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«La noche eterna»: En el lugar y en el momento equivocados

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Fernando L. Simó
Fernando L. Simó
Miembro fundador de mundoplus.tv, seriefilo, cinefilo, devorador de libros y en pleno redescubrimiento de los cómics. Amante de la cultura (pop) y de la Historia, y ministérico de corazón.
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A veces lo más sencillo, es lo más eficaz. Una simple decisión, en apariencia inocua, puede cambiar nuestra vida de la noche a la mañana. Esto es lo que le ocurre al protagonista de «La noche eterna», thriller de ritmo vertiginoso que llega este lunes a Movistar Plus+. Uno de esos estrenos que no han pasado por las salas españolas, pero que cumplen a la perfección con el sentido del entretenimiento, mezclado con un toque de reivindicación social. Una ópera prima rodada con brío y estilo que nos transporta a las calles de Bruselas, mientras el protagonista debe lidiar con mafiosos, policías corruptos y manifestaciones pro Black Live Matters.

Dirigida por Michiel Blanchart, en lo que es su debut como director de largometrajes, La noche eterna nos traslada a la ciudad de Bruselas, y allí conoceremos a Mady (Jonathan Feltre), que sin comerlo ni beberlo se verá envuelto en una situación incontrolable. Estudiante de día y cerrajero de noche, Mady recibe una llamada aparentemente normal de una joven que ha perdido sus llaves. A pesar de sus dudas, decidirá confiar en ella. Una decisión por la que se verá arrastrado a una noche infernal, en la que no solo deberá luchar por sobrevivir, sino que le enfrentará a dilemas morales que le permitirán conocer su verdadera naturaleza.

La noche eterna es un thriller urbano que se desarrolla a lo largo de una sola noche. De ritmo endiablado, la dirección de Blanchart consigue que nos metamos de lleno en la historia. No hay tiempo para pensar, solo de acompañar en su huida al protagonista, en su búsqueda de la joven que le engañó y limpiar así su nombre (y salvar su vida). Mientras lo hace, las calles de Bruselas asisten a una gran manifestación en favor del Black Lives Matter. El contexto perfecto para situar una historia en la que un joven negro es perseguido por un grupo de mafiosos, mientras manifestantes y policía tienen más que palabras.

Estamos antes una película de gánsteres, que nos muestra la parte más oscura y turbia de la capital europea, pero que también sabe introducir un trasfondo social en el relato. El guion, que también firma Blanchart, mantiene el equilibro entre lo que es entretenimiento y la reivindicación social, conservando la tensión en todo momento, hasta llegar al clímax final. Y, lo hace en un recorrido inesperado, lleno de acción, con escenas de lucha hiperrealistas, persecuciones en coche y las dosis justas de violencia. Es cierto, que La noche eterna no cuenta nada nuevo, ya que la historia de alguien que acaba metido en líos sin pretenderlo, la hemos visto en multitud de ocasiones. Sin embargo, esta producción belga sabe aprovechar los clichés del género para crear una historia potente, que te mantiene como espectador en todo momento en tensión, sin tener claro lo que va a ocurrir y que se apoya, tanto en el contexto social que vive la ciudad, como en el personaje de Mady, un estupendo Jonathan Feltre. Sin duda, ahí radican las grandes virtudes de la cinta que dirige, con estilo y sin alardes Mitchel Blanchard.

En el reparto, junto a Feltre, encontramos a Romaín Duris, sin duda el rostro más conocido del film. Aquí, el actor francés, al que hemos visto en Reino animal, Eiffel o la última adaptación de Los tres mosqueteros, da vida a un jefe mafioso tan despiadado como «comprensivo», cuya sola presencia, de por si intimida. Las apariciones de Duris en pantalla son contadas a lo largo de la película, pero cada vez que lo hace, destaca sobre el resto, mostrando el lado más perverso, y a la vez más afable de este jefe mafioso.

En resumen

La noche eterna es un estupendo thriller de corte europeo, que sabe mezclar acción y reivindicación, para darnos hora y veinte minutos de puro entretenimiento. Suena fácil decirlo, pero la película dirigida por Mitchel Blanchard es el perfecto ejemplo de como una historia sencilla, aderezada con un ritmo vertiginoso y un protagonista que es todo un descubrimiento, dan como resultado un espectáculo muy disfrutable. Sin necesidad de grandes explosiones, ni de héroes atormentados, La noche eterna es cine de género del que ya no abunda en las salas de cine ni en la programación de las cadenas y plataformas de streaming.

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