InicioBlog"La Furia” se proyecta en San Sebastián: la directora y la actriz...

«La Furia” se proyecta en San Sebastián: la directora y la actriz cuentan su experiencia

Tienes que leer

Pablo Arroyo
Pablo Arroyo
Apasionado del fútbol y del cine, me considero un periodista que combina su amor por el deporte con el arte de contar historias. Con un especial interés por las obras de Quentin Tarantino. Intento explorar la intersección entre el cine y el deporte, analizando cómo las narrativas del fútbol pueden ser tan cautivadoras como las mejores películas. Siempre en búsqueda de la próxima gran historia.
Publicidad
Publicidad

La directora Gemma Blanco y la actriz Ángela Cervantes, protagonista de «La Furia», se encuentran en el Festival de Cine de San Sebastián, donde su película ha sido seleccionada para proyectarse dentro de la sección Made in Spain, dedicada a mostrar lo mejor del cine español del año. En esta entrevista, ambas comparten sus impresiones sobre llevar la película a un festival de repercusión internacional, el proceso de creación del filme y cómo trabajaron la intensa carga emocional de una historia que aborda la violencia, la venganza y la manera en que las mujeres canalizan la furia que sienten.

Aunque la película se estrenó en marzo, estáis seleccionadas dentro del sección Made in Spain del Festival de San Sebastian ¿Qué se siente?

A.C– Bueno, ya estar en el Festival de San Sebastián es como, o sea, ya con todo lo que hemos viajado con la película y con lo bonito que fue Málaga, como que nos den como un espacio en el Festival de San Sebastián que tanto nos gusta y que creo que como cuidan el cine y como cuidan a los artistas, es que es un gusto, ¿sabes? Y encima estar en el Made in Spain, compartiendo con las películas españolas que han tenido ese recorrido.

G.B– Durante este año es como jolín, que guay que se nos ponga un poco en el mismo saco, ¿sabes? Que además es un espacio para que la gente extranjera pueda ver la película, que eso también. Eso también es importante en realidad, en un sentido ya pragmático, es importante que la puedan ver distribuidores y compradores de otros países para que la película llegue un poquito más allá, además de lo que decía Ángela, que estoy totalmente de acuerdo. Es un festival que he venido ya cuatro veces y ninguna presentando pelis, he venido a ver pelis de amigos, acompañando un corto de estudiantes, he estado mil versiones del festival y no había habido una versión presentando pelis y es un orgullo, me siento muy agradecida.

La película se estrenó en marzo ¿después de todo este tiempo habéis vuelto a ver la película? y si lo habéis hecho ¿cambiarias algo?

G.B– Sí, a ver, yo la peli ya no la vuelvo a ver, o sea, yo ya no la estoy viendo, es verdad que ahora, por ejemplo, cuando hago los coloquios a veces digo, hostia, hace demasiado que no la veo, ¿no? Hay matices que a veces se me escapan, pero como que llega un momento cuando la terminas que quieres ver los pases con el equipo, para compartir las emociones con la gente, pero ya, o sea, yo al final, como que a mí la peli soy muy inmune a la peli, no me genera nada y no, ¿sabes? y si cambiaríamos algo…sí, vale, por supuesto, o sea, creo que el que te diga que no está mintiendo, o sea, creo que hay algo que al final las pelis son un proceso muy largo, tú evolucionas por el camino, aparte de las cosas que en el mismo momento de rodaje, pues un día que se complicó lo que sea, que dices, esto no me quedó como yo quería, no sé si tomé la decisión correcta, pero además nosotros cambiamos mientras hacemos las pelis y al final estamos ahora mismo, ¿no? aquí en San Sebastián, enseñando una película que rodamos hace casi dos años y
tu mirada también como cineasta también ha cambiado y hay que entenderlo como tal y abrazar eso, ¿eh? O sea, como que la película responde a un momento anterior y la enseñas ahora, pero que tú ahora harías otra película, no muy diferente, yo estoy súper contenta de cómo quedó la peli pero bueno, es un tema interesante.

