No es inhabitual maldecir la decepción que ocasiona una premisa interesante en una película fallida. Al ser el punto de partida de toda historia, la premisa es donde depositamos nuestra confianza antes de determinar si el camino propuesto es de nuestro agrado. Grandes premisas pueden preceder historias irrisorias, y viceversa. No todo es blanco o negro, claro está, pero la promesa de una buena premisa suele provocar un mayor descontento en el espectador si el resultado final no es todo lo bueno que prometía ser. Desgraciadamente, ese fue el caso de «Longlegs», uno de los grandes títulos de horror de 2024 que llegó impuntual a su cita con la historia y perdió el billete al olimpo del cine de género por culpa de un fallido desarrollo en su relato. No es fácil contentar las expectativas de un espectador exigente.
Generalmente, la premisa es el gancho. Es aquello que hipnotiza al espectador y le fuerza a mantenerse atento al desarrollo de los acontecimientos. Ahora bien: ¿puede una premisa dar pie al verdadero gancho de una película? La película que da razón de ser a este texto pretende dar respuesta a esa pregunta.
Heretic ubica a dos jóvenes misioneras en la casa del misterioso Sr. Reed, un (aparentemente) afable señor que esconde un lado oscuro que convertirá la noche en una verdadera pesadilla. Como comentaremos más adelante, la premisa no es nada del otro mundo y no supone un gran gancho de primeras.
En este 2024 tan cargado de grandes títulos de horror (The Substance, Smile 2, El llanto, Terrifier 3…), A24 vuelve a las andadas con Heretic, un thriller con tintes de terror protagonizado por un Hugh Grant inmenso que da sentido a toda la película. Heretic sigue la estela de Longlegs en lo que se refiere a premisas que se desinflan por el camino, pero en este caso, la premisa es indiferente al tratarse de un planteamiento un tanto trillado que no innova ni impacta: dos chicas son amenazadas por un señor al haberse metido, sin querer, en la boca del lobo; todo ello ubicado en una casa laberíntica que evoca a filmes todavía más fallidos como Relic y videojuegos ya míticos como Resident Evil VII. La temática tampoco es nada del otro mundo: religión, devotos y herejes en un juego del gato y el ratón que no llega a inquietar en ningún momento.
La tesis de Heretic es infinitamente más interesante que su premisa, su desarrollo y sus rocambolescos giros de guion. La escena en la que el Sr. Reed plantea su particular visión del sentido de la religión haciendo un símil con el juego de mesa Monopoly eleva el interés sobre el texto, ya que coloca al film en un terreno rara vez explorado que podría haber salido muy bien… pero no. Tras una premisa anodina y una exposición de la tesis más que estimulante, Heretic toma derroteros que la conducen a una conclusión contraproducente con lo que planteaba con su tesis. La originalidad se pierde, reina el caos y se queda a medio camino en todo. Es realmente frustrante ver un cohete en tierra, pero este teme alcanzar las estrellas y prefiere mantenerse inmóvil en detrimento de lo que podría haber sido una gran historia sustentada en una premisa poco prometedora.
Creo pertinente dedicar un párrafo a la incomprensible nominación de Hugh Grant a mejor actor COMEDIA O MUSICAL (!) por su gran papel en esta película. Es incomprensible que alguien vea Heretic y decida catalogarla como una comedia o un musical. No tiene mayor importancia, pero sorprende lo desubicada que ha estado la prensa extranjera de Hollywood a la hora de reconocer la gran labor de Grant como el tenebroso Sr. Reed.
Las expectativas del espectador son clave en películas como Heretic. La capacidad del público para anticipar los giros de guion debe encontrar la oposición de la obra. Esta debe ser más inteligente que el espectador para evitar que se desentienda y abandone astralmente la sala de cine. Heretic se muestra voluntariosa, pero no consigue dejar boquiabierto al espectador tras varios descafeinados intentos. Premisa floja, gran tesis y final descafeinado, ese sería el resumen de una película que no va a pasar a la historia, pero que al menos plantea algo que pueda interesar al espectador durante unos minutos.