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Miguel Ángel Lamata: «Esta historia invita a soñar y crecer sin perder la inocencia»

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Pablo Arroyo
Pablo Arroyo
Apasionado del fútbol y del cine, me considero un periodista que combina su amor por el deporte con el arte de contar historias. Con un especial interés por las obras de Quentin Tarantino. Intento explorar la intersección entre el cine y el deporte, analizando cómo las narrativas del fútbol pueden ser tan cautivadoras como las mejores películas. Siempre en búsqueda de la próxima gran historia.
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El 8 de agosto se estrena en cines «Los Futbolísimos 2. El misterio del tesoro pirata» La saga de literatura infantil que arrasa entre los más jóvenes se convierte también en saga cinematográfica dirigida por Miguel Ángel Lamata con el tuve el placer de charlar sobre esta nueva entrega, que llega a los cines españoles este viernes.

Tras la primera entrega de «Futbolísimos» ¿Qué te llevó a continuar haciendo una segunda película?

Hombre, la verdad es que… A ver, la primera fue un éxito. Y al margen de que fuera un éxito económico, es que gustó mucho. Tanto a los niños y a niñas, y muchísimo a esos niños interiores y esas niñas interioras que tenemos todos. Entonces, la película funcionó para un público juvenil, sobre todo, pero también creo que mucho adulto que se lo pasó muy bien.

Y luego, es verdad que el universo que ha creado Roberto Santiago, quizá porque yo fui, a lo mejor, un niño más preocupado de jugar a la ajedrez, de ir al cine, de actividades un poco más individuales, pero yo nunca tuve una gran pandilla de amigos y que mucho menos resolvieran historias juntos y tal. Empecé a zambullirme en ese género que me gustaba tanto como lector. Cuando empezaba a leer, hablo de los libros de Enyd Blyton, de Los Siete Secretos, Los Cinco, y luego, eventualmente, los de Alfred Hitchcock y Los Tres Investigadores, pues me resulta algo muy atractivo y fueron mis primeras lecturas que me hicieron muy feliz. Es verdad que, además, Roberto Santiago lo que ha creado es una vuelta muy significativa a esta especie de género y lo ha convertido en algo muy nuestro, pero participando de las bases de estas películas, de estas sagas de detectives juveniles.

Yo, sobre todo, me lo pasé muy bien haciendo la primera, que en mí fue una sorpresa que me pareciera una película pues que no encajaba en los parámetros de la comedia que yo estaba haciendo, una comedia quizá más adulta, más gamberra incluso. Y, de repente, meterme en un mundo que tenía más que ver también con las películas con las que yo crecí y con las que me hice un fan irredento de Steven Spielberg, pensando en Los Goonies, en ET, en Gremlins, son películas que me robaron algo más que el corazón. Entonces, la verdad es que hacer una segunda parte de esto me apetecía un montón, porque además sentía que iba a volver a pasármelo muy bien.

Roberto Santiago es el autor de las novelas de «Futbolísimos», ¿hablaste con él, te dio algún consejo? Y cuando se trata de una adaptación de una novela, de un libro, ¿Qué es lo más complicado a la hora de luego adaptarlo al cine?

Bueno, las adaptaciones son bastante, a veces, complicadas. Porque, de hecho, en muchos libros de guion versan exclusivamente sobre cómo adaptar una novela. Y, claro, la adaptación será siempre diferente en virtud de la novela. No es lo mismo adaptar, que te voy a decir yo, Lo que el viento se llevó, que adaptar Ulises.

