El pasado 29 de mayo llegaba a las librerías, de la mano de Desperta Ferro Ediciones, «Historia(s) del siglo XX. 100 años en 40 relatos», de Rafael Delgado y Diego Caballero, ilustrado por Andrea Cid. Una obra que ofrece una renovada visión panorámica de la historia de España y del mundo a través de cuarenta relatos envolventes. Un emocionante y riguroso recorrido por la historia cultural, social, política y científica a través de variados estilos narrativos y un cálido lenguaje visual que sumerge en el siglo pasado. De la mano de dos profesores de secundaria y una reconocida ilustradora.
Para hablarnos sobre Historia(s) del siglo XX. 100 años en 40 relatos, hemos contado con sus autores, Diego Caballero Delgado y Rafael Delgado, ambos profesores de Secundaria y Bachillerato
El siglo XX es un periodo tremendamente convulso y lleno de cambios ¿Cómo surgió la idea de condensar cien años en cuarenta relatos?
Diego Caballero: El siglo XX ejerce una fascinación única sobre nosotros, como historiadores y como profesores, debido a su extraordinaria complejidad y diversidad. Es un período que abarca una amplia gama de experiencias humanas, desde los momentos más oscuros y desgarradores hasta los avances más innovadores y esperanzadores. Esta intersección de tragedia y triunfo, de conflicto y progreso, es lo que hace que el siglo XX sea tan intrigante para explorar a través de la lente de la narrativa. Es por ello que decidimos abordar la tarea de condensar cien años de historia en cuarenta relatos, con la intención de ofrecer a los lectores una visión comprensiva y cautivadora de un periodo que atrapa a quien se acerca a él.
Durante esos cien años los acontecimientos que cambian el rumbo de la historia suceden casi agolpándose sin solución de continuidad. ¿Cómo seleccionaron los cuarenta relatos?
Rafael Delgado: La selección no fue una tarea fácil dada la abrumadora cantidad de acontecimientos significativos que ocurrieron en el siglo XX. Para garantizar que el conjunto de relatos abarcara las múltiples caras de la centuria sin dejar nada atrás, adoptamos un enfoque amplio que incluyera tanto temas fundamentales como historias secundarias que permitieran una comprensión total del período. También tuvimos en cuenta la diversidad geográfica y cultural, asegurándonos de incluir relatos que representaran diferentes regiones del mundo y perspectivas diversas.
Da la impresión de que «Historia(s) del siglo XX» es un libro que puede llamar la atención tanto a jóvenes como a adultos ¿En qué tipo de lector pensaban cuando comenzaron a escribirlo?
Diego Caballero: Cuando comenzamos a dar forma al libro, teníamos en mente a una amplia gama de lectores, desde jóvenes estudiantes hasta adultos interesados en la historia y la narrativa. Nuestro objetivo era crear un libro que fuera accesible y atractivo para personas de todas las edades y niveles de conocimiento histórico. Para los jóvenes lectores, queríamos ofrecer una introducción estimulante y accesible al siglo XX, que capturara su atención y despertara su curiosidad sobre el mundo en el que viven. Para el público adulto, nuestro objetivo era proporcionar una obra que ofreciera una visión fresca y original del siglo XX, explorando temas y eventos de una manera diferente. En resumen, queremos acercarnos a todos aquellos que quieran explorar el rico acontecer de esos cien años.
Como profesores de secundaria y bachillerato en contacto permanente con las inquietudes del alumnado, ¿qué valor educativo consideran que tiene el libro?
Diego Caballero: Como profesores de secundaria y bachillerato, encontramos un valor educativo sustancial en Historia(s) del siglo XX. Nuestra propia experiencia como docentes nos ha demostrado que este tipo de materiales son una herramienta muy útil para el aula. Hace mucho tiempo que nos percatamos de que los estudiantes comprendían mejor cada etapa histórica si además de ofrecerles nombres y fechas les aportábamos diálogos, escenas y una visión subjetiva desde los ojos de personajes reales y ficticios. A nosotros mismos nos ocurre que leemos, por ejemplo, a Chaves Nogales y nos fascina poder acceder desde su perspectiva literaria a toda la documentación que tantas veces hemos estudiado desde la Historia.
Destaca en la obra el interés por arrojar luz en acontecimientos menos populares o poco abordados en el estudio del pasado. ¿Han tenido muy presentes esas historias secundarias que quedan sepultadas por los grandes hechos?
Rafael Delgado: Sí, hemos sido muy conscientes de la importancia de dar voz a las historias secundarias que a menudo son eclipsadas por los grandes acontecimientos. Nos hemos esforzado en destacar momentos menos populares pero igualmente significativos que han moldeado el curso de la historia. Desde las experiencias individuales en tiempos de guerra hasta los movimientos locales de resistencia y cambio, hemos buscado ofrecer una mirada más amplia y equilibrada del siglo. Además de narrar la caída del muro de Berlín, la revolución cubana o el desembarco de Normandía, hemos querido resaltar otros episodios menos conocidos como el primer trasplante de corazón, los sucesos de Stonewall o la invención del correo electrónico.
