El mundo de los biopics estadounidenses situados en las distintas guerras de su historia -que no son pocas, precisamente- nos ha dado grandes obras a lo largo de la historia del cine. Y si nos ha dado esas grandes obras era, precisamente, porque en Estados Unidos suelen tener muy claro lo que quieren contar y cómo quieren contarlo. Consiguiendo, a la postre, películas que podemos llamar de forma peyorativa «americanadas» en ocasiones, y que están absolutamente plagadas de patriotismo y propaganda, pero que suelen ser super autoconscientes de en qué claves se van a mover y cómo van a manejar recursos tales como la épica de las imágenes o la violencia explicita que puedan tener.
En esta ocasión nos llega otro biopic, en este caso situado en la guerra de Corea, llamado Devotion -llegó a nuestra cartelera el 27 de enero-, siendo esta una de esas películas basadas en hechos reales de las que no queda claro en ningún momento qué es lo que quiere ser, hecho que acaba por lastrar todo el producto.
Devotion nos narra la historia de dos aviadores, uno de ellos negro, que están entrenando para ir al frente de combate si se les requiere. La película, obviamente, dura poco en ese entrenamiento y ambos marchan para la guerra antes de finalizar la primera hora introductoria donde se nos presentan los personajes, la familia de Jesse y poquito más.
Aquí pasan varias cosas. La primera es que la peli dedica bastante rato a explorar lo que suponía ser un aviador negro -el primero en la historia estadounidense en poder conseguir volar- en la marina americana. Y, sobre todo, las consecuencias que tenía para este personaje algo que debería ser trivial, como es el color de piel, pero que en los años cincuenta y con un racismo imperante, no lo era. La cinta nos va enseñando distintos problemas por los que pasa Jesse Brown y ahí la película parece que quiera ser una especie de Hombres de honor -la tenéis disponible en Disney+, y os la recomiendo mucho si no la habéis visto- pero muy alejada del nivel de calidad que esa cinta tenía. Es como que aborda el tema del racismo, pero lo aborda a medio gas. Con muchísimos estereotipos que no acaban de pillarle el tono a algo tan serio e importante como es denunciar el gravísimo problema que supone el racismo en la sociedad estadounidense.
Y esto, nos lleva al segundo problema de la cinta. Después de ir tocando el tema del racismo la película parece que se «olvida» de ese tema y pasa a intentar ser más un espectáculo pirotécnico de frases muy rimbombantes y algunos movimientos de cámara muy bien tirados. Una especie de Top Gun: Maverick” pero sin tanta épica, ni entretenimiento -ni Tom Cruise-.
Con lo cual, nos quedamos con una película a medio camino entre la denuncia social y el mero cine de acción palomitero sin que acabe de brillar en ninguno de los dos campos realmente.
Sinceramente, creo que Devotion es una película que tiene mejores ideas de las que luego vemos plasmadas en la pantalla de cine. Que han pretendido abarcar tanto, especialmente en la figura de Jesse Brown, que han acabado por no alcanzar el objetivo por el exceso de diversificación en sus tramas.
En resumen
Probablemente, y esa es mi sensación después de reflexionar sobre la película, si hubiesen decidido recortar algo el metraje -que se va hasta casi las dos horas y media- y se hubiesen centrado en la historia de superación del aviador protagonista, hoy tendríamos una película mucho mejor de la que tenemos. Pero, en cualquier caso, creo que es una película que, estando muy lejos de ser perfecta, si consigue cumplir con el apartado del entretenimiento. Aunque sea a costa de frustrar al espectador que esperase algo de mayor nivel cinematográfico.

Está bastante bien la película, pero da la sensación de que han hecho bastante poco por promocionarla.
Y al final, o promocionas o la gente no se entera.