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José Corral, director de «Norbert»: «A veces, la vida es encontrar cómo disfrutar como niños»

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Pablo Arroyo
Pablo Arroyo
Apasionado del fútbol y del cine, me considero un periodista que combina su amor por el deporte con el arte de contar historias. Con un especial interés por las obras de Quentin Tarantino. Intento explorar la intersección entre el cine y el deporte, analizando cómo las narrativas del fútbol pueden ser tan cautivadoras como las mejores películas. Siempre en búsqueda de la próxima gran historia.
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El pasado 17 de enero se estrenaba en cines «Norbert», película dirigida por José Corral, que tuvo presentación mundial el 9 de noviembre en la 21 edición del Festival de Cine Europeo de Sevilla dentro de la sección Europa Junior

José una experiencia con más de 15 años en cortometrajes, largometrajes y ahora una película. Pero todo tiene un inicio, un comienzo. ¿Tienes algún referente, que te inspiró a la hora de empezar?

A ver, yo siempre tuve la inquietud de hacer cine. Lo que pasa es que para mí el cine era algo tan difícil, montar un equipo y este tipo de cosas, y además no existían escuelas de cine y tal, y me metí a hacer… Por eso me fui al mundo de la animación, yo venía de cómics además. Y el pistoletazo de salida fue una ruptura que me dejó mi novia y me puse a hacer mi primer cortometraje. O sea, fue como de chiripa el asunto, El Desván. Entonces me encerré ahí un año y medio, saqué el corto.

Lo que pasa es que me lié y estuve un año y medio. Y después lo empezaron a mover, empezó a ganar premios, me nominaron al Goya y un señor de Los Ángeles que le había llegado el corto me llamó para preguntarme si yo quería hacer cine. Entonces dije, bueno, pues voy a seguir haciendo cosas de estas. Y esa nominación fue en 2003, hace 22 años. Fue el asunto este.

¿Cómo fue el proceso de pasar de dibujar comics, a aventurarte a realizar cine?

Yo aprendí a dibujar, estudié bellas artes, no he estudiado cine, nada. Soy autodidacta. El cómic era una manera de contar historias, realmente. Entonces, que por cierto, jamás terminé ningún cómic porque me aburría muchísimo. Yo creo que el primer gordo que terminé fue El Desván, que pasé de cero a un año y medio. Pero era la necesidad de contar historias, de narrar. Entonces, el hecho de saber dibujar y todo eso a la hora de meterme en el mundo de la animación era muy útil para diseñar tus personajes, para crear tus universos y ese tipo de cosas.

Aunque no terminases ningún cómic, ¿qué te inspiraba para contar esas historias?,¿era algo personal, algo que veías, algo que te contaban?

A ver, eran historias muy básicas. Yo creo que no… Las primeras eran matamata. Eran dibujos que hacía con 10 años o con 7 años de Rambo matando gente, básicamente. Que eran las influencias que tenías del cine. Que, por cierto, a mí no me dejaban ver Rambo. Me dejaban ver otras cosas. Pero bueno, ya te digo, lo primero… Escribí un primer guión de una historia que era muy sencillo y al final empecé a hacerlo y lo dejé. Y lo primero más grande que escribí fue El Desván, realmente.

© Capitán Araña S.L. / Aquí y Allí Films S.L. / Hallowaiian A.I.E. / Vista Sur S.R.L. (2024)

Te atreves a escribir «El desván», te llaman y, por decirlo de una manera, comienza un poco tu carrera en el mundo cinematográfico, ¿no?

Bueno, a ver, carrera… Empecé la pelea como gato panza arriba para conseguir hacer un largometraje porque, claro, en el momento en el que te llama un señor de Estados Unidos diciéndote que quieres hacer películas, pues tú empiezas a querer un poco. Yo con El Desván yo no me lo terminaba de querer cuando me puse a hacer eso. Pero, por este señor de Estados Unidos, yo hice mi segundo cortometraje que sí que tenía actores. Y la idea era venderlo para hacer un largometraje en Hollywood. Y, claro, terminé el cortometraje, tiré dos años y medio intentando hacerlo y me fui a vivir a Buenos Aires porque era más barato hacerlo allí y lo compré a New Regency para hacer el largometraje, que nunca se hizo.

Pero, claro, ya de repente, con tu segundo largometraje, hay unos señores en Hollywood que han comprado tu cortometraje para hacer un largometraje. Y entonces, refuerzo positivo. Oye, oye, venga, pues voy a seguir haciendo estas cosas, ¿no? Lo que pasa es que de ahí, que yo tenía 30 años, a 43, cuando hice Contando Ovejas, mi primer largometraje, pues pasaron otros 13 años que yo hice otros tres cortometrajes.

