sus derechos y sus sueños.

Papicha, sueños de libertad
«Papicha, sueños de libertad» es la ópera prima de Mounia Meddour

Con un estilo narrativo vibrante, que se acentúa con un montaje lleno de ritmo y emoción, Papicha, sueños de libertad es a pesar de la violencia y la intolerancia que se refleja de aquella época, una película llena de rebeldía, optimismo y vitalidad. Unas cualidades que se transmiten a través de unas protagonistas que, a pesar de las dificultades, de la sinrazón y de la tragedia, son capaces de luchar y salir adelante, desafiando a aquellos que utilizan la violencia para defender sus ideas. 

Papicha, sueños de libertad
Mounia Meddour dirige «Papicha, sueños de libertad»

Como espectador occidental puede resultarnos chocante (con esa visión egocentrista que tendemos usar para analizar cualquier cosa) ciertos comportamientos culturales, sociales y religiosos de otras partes del mundo. ¿Es la ignorancia la espada de la fe? Solo hay que echar la vista atrás y contemplar nuestro pasado para aseverarlo. En Papicha, sueños de libertad, somos testigos de un fervor religioso que vemos estallar en la película, y en el que todo lo que se sale de lo que un grupo considera la única verdad, es perseguido con intimidación y violencia. La religión (llevada al extremo) por delante de todo y de todos, que enarbola la bandera de la intolerancia y, que se utiliza para oprimir a las mujeres. Sin embargo, la ópera prima de Mounia Meddour, también es capaz de enseñarnos que la misoginia y el machismo no solo provienen de la religiosidad extrema, sino que se esconde en las nuevas generaciones de jóvenes musulmanes de clases medias y altas, que arrastran consigo los mismos defectos que aparentemente desprecian. 

Y, a pesar de todo, Papicha, sueños de libertad nos transmite esperanza y optimismo. A lo largo de la película nos encontramos con una historia que proyecta un espíritu femenino lleno de fuerza de voluntad y de vitalidad. Un canto a la vida, un grito a la rebelión contra la opresión y la intolerancia. Frente a las adversidades, frente a las zancadillas que les plantea la guerra civil que las rodea, frente al odio y la violencia que las amenaza, las jóvenes protagonistas de «Papicha« no perderán el rumbo. Y, será el personaje de Nedjma (todo un descubrimiento la joven Lyna Khoudri, a la que veremos pronto en The French Dispatch de Wes Anderson) quien lidere la rebelión contra el miedo, contra el terror y la ignorancia. A través de su pasión por la moda, organizará un desfile como forma de reivindicarse a ellas mismas, para sentir que son libres, aunque en el exterior no lo sean. 

Papicha, sueños de libertad
En «Papicha, sueños de libertad», Lyna Khoudri es la gran protagonista

Es sin duda Papicha, sueños de libertad, aunque brutal (en ciertos momentos), una película llena de luz y de emoción. Capaz de sobrecogernos en un momento dado, para transmitirnos esperanza un rato después. Un canto a la vida frente a la tragedia y al horror. Un film feminista sí (que no os asuste el termino, que nos conocemos) lleno de vitalidad y energía, en el que un grupo de mujeres se rebela contra la sumisión, contra una forma de pensar que las limita y las coarta como mujeres. Unas mujeres que no reniegan de la religión, pero sí de la intolerancia y de las costumbres retrogradas y machistas que se quieren imponer en su país. Así que, si queréis escapar por una ventana llena de luz y de alegría, no dejéis pasar la oportunidad de ver Papicha, sueños de libertad. Una película que nos enseña que tras cada tragedia podemos encontrar un objetivo por el que seguir luchando y, que también hay espacio para la esperanza en este mundo lleno de intolerancia, de violencia y de machismo. La rebelión empieza por uno mismo. 

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