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«En fuga»: Secretos de familia made in Harlan Coben

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Fernando L. Simó
Fernando L. Simó
Miembro fundador de mundoplus.tv, seriefilo, cinefilo, devorador de libros y en pleno redescubrimiento de los cómics. Amante de la cultura (pop) y de la Historia, y ministérico de corazón.
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Hay placeres culpables, de esos que tienen fecha asignada en el calendario, y a los que no puedes resistirte por mucho que lo intentes. Por eso, cuando llega el primer día del nuevo año, como de una tradición no escrita se tratará, sabes que Netflix va a estrenar un nuevo thriller basado en una novela de Harlan Coben. En esta ocasión, el turno es de «En fuga», una miniserie de ocho episodios que como en anteriores adaptaciones del escritor norteamericano, no oculta sus intenciones desde el primer minuto: engancharnos, descolocarnos, creernos lo imposible y obligarnos como espectadores a desconfiar absolutamente de todo y de todos.

Adaptada por Danny Brocklehurst, responsable también de Engaños, la serie vuelve a jugar con los elementos que han convertido a Coben en alguien a quien amas sin remisión u odias sin compasión. No hay medias tintas con el exitoso novelista. La marca Cobeniana es muy reconocible en todas sus obras: secretos familiares, identidades difusas, violencia inesperada y giros de guion que inverosímiles… pero que no puedes dejar de disfrutar. En fuga no aspira a ser recordada por su sutileza ni por su brillantez, porque su objetivo no es otro que construir un laberinto narrativo en el que cómo espectador nos perdamos a gusto. Si aceptas su premisa sin pensar, la nueva serie de Netflix te enganchará sin dudarlo, con 8 horas de placer culpable de lo más disfrutable.

El punto de partida de la serie es tan clásico como efectivo: Simon Greene, interpretado por James Nesbitt (que ya protagonizó la adaptación de Quédate a mi lado), es un hombre con una vida en apariencia perfecta. Con una esposa e hijos perfectos, un gran trabajo y una preciosa casa, es incapaz de aceptar la desaparición de su hija Paige. Sin embargo, tras un año de ausencia, un encuentro fortuito en el parque, una discusión y las redes sociales, introducirán a Simon en una peligrosa espiral de secretos que parecen ir más allá de su familia.

Como suele ocurrir en las adaptaciones de Coben, la serie camina constantemente sobre el filo del exceso. Es algo que ya hemos visto anteriormente en otras series como No hables con extraños, Inocente o Quédate a mi lado, pero aún siendo una fórmula repetitiva, no es menos cierto que si aceptas sus reglas, consigue atraparnos en su telaraña de giros imposibles. Hay momentos en los que la acumulación de revelaciones y traumas amenaza con romper la coherencia interna del relato. Sin embargo, su ritmo vertiginoso y su forma de dosificar la información impiden en gran medida que el conjunto se desmorone. Porque, a pesar de que el guion fuerce los límites de nuestra credulidad, consigue hacer que sigamos adelante, impulsados por una curiosidad casi malsana.

En cuanto al reparto se refiere, junto a Nesbitt, encontramos a Minnie Driver que da vida a su esposa, que parece haber encontrado una forma de seguir adelante. Junto a ellos, Alfred Enoch y Amy Gledhill construyen una pareja de detectives creíble, con prejuicios y grietas propias, que poco a poco irán desgranando el misterio de una investigación que se irá complicando. Cerrando el círculo tenemos a una estupenda Ruth Jones, dando vida a la investigadora privada Elena Ravenscroft que añade una capa más al relato, ampliando el foco y conectando historias que, en apariencia, no tienen nada que ver entre sí.

Más allá del misterio central, En fuga vuelve a reflexionar sobre un tema recurrente en la obra de Coben: lo poco que conocemos realmente a las personas que amamos. Padres, hijos, parejas y amigos esconden versiones de sí mismos que preferirían mantener enterradas. Cada personaje se ve acosado por secretos del pasado que poco a poco irán saliendo a la luz, para permitirnos entender mejor el puzle que tenemos delante. En ese sentido, la serie nos muestra como los secretos no solo destruyen relaciones cuando salen a la luz, sino que también sostienen una frágil realidad que puede romperse con facilidad.

En definitiva

En fuga no reinventa el género ni pretende hacerlo. Es un thriller eficaz, intenso y adictivo, que asume sin complejos su condición de entretenimiento puro y duro. Es cierto, que algunas piezas del puzle chirrían y que el desenlace se alarga en exceso, dejándonos con la sensación de que se han forzado los límites de nuestra incredulidad, pero el viaje merece la pena. Además, la serie cuenta con todos los elementos que han hecho de las adaptaciones de Harlan Coben, tanto un éxito global como un placer culpable muy disfrutable. A saber: un misterio central que mientras se va resolviendo plantea nuevas preguntas que responder, un ritmo de vértigo, personajes marcados por un pasado que no quieren que salga a la luz, giros de guion imposible, y una pareja de asesinos marca de la casa.

Por último, la serie nos lanza una moraleja final que es clara y directa: buscar la verdad puede darte respuestas… pero también puede obligarte a vivir con ellas.

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