Acaba de arrancar el «Festival de Cine por mujeres» y una de las películas que se muestran en el itinerario es «L’ homme d’argile» traducida al castellano como «El soñador».
Es una película dirigida por Anaïs Teller y protagonizada por Raphaël Thierri (Raphaël) y Emmanuelle Devos (Garance), entre varios.
L’homme d’argile trata sobre Raphaël, un jardinero y manitas muy corpulento, que a pesar de vivir con su madre, trabaja en una mansión de una artista excéntrica llamada Garance, Raphaël sirve de inspiración a Garance, tanto es así que, decide esculpir una estatua de él.
A medida que van trabajando juntos se enamoran cada vez más y llegan a desarrollar una relación atípica que deja a los espectadores incómodos y desolados.
Se trata del primer largo de la cineasta, Anaïs Teller, y he de decir que me sorprendió gratamente.
A parte de bombardearnos con planos ricos en colores y formas, en los que se puede recibir un contexto claro y natural de la narrativa. Te teletransporta a una Francia otoñal y mágica, en la que puede ocurrir cualquier cosa.
«Magia» es una buena palabra para describir este filme, ya que a veces, al igual que en este filme, lo desconocido y mágico nos puede producir miedo e incluso repulsión pero después de mirar detenidamente, encontraremos compasión, intriga y mucho amor en nuestro interior.
Dejando atrás mis ñoñerías, L’homme d’argile, es una película pequeña, única y singular que nos habla del amor sin barreras, que nos hace estremecernos en la butaca como espectadores de un idioma extranjero y nos despierta sentimientos encontrados que pueden pasar de dejarnos sosegados a la completa desesperación.
Esta dramática película de romance ha hecho que mi corazón se sacuda y llegue a un ritmo muy acelerado que no llega a coincidir con el de la película.
¿Mi recomendación? Siempre será «vayan a verlo y juzguen ustedes mismos» y con esta película lo menciono más encarecidamente, L’homme d’argile es un filme que merece ser visto, juzgado y sobre todo, conocido.