El actor Miguel Rellán, reivindicó el pasado jueves 16 de julio la importancia de apoyar a quienes comienzan en el cine durante la presentación de la 35.ª edición del Festival de Cine de Madrid (FCM) organizado por la Plataforma de nuevos realizadores (PNR), celebrada en el Palacio de Longoria, sede de la SGAE. El intérprete recibirá el Premio de Honor Estrella de Madrid 2026 en reconocimiento tanto a sus más de cinco décadas de trayectoria como a su compromiso con el cine independiente y las nuevas generaciones de realizadores.
Miguel eres uno de los referentes de la cinematografía española y también del teatro. Y eso se muestra en el premio de honor que vas a recibir del Festival de Madrid ¿Qué sensaciones, sentimientos nos puedes contar de recibir este premio?
Un referente. Y de pronto dices, ¿un referente yo?, ¿pero yo de qué? Y entonces me encuentro con actores jóvenes que dicen, claro, tienen razón. Yo no había nacido cuando mi padre me hablaba de ti. Es que el tiempo ha pasado y no me doy cuenta, no me doy cuenta. Y por un lado como asombrado y por otro lado como halagado. Que los demás se reúnan y que digan, este insensato se merece este premio, caray. Bueno, no voy a discutir, ¿no?
Después de todos estos años de trayectoria, de todos estos años trabajando, ¿Qué le dirías o qué pensarías que te diría ese Miguel del principio, de cuando empezaste a actuar?
Que no me lo creo. Hace poco hablando con Pepe Sacristán, estábamos en la conmemoración de los 100 años del Cine Callao y estábamos diciendo, me decía, nos hablamos en diminutivo, Miguelito y Pepito. ¿Tú te acuerdas de cuando pasábamos por aquí unos chavales y veíamos los carteles de Lo que El viento se llevó? ¿Tú pensabas que en algún momento te iban a dar un premio aquí? ¿Qué ibas a hacer? Digo, a mí me da un infarto, me da un infarto.
O sea que cuando iba al teatro español y no me atrevía a hablar con los actores, que después fueron amigos míos, con Gerardo Maya, con José Bódalo. Dios, ¿qué me iba a decir a mí? ¿Qué me iba a decir a mí? O cuando veía los pájaros, un día vas a hacer una película con este señor, con Rote, y lo decía, venga, hombre. Pues sí, es como muy raro, porque además, por un lado, la gente joven me lo dice también, pero por un lado, es rapidísimo. Tengo 80 tacos, ¿cuándo?
Por cierto muy bien llevados.
Bueno de mente y corazón 17. Y por otro lado, qué largo. Estoy pensando en eso, en aquel chaval ingenuo que iba a ir a los carteles con pantalón corto. Casi 80 años, casi un siglo. Es muy raro.
¿Cuál dirías que es la mayor lección que has aprendido en todos estos años de profesión?
He aprendido continuamente muchísimas cosas. Suelo repetir a la gente joven que quiere ser actores una cosa que decía, y que vale para todos los oficios, ¿eh? Para el tuyo y para todos. En esta vida solo da tiempo a ser amateur. Cuando te crees que sabes tocar el violonchelo, tienes 98 años, abuelo, ahora que yo empezaba a saber cómo se tocaba, aprendiendo continuamente, y el día de más, si cometes la estupidez de pensar que lo empiezas a saber todo, hombre al agua. Cada día descubro algo.
¿Qué es lo que te ha seguido motivando todos estos tantos años para seguir actuando tanto en televisión, cine como en teatro?
Bueno, en principio, lo mismo por lo que empecé. Yo empecé en los grupos universitarios, pleistocenos, jaja, en los grupos independientes, en medio de la dictadura para cambiar el mundo.
Porque sigo pensando, que suena muy pedante y todo eso, que el arte no cambia el mundo, pero cambia a las personas. El arte, la pintura, la música, la literatura, el cine, el teatro. Y empecé, estábamos en plena dictadura y era una manera de batallar.
Hacíamos un teatro de guerrillas contra la dictadura, ¿no? A veces prohibido por Fraga y Libanes, con la policía en la puerta. Y en el fondo continúa igual. No estamos en una dictadura, pese a lo que un imbécil lo diga, pero hay muchas cosas que mejorar. Y el teatro, y el cine, sobre todo el cine y el teatro, porque en el teatro soy yo más autónomo. Elijo los textos, los compañeros, incluso desde hace muchos años el director, el espectador. El espectador, y yo soy sobre todo espectador, lo maravilloso que tiene, en el cine puede pasar también.
Lo maravilloso es que salga distinto de como entró. Haciéndose preguntas, si quieres cambiar, claro. Si no quieres cambiar, hay gente que te dice, hay que leer, efectivamente. Si lees, pues bueno, por lo menos aprendes que brujo se escribe con B. Pero depende de lo que leas y de lo que hagas con lo que lees. Si no quieres cambiar, es la persona que te dice, yo soy así, el que no le guste, que se aguante, pues ahí. Pues entonces no hay nada que hacer. ¿no? Ahora, si estás pendiente de hacer autocrítica y de cambiar y de mejorar, pues el arte en general es un vehículo maravilloso.
Hablando con muchos actores de mi generación, decían que el teatro era un poco su vía de escape ante tanto foco televisivo. Ahora podemos ver que están saliendo muchos jóvenes actores de 18-20 años que hacen un papel y se vuelven famosos, se vuelven virales y si no lo saben llevar quizás la fama les devore ¿Qué consejos tendrías para toda esa gente que está empezando? y ¿qué piensas de la industria actual?
En primer lugar, antes de dar un consejo, me meto monja. Consejo ninguno, puedo dar opiniones. Después, lo que me planteas es que hay mucha gente, muchos tipos de actores, ¿por qué se meten en este oficio? Hay muchos, conozco muchos, que se meten para ser famosos. Y me parece perfectamente lícito. Ahora, tú verás lo que aguantas. Porque, claro, se hace viral o porque sale en una serie o porque salía con una chica guapa, pero a la siguiente película hay un chico con una novia más guapa. ¿Dónde va afuera? No depende de lo que quieras hacer.
Y hay muchos que no quieren ser actores. Y lo puedo entender, además. Depende de la actitud que tengas. Y después, decían los más viejos que el cine, y es muy machista, pero hay que entenderlo como lo decían, el cine y televisión es como una amante frívola que te pone los cuernos enseguida. Por la moda, porque viene otro que es más guapo, una chica que está más buena. Y el teatro es como la esposa fiel que siempre te va a esperar. Si eres buen actor, buen profesional y buena persona, en el teatro vas a tener trabajo siempre, siempre. Te van a llamar porque hace falta gente así, siempre. Los otros dicen, es que este ya se ha pasado de moda. En el teatro, no.