¿Despúes de «El Desván» cuales fueron los siguientes proyectos en los que te embarcaste?

Dark Side es uno que hice con… que es el que vendí en Los Ángeles, que el que hice en Buenos Aires. Y este era ya con actores. Y claro, yo me atrevía a trabajar con actores porque había un tío de Hollywood que me dijo si quería trabajar con actores. Y luego yo, ¿de qué? No sé friga, pensaba que era imposible. A mí me llamó un tío de Los Ángeles, estaba en casa de mi madre, me dice, mi madre, oye, es para ti. Cojo el teléfono, estaban las 11, 12 de la noche, me dice un tío, me dice, te llamo de Los Ángeles, soy no sé qué, no sé cuántos, eres el Tim Burton español. Porque el primer corto, El Desván, era como muy oscuro. ¿Quieres hacer películas? Sí. Vale, pues sí. Entonces ahí fue el momento en el que dije, pues quiero hacer un largometraje, pero fue con mi segundo corto, pero porque un señor me dijo que podía hacerlo.

Estabas acostumbrado hacer animación, a la hora de hacer tu primer película, largometraje, con actores de verdad, ¿cómo lo hiciste? ¿cómo fue el proceso? Porque claro, son dos cosas diferentes.

Son dos planetas muy diferentes, pero hay una cosa que es común, que es yo debo tener muy claro qué es lo que quiero. Luego es cierto que yo quizás no sé nombres técnicos o cómo funciona el rodaje, los procesos y demás, pero bueno, es abrir las orejas mucho y escuchar a la gente que tienes alrededor, que sí que es gente que sabe. Yo en animación tengo mucha experiencia, en ficción no tengo tanta. También es cierto que tengo tres cortometrajes con actores, con lo cual algo pude ir aprendiendo y cuando salté al primer largometraje, Contando ovejas, estaba con gente que sí que era gente de cine, que sabia mucho y yo era pues mucha humildad y a escuchar lo que te decía la gente y a observar y a intentar aprender mucho de lo que te decía la gente, que sí que estaba dentro de ese mundo.

Pero lo más importante era que yo tenía que tener súper claro qué es lo que quería. O sea, yo iba con los deberes hechos. Yo, mira, Contando ovejas me hice el storyboard de 100 escenas. Me dibujé 100 escenas para tener todo ultra claro. O sea, me fui, esto fue una semana antes o la semana antes que nos confinaran, fuimos a ver un edificio que al final fue el lugar en el que íbamos a trabajar. Con los planos, con los planos arquitectónicos de eso, yo trabajé en infra arquitectura también en su día, con los planos arquitectónicos de eso y unos vídeos que grabé, me dibujé el storyboard y prácticamente la totalidad de los planos la directora de foto los pudo hacer, los pude recrear.

Pero me fui con toda la película ultrapensada y ultradibujada. Yo decía, bueno, necesito esto, esto, esto y luego que tuve mucha suerte, tenía un equipo muy profesional, muy a favor de obra y con unos actores que eran maravillosos que me lo pusieron facilísimo. Pero los deberes hechos.

Llegamos a tu última película, «Norbert». Una película de animación en 3D. ¿Cómo surgió la idea de la historia de «Norbert»?

A ver, esto es complicado porque Norbert, la idea original de Norbert, el primer borrador y el primer guión que escribí tiene más de 10 años. Y lo escribí que no era tanto para niños y era ficción. Entonces, bueno, yo creo que el origen, porque no tengo realmente claro cuál fue el pistoletazo o las motivaciones de escribir esa historia, pero creo que Momo tiene mucho que ver. ¿Conoces? Mi madre me leía a Momo cuando yo era pequeño. Y siempre se me quedó esa cosa de los hombres grises robando el tiempo a los adultos y la imaginación de los niños. Y es un poco lo que está reflejado. Tienes el mundo gris que está gobernado por adultos y tienes el mundo colorido que la presidenta es una niña pequeña y la gente, vamos a decir que los coloridos son relativamente infantiles. Podemos hacer lo que nos dé la gana, la imaginación, el poder y vamos a ser felices.

A la hora de hacer una película con 3D, ¿cuáles son los mayores retos, dificultades para hacerlo?

El presupuesto. Si tú tienes 100 millones, puedes hacer una peli como Pixar. ¿No? Claro, tú piensa una cosa. En ficción tienes un montón de herramientas para abaratar la película. Por ejemplo, una cámara en mano y quitando grúas y cosas así, una animación más natural, tienes herramientas. La animación es trabajo de gente, entonces nosotros teníamos un presupuesto muy reducido y la manera para mí, lo más difícil fue encontrar una estética para la película y una narrativa que simplificase el proceso.