Que yo sepa no lo ha adaptado nadie, que yo sepa. Entonces, la verdad es que, claro, hay algo que en los libros es súper inocente, es muy inocente, muy juvenil, que a la hora de ponerlo en imágenes nos dimos cuenta ya desde la primera película, que todo tenía que tener un toque un poquito más contemporáneo, que se traduce en quizá darles un poco más de malicia a los personajes, hacerlos un poco más pillastres, hacerlos casi, casi te diría yo, más como de la picaresca, que es algo con lo que creo que está en deuda la cultura española, que somos hijos de la picaresca totalmente. Entonces, quizá la gamberrizamos levemente o hicimos un poquito más loca la primera película, la primera película era una comedia de aventuras con misterio, acción, fútbol, incluso romance, y nosotros le dimos un toquecito que, bueno, que le hacía más pegada a lo tangible, por así decirlo.

Roberto, lo primero que me dijo cuando quedamos a comer para hablar de esto es hazla tuya, hazla tuya, pero para mí hacerla mía, lo más importante era que a él le gustara. O sea, para mí era fundamental que a Roberto le gustara esto, que él se sintiese identificado con la película y que él pensase que los fans de sus novelas iban a encontrar un reflejo fidedigno en la película. Y para mí cada vez que ha habido alguna duda o ha habido un planteamiento diferente o ha saltado una sugerencia por aquí o una idea por allá de quien sea, de los actores, de los productores, a mí siempre me ha gustado en caso de duda hablar con Roberto y decirle cómo lo ves, hasta el punto de que uno de los libros, uno de los libros más recientes, el personaje que interpreta extraordinariamente bien María Zavala en la segunda parte que hace de Laura, nos venía bastante bien convertirla en alcaldesa de Sevilla la Chica. Y luego él, en un libro posterior a la segunda película, la ha hecho alcaldesa, o sea que hay unos vasos comunicantes entre las dos películas. O sea que sí, la relación con Roberto es muy buena, nos vemos con frecuencia y la verdad es que tenemos mucha complicidad a la hora de plasmar nuestras imágenes.

¿Por qué decidiste escoger la novela, que es el décimo libro de la saga «Los Futbolísimos y el misterio pirata»?

Reconozco que la escogí yo porque me gustaba mucho, además, aparte de lo bien balanceada que estaba la aventura, el deporte, el misterio y tal, había un triángulo amoroso entre Paquete, Elena y Almudena, la niña pirata que a mí me pareció ciertamente irresistible y que iba a dar muchos momentos de comedia romántica muy interesantes.

Una película en la que aparecen adultos, pero los protagonistas son niños, además niños de entre 10 y 12 años ¿cómo es trabajar con niños? ¿Es más fácil que trabajar con actores adultos o no?

Es igual, la verdad es que es igual. Ten en cuenta que tanto en la primera como en la segunda película los actores juveniles que he tenido están extraordinariamente bien preparados, tienen estudios interpretativos, por así decirlo, tienen muchas horas de vuelo tanto delante de las cámaras de cine y televisión como en el escenario, algunos de ellos, y si no tienen un instinto a prueba de bomba como intérpretes. Además son muy trabajadores, son carismáticos, no tienen miedo a equivocarse, que eso para mí es lo más valioso de un actor, y son sanamente ambiciosos en cuanto a que quieren que las cosas queden bien, no quieren estar por debajo de los adultos.

Es verdad además que en esta película los personajes adultos son algo más infantiles de lo que debieran, y los personajes juveniles digamos que son algo más maduros de lo que se esperaría, con lo cual adultos y jóvenes están más o menos en la misma liga, y eso una vez más ahora va a dejar en la comedia, pues es bastante interesante. Para mí dirigir a estos chicos y estas chicas ha sido igual que dirigir a actores adultos de 30 o 40 años, la sensación ha sido igual de grata e igual de fácil.

Lo comentabas antes, el equilibrio de ser una película para entretener no solo a los jóvenes sino también a los adultos ¿Cómo has trabajado para conseguir ese equilibrio?