A.C– En mi caso, yo creo que en las primeras películas que hice, pequé de verlas mucho, como que estaba tan emocionada y la quería compartir con tanta gente que como un poco como que, entre comillas, las quemé de decir, ostras, creo que ya notas que ya has llegado al fin de los pases que vas a ver, ¿no? Me pasa con La Furia que no la he visto tanto, entonces tengo ganas de, o sea, hoy por ejemplo me quedaría si no fuera porque la otra opción es ir a cenar con el equipo y realmente es que nos encontramos muy poco, pero si no la vería porque me apetece como verla en grande.

En su momento me quedo la intriga del título de la película ¿Por qué «La Furia»?, que además este año HBO ha sacado un serie con el título «Furia», y comparten ciertas temáticas.

G.B– Fue curioso porque fue un título que, bueno, esto lo podemos contar porque lo hemos contado alguna una vez, ¿no? Que yo cuando empecé a escribir la película yo tenía muy claro que la iba a hacer Ángela, ¿no? Nos conocíamos hace un montón de años, amigas de instituto y para mí no había otra opción que la hiciera Ángela. Entonces empecé a escribir la peli y la peli no tenía nombre, no había hecho el ejercicio de ponerle nombre.

En un principio la peli se llamó Ángela sabiendo que sería un título provisional porque sabiendo que le cambiaríamos el nombre al personaje, pero no había parado ni a pensar todavía ni los nombres de los personajes ni el título de la peli, entonces es un título de trabajo el que teníamos. Bueno, algún día hay que cambiarlo, hay que cambiarlo y cuando empezamos a presentarnos las subvenciones fue como hay que pensar un título. Salieron muchas ideas y una de ellas fue La furia y fue como, bueno, lo ponemos de forma provisional y finalmente como que empezó a tener mucho sentido que fuera La furia y nos fue cogiendo como, sí pues eso, como mucho sentido y finalmente se ha quedado La furia.

A.C– Estoy súper contenta de que se llame La furia y realmente todo viene obviamente de que es una película que habla de la violencia, de maneras de gestionar la venganza que cada uno desea o necesita y mucho también de cómo canalizar una ira o una furia que las mujeres también sentimos por dentro y que tenemos derecho a transitar ese dolor desde una forma que puede ser furiosa también y también tenemos eso dentro, que se ha entendido, hemos dicho muchas veces, el papel de mujer enfadada es algo que en la vida real nos choca demasiado, es algo que no estamos tan acostumbrados como que los hombres sí se puedan permitir eso, tiene que ver también con la construcción de género, todo esto.

G.B– Las furias son los personajes mitológicos que representaban la venganza y eso también cruzaba con la parte del teatro y me tenía mucho sentido.
Es que ahora es curioso porque no sé si, bueno, visteis la serie de HBO, entonces claro que ha sido posterior, claro, no sé si la has llegado a ver. No he podido.

Y tú como personaje, Ángela, ¿cómo interpretaste un personaje con esa furia?

Pues a ver, lo importante fue hablar mucho con Gemma antes, tuvimos muchas conversaciones y ya cuando Gemma empezó a gestar la película en su cabeza, creo que me ayudó mucho hablar con ella y saber qué es lo que quería contar. Y después empezamos a trabajar sobre todo, mucho nos ayudó trabajar a través del cuerpo, porque era como, vale, es algo que no podemos racionalizar, que como tú dices, que cuesta incluso de explicar o de decir o de verbalizar, pero es algo muy físico también, te ha pasado una violencia como muy física y que muchas veces se te queda en una parte del cuerpo y no sabes muy bien dónde, entonces fue como investigar dónde estaba ese dolor o ese trauma.

