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«Naturaleza salvaje»: La supervivencia del más fuerte

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Fernando L. Simó
Fernando L. Simó
Miembro fundador de mundoplus.tv, seriefilo, cinefilo, devorador de libros y en pleno redescubrimiento de los cómics. Amante de la cultura (pop) y de la Historia, y ministérico de corazón.
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Movistar Plus+ sigue un mes más apostando por los llamados estrenos directos. Es decir, películas que no han pasado por salas cinematográficas en España, y que llegan directamente a la plataforma de Telefónica. Con el paso del tiempo, el número de películas con esta denominación ha crecido, lo que demuestra que a pesar del gran número de filmes que se estrenan en las salas de nuestro país, hay un gran porcentaje que también se quedan sin distribución. La última en llegar a Movistar Plus+ (el viernes 9 de mayo) ha sido «Naturaleza salvaje», thriller protagonizado por Eric Bana. Aquí, el actor australiano vuelve a dar vida al agente federal Aaron Falk, tras haberlo hecho en la película de 2020 «Años de sequía» (también estrenada por Movistar Plus+). Esta secuela, también basada, en un ‘bestseller’ de Jane Harper, aunque con una premisa interesante, se queda muy lejos de su predecesora, y nos deja con una sensación de oportunidad perdida.

En Años de sequía, nos encontrábamos con un filme que mezclaba drama y thriller, sobre una historia basada en la primera novela de Jane Harper. La película estaba protagonizada por Eric Bana en el papel del agente federal Aaron Falk, quien regresaba a su pueblo natal después de veinte años, para asistir al funeral de su amigo de la infancia Luke. A este se le acusa de haber matado a su esposa e hijo antes de quitarse la vida, víctima de la locura que ha hecho estragos en la comunidad tras más de una década de sequía. Tras aceptar a regañadientes investigar el caso, pronto descubrirá que una muerte del pasado puede estar relacionada con lo ocurrido en el presente. Dirigida por Robert Connolly, Años de sequía es uno de esos thrillers que se cocinan a fuego lento, con una estructura narrativa que alterna dos líneas temporales que se complementan y que rellenan los huecos que faltan. La película fue todo un descubrimiento, con su estilo de thriller clásico ambientado en el desértico y claustrofóbico Outback australiano.

Sin embargo, Naturaleza salvaje, que se basa en el segundo libro de la serie «Aaron Falk» de Harper y que también dirige Robert Connolly, no alcanza a aprovechar su potencial y no logra conectar con su propia historia. La película tiene una premisa potente, está bien realizada, cuenta en su reparto con Jacqueline McKenzie (Los 4400) y Olivia Dunham, perdón Anna Torv, y todo ello ambientado en los bellos paisajes del Parque Nacional de Otway y en las cordilleras Dandenongs. ¡Qué más se puede pedir! Y, a pesar de todo esto, la cinta no consigue ir más allá y profundizar en una historia que nos enganche como espectadores.

Estamos, como decía, ante una premisa con mucho potencial, con una trama de corrupción empresarial en la que el personaje de Bana investiga a un director ejecutivo sospechoso de delito financiero, y busca a una empleada desaparecida (Anna Torv) que actuaba como informante. La desaparición tiene lugar durante un retiro corporativo, en el que cinco mujeres deben recorrer un bosque como ejercicio de trabajo en equipo. Sin embargo, solo cuatro regresarán. Cada una tiene una versión distinta sobre ocurrido y todo son evasivas respecto a la desaparición de su compañera. A partir de los interrogatorios con cada una de ellas, será como iremos conociendo que sucedió realmente en aquel bosque. Mientras asistimos a como el propio personaje interpretado por Bana, debe lidiar con una doble conexión con el caso, tanto en lo profesional, como en lo personal.

Si en Años de sequía teníamos, como ya comenté antes, una estructura narrativa que alternaba entre el presente y el pasado, para ir componiendo el puzle de la historia. En Naturaleza salvaje, se opta por utilizar, hasta tres líneas temporales: tenemos a Aaron (Eric Bana) y a su compañera Carmen (Jacqueline McKenzie) interrogando a las mujeres sobre lo sucedido, flashbacks del retiro que nos muestran el punto de vista de cada una de ellas, y recuerdos de la infancia de Aaron. En contra de lo que sucedía en Años de sequía, aquí, estas líneas interrumpen constantemente la narración, rompiendo el ritmo, y provocando que como espectadores nos distanciemos de lo que nos quieren contar. Sigue habiendo suspense, y hay tensión por saber el destino de la empleada desaparecida, pero el desarrollo a trompicones de la narración provoca un desapego emocional inevitable.

Con claras referencias a Picnic en Hanging Rock, la famosa novela de Joan Lindsey, en la que varias alumnas y una profesora desaparecen sin dejar rastro, Naturaleza salvaje, al igual que la novela se apoya en el paisaje como un entorno hermoso, pero a la vez hostil que es retratado en toda su vastedad por la fotografía de Andrew Commis (La gloriosa confusión del caos, The Slap). Por su parte, más allá de una desaprovechada Jacqueline McKenzie, el personaje de Alice (Anna Torv) es el gran protagonista de la película junto al Aaron Falk (Eric Bana). Ella es el detonante de la historia. Vemos, a través de los flashbacks su difícil relación con el resto del grupo, y también como ha acabado convirtiéndose en informante para la policía. Sin duda, su papel es de lo mejor de la película y el que sostiene la historia.

En resumen  

Naturaleza salvaje sabe sacar partido, en parte, a la pregunta «¿Qué pasó con Alice?». Sin embargo, a pesar de que la historia pretende ahondar en la ambigüedad de los testimonios de sus compañeras de trabajo, y en la tensión que eso debe generar, la historia se diluye con tanta subtrama. Cada personaje parece tener un motivo creíble para querer deshacerse de Alice, pero el ritmo narrativo se rompe continuamente, desdibujando el conjunto de la historia. El suspense se mantiene hasta el final a duras penas, y es un quiero y no puedo, que nos deja con un sabor agridulce por lo que pudo ser y no fue. 

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