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«Mi hermano Alí»: la vida es un larguísimo proceso

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Salomé Mejía
Salomé Mejía
Más madrileña que el cocido. Recién graduada de realización audiovisual. Desearía que mi vida se desarrollara con el color de Wes Anderson y con una línea argumental de Alex de la Iglesia.
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«Mi hermano Alí» se trata de un documental dirigido por la cineasta Paula Palacios, en el que nos muestra el viaje de Alí Ahmed Wasame, un joven somalí al que se le mantiene cautivo en una cárcel de inmigración de Ucrania, pasando por USA y llegando de vuelta a Arabía Saudí.

Alí aparece como un joven, juguetón de 15 años que a pesar de correr el peligro de ser deportado se mantiene optimista. Él es un chico un poco aprovechado (en el mejor sentido de la palabra), y ahora explicaré por qué.

Nuestro protagonista es muy apañado y se nota desde el primer momento del documental, en el que nos hace una simple y complicada pregunta «¿Qué soy?» «¿Un productor…?» A pesar de que la primera pregunta se va resolviendo a lo largo de la película, la segunda nos la tomamos en broma, pero no del todo. Es decir, esta historia empieza porque Alí pregunta a Paula si puede grabar una película sobre él, para que, de algún modo, Alí pueda salir de la cárcel y poder cruzar la frontera Ucraniana. Lo cual, le convierte, muy técnicamente, en productor de la historia.

Evidentemente Paula accede y comienzan a plasmar esta historia en video.

Este documental narra la historia de la inusual amistad entre Alí y Paula mientras que Alí intenta sobrevivir como inmigrante en varios países a la vez que se enfrenta a la adultez en solitario en un entorno completamente desconocido.

Respecto a los aspectos ópticos, no hay demasiado que comentar. Paula y Alí nos enseñan su hermandad de forma natural. Esta elección me ha parecido la mejor ya que si no fuera así, solo seríamos despistados de la verdadera raíz del asunto, la cruda historia de la vida de Alí.

Los filmes como estos, que narran la cruda realidad desde perspectivas claras y a la vez optimistas son 100% necesarios, no sólo para nuestra comunidad, sino para el mundo. Y por eso me siento orgullosa y agradecida de personas como Palacios, que han decidido crear atención mediática a vidas que realmente merecen nuestra atención, por medio de una cámara y una buena historia, como originalmente se ha hecho en la industria del cine.

Crear una demanda videográfica como ha hecho Paula Palacios con la historia de Alí, quizá no hizo que el propio Alí salga de la cárcel en su momento, pero sin duda ha hecho algo muy importante, y eso es, empoderarnos al público con la información para situarnos en el lado más objetivo de la historia y así comprender mejor a los «Aliens» o «Forasteros» que luchan diariamente por una vida más digna y mejor.

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