Ahí sí que tiene mucho que ver mi experiencia trabajando en animación, porque los personajes están reducidos a la mínima expresión. Los personajes dije, ¿qué es lo más difícil de los personajes? Simulación de pelo, simulación de tela, simulaciones musculares, articulaciones de hombros y caderas. Todo eso se quitó. Vamos a hacer un señor patata en el que tenga piezas intercambiables que puedas reutilizar. Haces cuatro o tres modelos de ojos y los vas intercambiando con el resto de los personajes y son modulares los personajes. La narrativa, tienes movimientos de cámara muy sencillos que se pueden hacer en postproducción. Piensa que la peli va a ser con maquetas, como Down by Love, entonces va a estar grabado y demás. Si haces movimientos de cámara horizontales o así, en lugar de con profundidad, puedes hacer una fotografía y que el movimiento, el travelling horizontal sea en postproducción. Eso va a reducir un montón.

Tanto el diseño de personajes y de mundos como la narrativa, el lenguaje cinematográfico, estaba pensado para simplificar el trabajo lo máximo posible. Y estuve un año antes de empezar la producción investigando de qué manera poder dar forma para sacar algo que sea 3D, pero que sea interesante estéticamente, pero que sea original para no tener ese handicap, ese escalón presupuestario que tienes respecto a las producciones. Porque si intentas ir a hacer la industria sin el dinero de la industria, te vas a quedar en un dinero nuevo.

El personaje principal es Norbert. ¿Cómo lo describirías?, ¿te fijaste en algún personaje o fue varias cosas que cogiste de varias ideas que tenías tú?

Norbert es Buster Keaton. La referencia era Buster Keaton. Lo que pasa es que Norbert es un cubo. Pero la referencia siempre de descripción del personaje era Buster Keaton. Esa imagen que tiene Buster Keaton con el sombrero torcido, con esa cara de lánguido, de pánfilo y demás…

En la película hay dos mundos. El mundo gris, la zona gris y el colorido. La zona gris es una sociedad en la que lo único que importa es trabajar, consumir y prácticamente donde no hay sueños y felicidad. En cambio está luego colorlandia, que es todo lo contrario. Es curioso porque a pesar de ser animación, ¿hay un mensaje utópico dentro de la película? Por ejemplo, la zona gris es un poco la sociedad en la que podemos vivir hoy en día, de atropello, de estar prácticamente agobiado todo el día, de no tener más pensamiento que el día a día. Y luego está colorlandia, que es como la utopía de lo que podría ser un mundo feliz.

Sí, claro, yo a lo extremo. Ya me gustaría caminar por las paredes. A ver si es una crítica a la sociedad o una reflexión sobre la sociedad en la que vivimos, llevado al extremo. La parte gris es horrífica, la parte colorida obviamente también es imposible, pero creo que hay que encontrar ese balance entre ser productivos y no olvidarnos de lo que es la imaginación, del disfrute, del tiempo libre y demás. Hay como una obsesión con producir, con ganar dinero, con comprar, con ganar dinero con el menor esfuerzo posible. Luego está el tema del belicismo, el tema de los recursos naturales, el tema del pez grande se come al pez chico.

Y luego no sé si también habría una representación de que colorlandia que podría ser el mundo artístico de los artistas en el que tú te incluyes. Ya sean directores, pintores, cantantes, todo tipo, toda la gente que está relacionada con el arte, frente al mundo gris que podría ser el resto de la sociedad.

No, no, no. Tampoco quiero poner a los artistas como seres de luz y con la verdad… Fíjate, Pantone es un mediocre pintando. El personaje de El Elefante es un mediocre pintando, pero tiene esa necesidad. Creo que va más con anhelos o con algo que llevas dentro que con el talento de querer ser artista. Porque la mayor parte de Guido es un tarao que intenta ducharse lanzándose con un cohete para caer en la bañera. Entonces, no quiero meterme en este mundo y no pretendo eso.

Creo que es la búsqueda de la felicidad y de estar alegre. Y si tú no tienes el más mínimo conocimiento de técnica, pero te gusta tocar el violín, pues coges y te pones a tocar el violín porque te hace feliz. Es más eso. Es como un planteamiento de cómo ver la vida más allá de la gente que tiene mucho arte dentro de más. El mensaje… Es para tu hijo de vecino. El mensaje es para tu hijo de vecino.

