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«Estrany riu»: Crecer a través del río

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J.A. Valdivia
J.A. Valdivia
Contar y ver historias forma parte de quién soy. Desde pequeño fascinado por la magia del cine y sus entresijos. Me puedes encontrar entre Ghostface y un T-Rex emocionado por la última escena de Vidas Pasadas.
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La ópera prima de Jaume Claret Muxart nos adentra en el transcurso del Danubio. Con un protagonista, Dídac, interpretado por Jan Monter, cuya mirada acapara toda nuestra atención, y unas imágenes que te dejan sin palabras.

Este viaje por el Danubio lo hacemos con una familia de la que Dídac es el hermano mayor. Van en bicicletas, pasando la noche en tiendas de campaña o en hostales, y descubriendo esos pequeños lugares que rodean a uno de los grandes ríos de Europa. Además de viajar físicamente, también viajaremos metafóricamente hacia el lugar donde revelamos nuestra identidad.

Hablar de crecer, de amar y de descubrir(te) la vida se ha hecho en muchas ocasiones. Pero es un subgénero que siempre disfruto porque conecta con quienes somos y con quien queremos ser. No es fácil pasar de ser un niño a ser adulto, de entender que nos toca asumir las responsabilidades, de que el amor duele, de que los padres son personas y tienen sus propios conflictos. Y en esta película asistimos a esa transición de una forma muy poética y especial.

Y es que esa poesía tanto en lo visual como en lo narrativo nos ayuda a entender mucho mejor a nuestros ojos durante toda la película. Porque os aseguro que no os olvidaréis de la mirada de Jan Monter una vez la hayáis visto. Un personaje corto en palabras, pero con un universo interior que denota gran complejidad, como si un volcán entrase en erupción al descubrir que el amor también duele. Sus encuentros con ese chico que emana del río y aparece y desaparece sin un patrón fijo, que le lleva a explorar su sexualidad, con miedo, titubeos pero con una inocencia única.

La relación con los padres no es idílica, y contiene puntos en los que podemos avisar las diferencias, aunque me hubiera encantado ver más allá, haber explorado más todo lo que esa parte podía ofrecer para entender incluso mejor a Dídac y sus conflictos.

Al ver esta película, es imposible no pensar en Call me by your name, de la que obviamente bebe tanto por su fotografía tan idílica, como por muchos temas, e incluso por ese reflejo de una clase social alta, que discute sobre temas que a veces resultan demasiado lejanos al groso de la población.

En definitiva, un viaje por un río que nos recuerda que la vida tiene mucho que ver con fluir, con dejarse llevar por la corriente y no luchar contra ella, porque el paso del tiempo es inevitable.

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