A nadie se le escapa que en Marvel se jugaban mucho con esta película. Ya sea porque ha encadenado algunos resultados en taquilla negativos en los últimos años -algunos COVID mediante-, o porque existe una corriente de opinión -con la que yo discrepo en algunos puntos- que circula mucho en redes sociales de que «Marvel ya no es lo que era», «en ‘Endgame’ murió». O, quizá, por el hecho de la compra de Fox por Disney y todo lo que desató posteriormente en forma de ciertas suspicacias acerca de cuanta libertad iba a tener un personaje como Deadpool en un universo de corte tan familiar como es el UCM o en una compañía como es Disney. Comentarios desde que no iba a ser clasificación R u otros afirmando que se iban a vetar ciertos chistes, han ido poblando las redes durante los últimos tiempos mirando con lupa una cinta a la que se esperaba, en el fondo, con muchísima expectación. No podemos olvidar que era la vuelta del aclamadísimo Hugh Jackman interpretando a Lobezno y todo lo que eso supone para las generaciones que han crecido con él cómo máximo referente de los superhéroes en el cine de Marvel junto con Spiderman.

Pues bien, después de ver la película -que llegará a nuestros cines el próximo 25 de junio- debo decir que las expectativas, al menos en mi caso, están más que cumplidas.

La cinta, que arranca con una de las mejores secuencias de títulos de crédito que yo recuerdo y que funciona a modo de presentación, no pierde ni dos minutos en empezar a hacer lo que mejor sabe hacer: Encadenar gags cómicos manejándose en distintos niveles -ya sea de humor negro o con un trasfondo de meta cine en las bromas- y construyendo de una forma muy particular toda la cinta.
A diferencia de las dos entregas anteriores del mercenario bocazas, donde si que había una ejecución más sencilla y estructurada -aunque jugasen con la estructura de narración de formas bastante creativas-, en esta ocasión en Marvel han optado más por asumir que el público, que no es tonto, sabe qué es lo que viene a ver aquí. Han creado una trama que suena más a una excusa argumental que a una trama en sí misma -aunque no me parece mal hecha, sí que creo que las otras dos cintas le ganaban en este apartado- para poder recuperar a los personajes y actores que han querido y, posteriormente, poner todo el peso en el humor y la ultra violencia tan característica de la franquicia del mercenario.

Deadpool y Lobezno es un viaje muy recargado de referencias, chistes, humor políticamente incorrecto y transgresor -a unos niveles que yo no le recuerdo a sus dos predecesoras- hacía el corazón del cine de superhéroes.

Ya sea, por un lado, para reírse de sí misma y de el género entero de formas tremendamente divertidas y creativas o, por otro lado, para permitirse un trasfondo de reivindicación, recuerdo y homenaje de todo ello. Esa basculación entre lo soez y lo épico que coge la cinta llegado a cierto punto es algo que le da una fuerza tremenda al largometraje y a su mensaje y que permite al espectador alternar momentos de carcajadas que se extenderán por todas las salas del mundo, con otros que le permitirán emocionarse recordando esas primeras películas que nos dio Fox en su día y que, aunque hoy algunos miren con cierto desprecio, pusieron las primeras piedras de lo que es hoy todo este espectáculo cinematográfico.

Huelga decir, eso sí, que en lo referente a los cameos -que obviamente los hay y muchos son muy potentes- desde el guion se ha querido que no todos sean un «pasaba a saludar» sino que hay algunos personajes a los que se les ha dado peso en la trama, mostrándoles un respeto y casi una veneración -siempre dentro del tono que maneja Deadpool- que será especialmente emotiva para el público objetivo de esta cinta. Además, tener a dos actores que están completamente entregados a sus personajes, como son Hugh Jackman y Ryan Reynolds, te da un plus de química y carisma que te levantaría cualquier película que hicieran juntos. Los momentos de acción son de primerísimo primer nivel y la capacidad que tiene el director para unificar la parte escrita con la visual en las escenas gore es francamente potente.
En resumen
Al final, estamos ante una cinta que es un evento y, al mismo tiempo, una reivindicación de lo que es capaz de hacer Marvel cuando se lo propone recordando de donde viene y enseñando el potencial que tiene en sus manos y el camino libre que les queda por delante. Sin olvidarse, claro, que el «fanservice» en sí mismo no funcionaría sino lo acompañas de las características que han hecho grandes a estos dos personajes por separado. Perder la esencia de Deadpool o de Lobezno en este proceso habría hecho que el castillo se derrumbase. Mantenerla, como se consigue aquí, les permite elevarlos en su camino hacía ser dos de los personajes más importantes que tiene el UCM. Tanto por los actores que los encarnan, como por el potencial que tienen aún por explotar en próximas entregas. Muy recomendable.
PD: La cinta cuenta con dos escenas post créditos. Una que va sucediendo en paralelo a los créditos -muy emotiva- y otra al final del todo. Así que tocará esperar en la butaca hasta que las luces se enciendan.