El interés por la crónica negra, los crímenes reales o el «true crime» (que cada uno que lo llame como quiera) dejó de ser una moda hace mucho tiempo. Ya sea en forma de series y películas documentales, en formado podcast o en ficción, el «true crime» es como una «drog» para el público que busca adentrarse en alguna historia truculenta, con personajes perdidos en una vorágine de violencia y sexo, y que sobre todo, tenga una base real detrás. Con todos estos ingredientes, este 30 de mayo aterriza en Netflix «La viuda negra», una de las apuestas españolas más ambiciosas de la temporada en la plataforma roja. La película, dirigida por Carlos Sedes y producida por Bambú Producciones (Fariña, El caso Alcàsser), recrea el escalofriante caso real conocido como la «viuda negra de Patraix», y lo hace con un enfoque cargado de tensión, ambigüedad moral y dramatismo.
La historia parte de un suceso ocurrido en agosto de 2017: un hombre es hallado muerto, apuñalado en un aparcamiento de Valencia. Al principio todo apunta a un crimen pasional. Pero lo que parecía una investigación rutinaria se transforma en un laberinto emocional y policial cuando el Grupo de Homicidios de Valencia, liderado por una inspectora de mucha experiencia (interpretada por Carmen Machi), empieza a sospechar de alguien que nadie esperaba: Maje (Ivana Baquero), la joven viuda del fallecido.

A diferencia de otros productos que explotan el morbo del crimen real, La viuda negra se aleja del asesinato (respetando a la víctima), para mostrar, a través de una narración precisa, tanto la investigación policial del caso como todo lo relacionado con los personajes protagonistas del crimen. El guion (firmado por Ramón Campos, Gema R. Neira, David Orea y Jon de la Cuesta) sabe dosificar la información y el suspense, relatando sin estridencias, un caso del que cuanto más conoces, más te irá sorprendiendo. Así mismo, la dirección de Carlos Sedes imprime a la película de un ritmo pausado, que no necesita del morbo para mantener la atención del espectador. Sin perder de vista el enfoque humano de los implicados, no solo se nos invita a presenciar los hechos, sino a juzgar, y a entender –o no- a los personajes
La narración se divide en dos partes: por un lado, tras el hallazgo del cadáver, el comienzo de la investigación por parte del Grupo de Homicidios (liderados por el carisma de Carmen Machi), cuyas pesquisas los llevará hasta las escuchas telefónicas (reales) que descubrirán a los culpables del crimen. A partir de aquí, la historia retrocede en el tiempo hasta el momento de la boda de Maje (Ivana Baquero), e irá avanzando parar mostrarnos la vida llena de secretos que había construido a su alrededor, hasta llegar al instante de su detención por parte de la policía.
Los personajes lo son todo
De nada sirve narrar una historia, sin contar con un reparto capaz de hacernos participes de la misma. En ese sentido, en La viuda negra, destaca la interpretación de Ivana Baquero (ha pasado mucho tiempo de su inolvidable papel en El laberinto del fauno), y que aquí se pone en la piel de una mujer en apariencia frágil e inocente, pero que esconde algo mucho más oscuro. Su interpretación juega con esa ambivalencia de un personaje con dos caras, siendo precisamente esa ambivalencia la que sostiene buena parte del interés de la película.

Junto a ella, encontramos a Tristán Ulloa (que repite con Bambú tras El caso Asunta) como Salva, un personaje clave en la trama y en la vida secreta de la protagonista. Y, por supuesto, no podíamos olvidar a Carmen Machi, quien da vida a Eva, la inspectora jefa del Grupo Homicidio de Valencia. Un personaje con una vida personal complicada y que deberá afrontar dificultades que pondrán en jaque la investigación. Sin duda, un papel alejado de sus registros más conocidos, pero que demuestran la gran capacidad de la actriz madrileña para asumir, en este caso, un papel serio y contenido que aporta gravedad al relato.
En resumen
La viuda negra es una película que no busca justificar, pero tampoco juzga de forma inmediata. Su historia nos enfrenta a una verdad incómoda, que nos recuerda que (a veces) las apariencias engañan, y que la manipulación emocional puede ser tan letal como un arma. A pesar de mostrar la investigación policial, la película se concentra más en ser más un retrato psicológico de los personajes. De esta forma, el filme ahonda en la culpa y el deseo, y en como el ser humano es capaz de traicionar a quienes tiene cerca.
Como buen true crime, La viuda negra consigue mantener nuestro interés durante sus dos horas de metraje, gracias a un buen reparto, y a un relato cuidado y sin estridencias. Es un thriller que va más allá del crimen y que pone el foco en el lado menos amable del ser humano.
Para fans de la crónica negra reciente.