La obra lleva de la mano a los lectores a las tripas de la historia ¿Qué ventajas tiene la narrativa de no ficción a la hora de acercarnos íntimamente al conocimiento del pasado?
Rafael Delgado: La narrativa de no ficción tiene la capacidad de llevar a los lectores directamente a los eventos históricos, proporcionando una experiencia vívida y auténtica. Nos ayuda a contextualizar los eventos dentro de un marco más amplio y enriquece la comprensión del contexto histórico. Humaniza la historia al centrarse en las experiencias individuales, permitiendo una conexión emocional con el pasado. Hemos tenido muy presente la tradición literaria de la no ficción histórica y la labor de los grandes autores que han trabajado este género.
Los relatos del libro aportan numerosos datos sobre los procesos históricos que narran ¿Cómo han acometido el proceso de documentación?
Diego Caballero: Durante el proceso de documentación, nos sumergimos en una amplia variedad de fuentes, desde libros y artículos académicos hasta documentos originales con testimonios de los protagonistas y testigos de primera fila. Este proceso fue exhaustivo y meticuloso, pero lo disfrutamos enormemente. Buscamos corroborar los datos y obtener una comprensión veraz de los procesos que narramos, asegurándonos de que nuestra obra estuviera fundamentada en una investigación sólida y rigurosa. Además de ser escrupulosos en la narración de los procesos históricos, nos esforzamos por describir con precisión el lenguaje de cada época, los objetos cotidianos y las costumbres de la época.
Además de combinar el rigor histórico con la licencia literaria, ¿cómo han insertado a los personajes ficticios que pueblan el volumen para que no distorsionen los hechos?
Rafael Delgado: Muchos de los personajes, individuos probables del pasado o vidas satélites de los grandes acontecimientos, nos han servido de vehículo para llegar al fondo de la realidad histórica. Los personajes hablan y dialogan para trasladarnos a momentos pretéritos, para abrirnos ventanas a experiencias y emociones de quienes vivieron esas décadas de cambios y convertirnos en espectadores privilegiados del pasado. Siempre los hemos trabajado con mucha cautela para lograr que transiten las historias sin deformar la realidad.
Respecto a la forma y la estructura, cada relato sigue sus propias reglas. No hay dos iguales. ¿Es intencionado?
Diego Caballero: Sí, la diversidad en la forma y estructura de cada relato es intencional. Nos propusimos adoptar un enfoque narrativo flexible para reflejar la singularidad de cada evento histórico y para dar un mayor dinamismo al libro. Al permitir que cada relato siguiera sus propio curso, sin mantener un estilo unificado, queríamos capturar la esencia única de cada acontecimiento. Creemos que esta diversidad en la forma y estructura contribuye a una visión más completa y matizada del siglo XX. ¿Por qué no contar la clonación de Dolly desde la visión de la propia oveja, la revolución mexicana siguiendo una receta de mole poblano o la concepción de Las Señoritas de Avignon a través de una charla entre las mujeres que pueblan el lienzo? Nos hemos divertido mucho con todos estos cambios de registro.
Las imágenes que acompañan a los relatos ayudan, sin duda, a crear una experiencia inmersiva ¿Cómo ha sido el trabajo con Andrea Cid, la ilustradora?
Rafael Delgado: El trabajo con Andrea ha sido una experiencia colaborativa maravillosa. Desde el principio pensábamos que los relatos debían ir acompañados de ilustraciones que pusieran imagen a los acontecimientos. Ella ha sabido captar a la perfección la esencia de nuestros textos y ha creado unas magníficas ilustraciones que complementan y realzan las historias. Andrea aportó su talento y visión artística para dar vida a los personajes de una manera singular. Sus magníficos diseños nos permiten subirnos a la nave espacial de Valentina Tereshkova, entrar en el estudio de grabación con Elvis o ir de pueblo en pueblo con la Barraca de García Lorca. Historia(s) del siglo XX no sería lo mismo sin su aportación.
Ciencia, literatura, arte, política… han procurado que todos los órdenes de la vida se den cita en esta panorámica del siglo XX.
Diego Caballero: Así es. Estamos muy acostumbrados a contar la historia desde el plano político, pero olvidamos con frecuencia las otras facetas que componen la realidad humana. Hemos querido crear un crisol de historias en el que se encuentren la guerra, la ciencia, la revolución, la literatura, la aventura o el arte. El resultado es una rica y variada colección que aspira a condensar las idiosincrasias de este apasionante periodo histórico.
¿Se plantean abordar nuevos periodos históricos en próximos volúmenes? ¿Cuáles?
Rafael Delgado: La fórmula es aplicable a cualquier coyuntura histórica, aunque hemos querido empezar con el siglo XX ya que hablamos de un periodo fundamental para entender nuestro mundo, para descifrar quiénes somos hoy. En cualquier caso, se nos antoja un reto explorar desde otros prismas periodos históricos en próximos volúmenes. Sería fantástico, por ejemplo, viajar al fragor de las barricadas en las calles de la Francia revolucionaria de la mano de un jacobino o adentrarnos en un campamento indio de las vastas llanuras del Oeste norteamericano junto a una joven sioux. Son tan ricas y variadas las opciones…