Estamos en una época en que, a poco que cualquier producto haga dinero en taquilla y otorgue rentabilidad a sus productores, se mercantiliza al máximo mediante secuelas innecesarias que son todas copias unas de otras y que, no solo son tremendamente continuistas, sino que además no aportan ningún valor extra. Esto mismo fue lo que ocurrió hace ya un par de años con la segunda entrega de esta franquicia -«Muerte en el Nilo»- que era una peli tremendamente similar a la primera entrega y que, si bien seguía siendo un producto entretenido y disfrutable -no le vamos a negar eso-, no aportaba nada nuevo ni fresco que marcase diferencia alguna con su predecesora.
En esta ocasión, y por suerte para nosotros, Branagh y su equipo han decidido que la saga necesitaba un soplo de aire fresco y han apostado todo a convertir Misterio en Venecia -que llega a nuestras salas el quince de septiembre- en otra cosa muy distinta a lo que eran sus dos predecesoras.
La cinta sigue manteniéndose dentro del «Whodunit» -genero que consiste en averiguar quién ha cometido el crimen y que es tan típico de las novelas de la propia Agatha Christie- pero en lugar de rodearse de una coraza de suspense se ha mudado definitivamente al terror clásico con algunos «Jumpscare» -sustos de subida de volumen que te hacen saltar en el asiento- que se reparten durante todo el metraje y con la creación de una ambientación de cuento gótico muy estilizado que, sinceramente, le sienta francamente bien a la película.
Huelga decir, eso sí, que cualquier parecido con la novela que adapta –llamada Las manzanas en la traducción española- es pura casualidad. Igual que han decidido cambiar el tono también han decido únicamente quedarse con los nombres de los personajes y con que hay una fiesta durante la noche de Halloween y modificar todo lo demás. Así que los que estéis esperando una buena adaptación de esa historia, será mejor que dejéis de esperarla. Es una historia completamente nueva, pero con los mismos personajes. Cosa que os puede traer frustración si queríais ver la novela trasladada a imágenes pero que, por otra parte, consigue que te puedas llegar a sorprender con todos los giros que tienen planeados para esta película ya que son completamente nuevos.
Una vez aclarado lo anterior, vamos a hablar más en profundidad de la cinta. La película arranca, como ya he mencionado anteriormente, con una fiesta de Halloween donde Poirot debe descubrir si una médium que dice que puede contactar con el fantasma de la hija de la dueña que murió el año anterior, es una farsante o dice la verdad. Al poco de comenzar la historia las cosas se complican muchísimo y se produce un asesinato bastante brutal y, si con esto no es suficiente, todos los personajes que pueden haber cometido el crimen quedan aislados en esa enorme y tétrica mansión condenados a pasar la noche entre sombras y sospechas. Mientras tanto nuestro detective decide que no quiere perder el tiempo e intenta encontrar las respuestas a todos los enigmas que se han planteado.
A partir de ese momento tenemos como dos líneas que va a ir siguiendo el largometraje dirigido por Branagh.
Por un lado, la trama de la investigación va avanzando en un sentido más clásico. Vemos entrevistas a los posibles culpables -algo muy típico del personaje principal- paseos por la espléndida localización -atentos a como juega con las luces y sombras la fotografía de la película- y una búsqueda incansable de pistas. Pero, por otra parte, todo ello está envuelto con recursos propios del terror más clásico como voces que se oyen y no sé se sabe de dónde vienen, sonidos que no concuerdan con los de una casa vieja en una noche de tormenta y algunos hechos concretos que son muy difíciles de explicar. Todo ello aderezado con unos cuantos sustos que, al menos conmigo, han funcionado bien y considero que están muy bien trazados.
En resumen
Al final, lo que la cinta pretende es que no solo te enganches a la trama más propia de el genero de suspense y pienses en quién ha podido cometer el crimen y cómo ha podido cometerlo, sino que, mientras haces todo eso estes al mismo tiempo planteándote si realmente hay algo sobrenatural o todo es algún tipo de plan preparado por el culpable. Creo que, en ese doble juego entre realidad y fantasía, que es donde la película se mueve en todo momento, radica la principal virtud de esta cinta y es lo que, para mí, convierte a esta secuela en la mejor de las tres partes de esta -de momento- trilogía. Ojalá en otras franquicias se tomen decisiones arriesgadas como las que se han tomado aquí y se decidan a empezar a cambiar las cosas y salirse de la aburrida zona de confort donde se han instalado.
La opinión es libre, pero decir que acierta este título, sin duda el más flojo… no podría estar menos de acuerdo. Si no te gusta las novelas de la autora, es posible que te llegue a gustar, pero en general. 1) es muy floja y el misterio que presenta también 2) los cameos son menos interesantes 3) El Poirot crepuscular no convence 4) no está bastada en ninguna novela concreta, aunque está inspirada. Yo creo que va a ser el último Poirot de Brannan. 5) El terror no casa con Agatha C. así que SPOILER ALERT, tienen que drogar al protagonista para explicarlo. 6) El auténtico Poirot siempre será el televisivo D. Suchet. Entretenida, pero creo que ha perdido el norte.