Bueno, quizá un poco la clave está en lo que te decía, que los adultos, que los personajes adultos sean un poquito más niños y los niños algo más adultos, pero sí que es verdad que hemos puesto un ojo en eso. También es verdad que en entretener a los adultos, quiere decir que si los padres, tíos o abuelos de los niños les toca llevarlos al cine, pues hombre, que no se duerman, que estén ahí un poquito. En ese aspecto le hemos dado a la película un dinamismo, un ritmo bastante vertiginoso, que eso ya lo tenía la primera. Pero es verdad que también hemos querido pegar el argumento a cosas que creo que nos preocupan a todos, pero especialmente cuando ya tienes algo de recorrido en la vida, pues todo esto de la corrupción urbanística, de las diferencias sociales, de cómo los que a lo mejor pueden parecer los malos, pues a lo mejor es que no han tenido suerte en la vida. Y eso es algo que también creo que nos acerca más al público adulto.

Más luego, un tono de comedia que es muy abierto, es decir, que a ratos la película es comedia romántica, a ratos es comedia más de carácter visual y a ratos tiene incluso un punto de comedia casi te diría yo absurdo, pero algún detalle a lo Aterriza como puedas o a lo Monty Python incluso, que yo creo que esta película lo admite y que es un toque fin que la hace más inesperada, ¿no? Que la hace todavía más excitante que lo que son las novelas de Roberto Santiago, que son verdaderamente para mí una receta genial para espantar el aburrimiento.

Has comentado la parte de la película en la que se centra en la corrupción urbanística, que por desgracia en España, ha habido, hay y habrá unos cuantos casos, ¿a través del humor intentaste reflejar una situación y con un mensaje para reflexionar?

Sí, sí creo que está ahí. Bueno somos hijos de la picaresca no me refiero solamente a los pillastres de Los Futbolísimos, ¿no? Creo que la actualidad está llena de casos, ¿no? De ese índole y los seguirá habiendo. Bueno, yo creo que es bueno, siempre como la primera película también, un juego que planteamos también era que la primera película más que estar engarzada en la realidad era como el recuerdo idealizado que tendrían Los Futbolísimos cuando crecieran, cuando fueran adultos, de esa primera aventura que vivieron intentando averiguar quién dormía, los árbitros, ¿no? ¿Quién dopaba a los colegiados? En esta segunda película lo hemos querido pegar más a la realidad, al momento actual, al ahora, a lo que está pasando. Los chicos tienen móviles, están pendientes de las redes sociales, usan internet y eso también como elemento narrativo pues también le mete un empujón de ritmo importante a la película en cuanto a que la información se administra de forma más rápida y te permite que la aventura vaya todavía más, sea más vertiginosa. Es que me da pánico ser aburrido, ¿sabes?

A la hora de dirigir las dos películas ¿Qué es lo que te ha resultado más complicado a la hora de rodar? Lo hablo con muchos directores que puede ser muchas veces o bien puede ser el presupuesto o el tiempo que le dan o, bueno, otro tipo de problemas que van saliendo a lo largo del rodaje.

En la primera película lo más difícil fue el fútbol en sí, porque hacía mucho calor. Verano, son películas que necesitan una luz de verano, un ambiente de vacaciones. Y bueno, John Huston, esto es curioso, dijo que lo más difícil que había hecho en su vida era el fútbol de Evasión o Victoria. ¿Por qué? Pues porque tienes que cubrir un montón de metros cuadrados, con unos señores que corren por aquí y por allá, por muchas cámaras que tengas, no tienes las suficientes y fíjate que ahora mismo los partidos estrella están cubiertos por todos lados y cuando juegan mal y el partido es malo, eso es aburridísimo, ¿sabes? Entonces, en la primera el fútbol fue lo más complicado, quedó, bueno, quedó mal, pero sí que yo estaba empeñado en que el fútbol estuviese mejor en la segunda parte y que tuviese todavía más pegada emocional y bueno, ahí sí que aprendimos las lecciones de la primera parte y tomamos algo menos de fútbol en esta, hay más comedia, más aventura, más comedia romántica, pero sí que queríamos que el fútbol fuese algo más espectacular y creo que se ha conseguido.

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