El prejuicio hacia el cine español se palpa no solo en las redes sociales, ese caldo de cultivo de odiadores profesionales, sino en parte de la opinión pública que mezcla ideología y cultura, como si esta última tenga color político, más allá del pensamiento de un autor. Esta mentalidad arcaica que nos mantiene en las antípodas de otros países europeos (luego nos sorprendemos por la imagen que se tiene fuera de nuestro país) deja de lado una producción cinematográfica que ofrece una oferta muy variada y para todos los gustos. Algo que demuestra «La Pasajera» película de Fernando González Gómez y Raúl Cerezo, que se estrenó el pasado 18 de febrero en cines. Una cinta que mezcla terror y ciencia-ficción con toques de comedia, y que en sus 90 minutos condensa entretenimiento puro y duro.
Presentada en la Sección Oficial del Festival de Sitges 2021, y tras su participación en festivales de San Sebastián, Málaga, Molins de Rei o Isla Calavera, el pasado viernes 18 de febrero llegaba a los cines La Pasajera, primer largometraje en común de Raúl Cerezo y Fernando González Gómez, que nos introduce en un viaje por carretera a bordo de una furgoneta compartida. Una película cuyo primer tramo se presenta como una comedia a medio camino entre una road movie moderna, y el costumbrismo más rancio y misógino, que derivará en una odisea terrorífica en la que la supervivencia de los ocupantes de la furgoneta se pondrá prueba.
El terror tiene múltiples formas y estilos, y el viaje en furgoneta de cuatro desconocidos, recorriendo unas carreteras por las que no circula ni un alma, ya es suficientemente aterrador, sin que se encuentren por el camino a ningún personaje surgido de la mente más perversea. La Pasajera juega con todos estos elementos para construir una historia que seguramente habremos visto mil veces, pero que sobresale gracias a que posee su propia personalidad, algo que la hace en sí única. Con la duración justa (no hace falta sobreexponer el relato) para mantener la tensión en todo momento, el film de Raúl Cerezo y Fernando González Gómez consigue que pasemos un buen mal rato, con la dosis justa de casquería, humor negro y algo de mala leche.
Escrita por Luis Sánchez-Polack, La Pasajera se apoya en sus peculiares personajes que viajan en la furgoneta camino de las fiestas de un pequeño pueblo. Cuatro personajes que tienen sus propias razones para hacer ese viaje y que compartirán un inesperado descenso a los infiernos. Por un lado, encontramos a Ramiro Blas en el papel de Blasco, un antiguo torero, machista, misógino y parlanchín que conduce su furgoneta (la Vane) mientras lidia (nunca mejor dicho) con tres pasajeras con las que no tiene nada en común. Cecilia Suárez interpreta a Mariela, una devota mujer mexicana que ha viajado hasta España por razones muy personales; Cristina Alcázar es Lidia, una mujer divorciada que se dirige al pueblo de su marido junto a su hija Marta (Paula Gallego), y cuya relación no pasa por su mejor momento. Los cuatro iniciarán un viaje de consecuencias inesperadas.
La Pasajera mezcla en una coctelera de pura diversión, los mejores ingredientes del género aderezados con influencias de Carpenter, Cronenberg, Jackson o De la Iglesia. Suspense, acción frenética, terror y toques de comedia confluyen en una película que apenas nos da respiro, y que es la perfecta elección para una sesión nocturna en el cine. Como decía al principio, el cine español suele recibir de primeras ciertas etiquetas, y si es de género, los prejuicios aumentan sin consideración. Crear, innovar, ser original, parece que solo está reservado para un cine que nos llega desde fuera de nuestras fronteras, pero películas como La Pasajera demuestran que el género fantástico en nuestro país, con menos dinero y mucho talento, puede ser tanto o más entretenido y aterrador, que otros que juegan en las grandes ligas.
En resumen
La Pasajera no esconde sus múltiples influencias que vemos plasmadas en una historia que transita entre lo costumbrista y lo macabro (sin pasarse), mientras es capaz de llevarnos a su terreno de aventura, diversión y frenesí a ritmo de pasodoble. Fernando González Gómez y Raúl Cerezo consiguen que durante hora y media nos olvidemos de cualquier problema y nos metamos de lleno en aventura salvaje en la que el terror y la comedia se dan la mano. Un viaje inolvidable a lo más profundo del bosque donde la niña de la curva y Encuentros en la tercera fase se da la mano. ¿Qué suene la música maestro!