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«Lioness»: Taylor Sheridan ataca de nuevo

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Carlos Muñiz Vidal
Carlos Muñiz Vidal
Intento huir de las películas y las series, pero ellas me persiguen. Desde mis estudios de audiovisuales a mi trayectoria profesional en canales temáticos, puede que sea yo el que las persiga a ellas. Fascinado por las historias desde siempre, sean éstas a través del cine, la literatura, el teatro o la televisión, en esta época de plataformas intento buscar esa fascinación oculta en el algoritmo que nos impide descubrirlas.
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Quién no haya visto la serie «Yellowstone» y sus estupendas 5 temporadas, disponibles en SkyShowtime, no conoce como se las gasta Taylor Sheridan, el creador de esta serie y de la serie «Lioness», también disponible en SkyShowtime.

Tampoco conocerá Mayor of Kingstown, otra estupenda serie de SkyShowtime, o los spin off de Yellowstone, 1883 y 1923 (imagino que adivinan en qué plataforma están).

Aunque lo realmente brillante de Sheridan, son estas tres estupendas películas escritas por él: Comanchería, Sicario y Wind River, todas ellas muy diferentes en argumento, pero con un ritmo narrativo, un abordaje de las escenas de acción y una progresión dramática de las mismas desbordante, rodadas sobre historias muy diferentes e incluso en localizaciones tan diversas como la frontera mejicana, las reservas indias, o como pasa en la serie que nos ocupa, trasladando parte de la acción a Oriente Medio.

Todos éstos títulos han sido creados por este hombre, cuya figura con sombrero vaquero y porte de cantante country no haría pensar que, más allá de uno de los cowboys de Yellowstone, diera para mucho más que para lo que se cuenta en Yellowstone, o que situara en el estado de Texas la mayor parte de sus ficciones.

Pero resulta que si, que ha ofrecido productos en esta plataforma y en pantalla grande lo suficientemente variados para no encasillarse en ningún género. ¿Es así? Pues la verdad es que no. Es más, yo diría que Taylor Sheridan, es, el género.

Lioness es una serie realmente épica en sus planteamientos, una serie compleja en ocasiones (pocas), alejada del intimismo pero con momentos realmente íntimos, a ratos desconcertante por sus giros de guion inesperados que la alejan de la clásica serie de comandos, o de la CIA, o de cualquier variante en forma de agencia que se les ocurra a los guionistas en Hollywood (esa UAT de 24 es mi favorita). Pero existen muchos elementos que la emparentan con Yellowstone o Sicario o Comanchería o cualquier serie que haya salido de su imaginación, creando relaciones evidentes en cada una de esas tramas que la emparentan inevitablemente con las demás.

Sus duelos ametralladora en mano, por ejemplo, marca de fábrica. Su querencia por lo fronterizo, esté esa frontera en dónde esté (en Lioness hay incluso una escena en la frontera mejicana de lo más inverosímil) haciendo que los conflictos raciales se añadan al conjunto, también sin importar en dónde esté localizada la historia, blancos contra nativos americanos en Yellowstone y Wind River, mejicanos y árabes contra norteamericanos en Sicario y Lioness , etc. Hay un momenten qué uno de los personajes lo menciona directamente («por qué estoy hablando con un blanco») y quién pronuncia esa frase es una hija, a su padre.

Esa es otra marca de fábrica, la permanente predisposición por incluir elementos de parentesco entre los protagonistas que en Lioness cargan de una transcendencia dramática partes de la serie que desequilibran el conjunto.

Los hermanos de Comanchería, la familia nativa en Wind River, todos los familiares del mundo que puedan imaginarse, y algunos nuevos, en Yellowstone, y en este caso los protagonistas, espías en su mayoría, que hablan sin complejos con sus maridos, hermanos, madres, padres, sobre lo que hacen, ocurriendo que incluso en algunas ocasiones esas conversaciones son el punto de partida para sus decisiones morales (como sin los espías las tuvieran; me refiero a dudas morales).

El propio grupo de operaciones especiales, me refiero al propio comando que protege a los infiltrados y que lidera Zoe Saldaña, parece una familia también, con su cocinillas, su tío gracioso, su personaje responsable, con sus bromas y camaradería y siempre apoyando al personaje de Laysla de Oliveira cuando duda, en plan charla motivadora las veces que haga falta.

Lo común en el tono de cada serie de Sheridan, es ese diálogo permanente entre el bien y el mal en cada personaje, la razón por la cual odias a Costner en Yellowstone especialmente al principio porque es un animal despiadado, y cada temporada te va ganando. Ese Jeremy Renner en Major of Kingstown, siempre a caballo entre servir a la mafía y acabar con ella. Esos hermanos en Comanchería, que sufren las penalidades de los créditos bancarios para salvar su granja y a su madre, y delinquen como alternativa a ese sufrimiento. O el sicario del título que utiliza a la protagonista para sus propios instintos de venganza, pero que en realidad, también la protege.

Aquí en Lioness, la historia de un grupo de Operaciones Especiales y una infiltrada añaden toda la ambigüedad posible al conjunto, pero tienes la sensación de que las cartas siempre están marcadas en las ficciones de Sheridan, que ya sabes quién gana, quién pierde. Lo interesante es el camino, los giros que se proponen y que te enganchan, aunque el final suele estar cantado.

El reparto en las historias de Sheridan es otra marca de la casa, por su calidad y porque suele repetir protagonistas. Kevin Costner, Wes Bentley y Kelly Reilly en Yellowstone ; Josh Brolin, Benicio del Toro y Emily Blunt en Sicario; Ben Foster, Jeff Brigdes y Chris Pine en Comanchería; Elizabeth Olsen y Jeremy Renner en Wind River, y el propio Renner en Major of Kingstown.

Está claro que en una serie de Taylor Sheridan, el reparto es uno de sus puntos fuertes, imagino que porque sus productos no son medianías, no pasan desapercibidos, y están diseñados como en este caso, para un lucimiento se diría que excesivo en sus principales papeles.

Zoe Saldaña, Michael Kelly (House of Cards), Morgan Freeman.. y también una actriz muy parecida a Nicole Kidman, son aquí los que disfrutan de largos monólogos, enfrentamientos con frases lapidarias, y conflictos lo suficientemente variados para llenar varias vidas de los personajes.

Zoe Saldaña tiene la determinación en la mirada que le ha dado el convertirse en una estrella después de sus inicios como secundaria en tantas y tantas sagas (Star Trek, Guardianes de la Galaxia, Vengadores) que la desvirtuaban como actriz, casi hasta el punto de hacerla desaparecer para el espectador, como sucedía literalmente en Avatar.

Está claro que verla en una historia como esta nos reconcilia con lo que puede ofrecer en una pantalla, y su papel es hilo conductor mucho más allá que el resto de papeles en la serie.

Hay una segunda temporada de Lioness disponible en SkyShowtime, y probablemente se añadan a la plataforma nuevas temporadas de Yellowstone, una vez que Kevin Costner vuelva de su epopeya particular rodando Horizon. Habrá seguramente una nueva temporada de Major of Kingstown que se sumará a las tres temporadas existentes, y lo mismo con Tulsa King.Todas ellas series muy bien producidas, interpretadas, y digeridas en una tarde de Domingo, llenas de gente guapísima, o graciosísima y guapísima, o valientísima y guapísima también, y escritas por este personaje en si mismo que es Taylor Sheridan.

Y absolutamente nada más. O nada menos. Depende del punto de vista.

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