Y era curioso como incluso en rodaje, en set, era como recurrir, en este caso era como en la parte de la espalda, del cuello, yo creo que por cómo es la violación también, por el hecho de no saber quién es, por tener ahí como un fantasma, como un monstruo, una mochila. Y entonces como que eso a mí me ayudó mucho, uno, a relajarme un poco de no, todo tiene que ser como, todo tengo que entenderlo y todo tengo que, cómo se expresa la furia, como intentar irme de la cabeza y pasarlo como por el cuerpo y ahí como que empezaron a salir cosas. Una manera de canalizar la rabia es que es muy difícil, creo que todos hemos sentido rabia por alguna cosa, entonces como que ir a situaciones que te hayan podido también pasar en la vida y de eso extrapolarlo a otras vivencias o a cosas que estaban dentro del guión, a mí me ayudó mucho como a identificar dónde se te coloca en el cuerpo.

El valiente debut de Blasco es una tragedia moderna con una personal mirada sobre la violencia sexual, el asco y la vergüenza que protagonizan Ángela Cervantes y Álex Monner

En la película uno también puede ver que aunque haya una víctima, su entorno, familia, amigos etc., también sufren y que muchas veces no se les cuentan las cosas por el hecho de no hacerles sufrir, o porque no sabes cómo te pueden ayudar.

A.C– Para mí́ fue una lección, la verdad, porque a veces desde fuera no sabemos y parece que ¿sabes por qué no lo cuenta? Y fue muy interesante, en Gemma trabaja unos ejercicios que le llaman como la entrevista al personaje y es como una entrevista medio como si fuera un poco psicóloga y fue como muy interesante ver las diferentes fases que estaba el personaje y era como algo casi te diría catártico de lo que pasaba, porque realmente a veces ni se me ocurría que contar a la psicóloga, como que había algo, empecé a sentir como mucha vergüenza, mucha culpa, cosas que ni me podía imaginar y entonces ¿cómo puede ser que te puedas poner en el lugar de una persona que ha vivido eso?
Yo sin haber pasado por una experiencia así y sentirte como si te hubiera pasado ¿sabes? Y transitando las mismas emociones o muchas de las emociones que pasa una persona que pasa por un trauma así, entonces para mí fue una lección de aprendizaje humano, pero a la vez también de decir pues si lo he podido hacer, yo también, lo podría hacer mucha más gente ¿sabes? Y creo que es lo que invita a la película.

G.B– También creo precisamente por entender la película así o por trabajarlo así ¿no? Y esta culpa y esta cosa que se va quedando cada vez más dentro de no lo voy a contar más, no he hecho un intento y ya no lo voy a contar más, también hace que nos lleváramos la interpretación a lo físico, o sea hace que se quede todo esto en el cuerpo, porque si no sale por la boca se sale por el cuerpo ¿no?
Y para mí había una cosa muy importante que era trasladar el mensaje de que no lo cuentes no te hace menos víctimas ¿no? Y contarlo no es una obligación que tú tienes porque encima sería meterte encima una carga más sobre lo que ya te ha pasado ¿no? Entonces todo eso está sobrevolando la película.

A.C– Creo que es importante que pensemos que el entorno, no me gusta llamarles víctimas porque no son igual de víctimas que la víctima ¿no?, pero el entorno obviamente son las personas que reciben un dolor también indirectamente, que hay que entenderlo como tal, que también hay que acompañarlo y entenderlo pero no es responsabilidad de la víctima ¿no? Porque muchas veces el entorno responde desde un lugar que es como poniéndose en el centro de la historia, es como no nos olvidemos que aquí hay una víctima, que los demás, es una situación que nos duele, nos rebota todo, especialmente a nivel familiar, es una cosa muy fuerte.

Publicidad
Contenido patrocinado

Últimas entradas

«La Casa del Dragón» lista para recapitular

Llega la mitad de la penúltima temporada de "La Casa Del Dragón" con la sensación de que ten cuidado...

DEJA UNA RESPUESTA

¡Escribe tu comentario!
Por favor introduce aquí tu nombre

Publicidad

Más artículos como este