Se trata del tema de diversidad, inclusión, amistad, felicidad, pero el mensaje principal de la película o lo que quieras, porque es una película de animación, pero es una película que los adultos la pueden ver. En el sentido de que hay un mensaje y ese mensaje principal, que lo estabas comentando, está relacionado con la felicidad, perseguir tus sueños…

Sí, básicamente. El mensaje principal de la película es el no dejarse cómo decirlo. El… El que esta sociedad no te pase por encima. El que no te conviertas en una máquina de producir. En una máquina en la que tienes que ir por este camino completamente. Muchas veces la sociedad nos lleva así. Este es el camino que tienes que recorrer. Es como que cuesta, esas disidencias. Ese rollo de… Yo quiero hacer otra cosa. Yo quiero tener una vida diferente. Tienes que ir aquí, estudiar, hacer esto, trabajar, trabajar… Y al tener los gastos ya no te vas al Black Friday, al Blue Monday, al Día sin IVA… Entonces, es como el intentar salir un poco de eso y, sobre todo, también es la… Coño, que se puede tener… Que se puede disfrutar de la vida sin tener que gastar dinero.

Hay que encontrar un balance. Está, obviamente, el cine exagera, pero hay que encontrar el balance entre el mundo gris de ser una persona que tiene responsabilidades porque el mensaje que… Tampoco quiero dar el mensaje de… Niños, mandad toda la mierda y a vivir la vida. No, no se trata de eso. Es encontrar ese balance entre que tú tienes que ser responsable y hacer lo que tienes que hacer. Vamos a ver, Moose disfruta mucho la vida, pero tiene un país que gobernar y tiene que trabajar, eso es así. Entonces, ese equilibrio entre tú tienes unas responsabilidades, una familia a la que cuidar, una vida que tener y que gestionar como persona funcional adulta en una sociedad, pero no te puedes olvidar de lo que es el disfrute, es el equilibrio entre ambos mundos en lo que es la cuestión de la búsqueda de la felicidad y de no olvidarte de que en este vida hay que disfrutar como niños.

Has hecho cortometrajes, has hecho largometrajes, has hecho animación ¿cuáles son tus proyectos futuros si se pueden saber?

Voy a intentar seguir y digo intentar porque esto esto es muy volátil o sea, he sacado dos y no sé nunca se sabe si va a haber tercera, espero que sí, intentaré volver al mundo ficción, mezclado con animación como con Contando Ovejas y los cortometrajes, para mayores a ver, no cierro la puerta a películas de animación infantil, lo que pasa es que necesito que sean películas que tengan los medios necesarios. También hay que pensar una cosa ¿tú has visto mis trabajos? no he hecho nada infantil, excepto Norbert nada, nada para niños, El Desván no es infantil, yo me muevo más en otro rango de público que digo, no cierro puertas porque para los niños también se pueden hacer cosas muy interesantes y hay películas maravillosas pero mi interés está en otro en otra cosa diferente, o sea, estoy escribiendo un proyecto que es más thriller, con cosas fantásticas y demás, una comedia, no descarto ponerme a dibujar un cómic también, no lo sé ahora mismo estoy en lince en blanco.

¿Retomarías hacer cómics? Por ejemplo ¿para adapatarlo al cine?

Sí, sí, sí, son dos cosas diferentes, el cine es maravilloso y trabajar con rodaje es una cosa muy interesante pero es maravilloso y ver cómo toma forma narrar la historia de esa manera es muy divertido aunque te dejas los nervios y demás, obviamente pero es un placer, es un placer absoluto, pero cuanto más presupuesto menos libertad, por decirlo de alguna manera. Luego el mundo del cómic es otro tipo de narrativa diferente, cuando digo que voy a dibujar el cómic es como hacían los cortometrajes los dibujo y cuando esté terminado veremos a ver qué sucede pero tengo la sensación de que se pueden contar cosas con más libertad, como cuesta menos dinero pues quizás tienes un poco más de libertad expresiva te quiero contar esta historia y te voy a contar esa historia luego a lo mejor es una industria y si haces cómic independiente pasa lo mismo que si haces cine independiente. Siendo sincero, si dibujo un cómic es con la idea de luego meterlo así por lo bajini y a ver si en guion no funciona pero si lo ves en dibujines y demás y ves las cosas expresivas las posibilidades expresivas que tiene pues a lo mejor sí que suena a la flauta, pero también piensa que sé dibujar y ahora están las tablets que se dibuja toda leche entonces por qué no intentar sacar partido de contar una historia en la que vuelvo a ser yo solo conmigo mismo, sentándome y dibujando y contando la historia como yo quiero.

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