Hace dos años Orange lanzaba en España su canal dedicado a las series, con el que pretendía ofrecer contenido diferenciador y de calidad para sus clientes. Pasado el tiempo su apuesta parecía que había quedado en mero marketing, pero los estrenos recientes de «The Head» y «KOSTA (The Paradise)» han mostrado su intención de seguir apostando por las series como contenido distintivo. Ahora llega el viernes 10 de julio una nueva ficción, esta vez producida por Orange junto a 100 Balas (The Mediapro Studio) titulada «Caminantes». Una serie de terror de subgénero «foung footage» (metraje encontrado), de ritmo frenético y de magnífica factura técnica, que sin embargo no termina de ofrecer todo lo que prometía al principio.
Caminantes nos traslada al mes de agosto de 2019, en el que cinco amigos, dos chicas y tres chicos, desaparecieron mientras hacían el Camino de Santiago. Imágenes de un programa de noticias nos ponen en situación de un suceso del que vamos a conocer a partir de ese momento todos los detalles. El rastro del grupo de jóvenes se perdió en la Selva de Irati, muy cerca de la frontera con Francia. Dos semanas después de su desaparición, la policía halló sus teléfonos móviles enterrados en pleno monte, junto con sus mochilas y varios objetos personales. Gracias a los videos que los chicos grabaron con sus dispositivos, ahora podemos reconstruir 40 horas de pesadilla.
Así se presenta esta serie creada por José Antonio Pérez Ledo y dirigida (e incluso interpretada) por Koldo Serra. Caminantes apuesta por una narración con dos líneas temporales separadas por 20 años. En una encontramos, la reconstrucción de los peregrinos desaparecidos que permite vislumbrar poco a poco que les ocurrió y a que se enfrentaron. En el pasado, a través de diferentes cortes de informativos descubrimos que algo ocurrió en la selva de Irati hace 20 años. Una historia que se va revelando poco a poco y que se nos presenta más cercana de lo que podríamos imaginar, con un virus que obliga al confinamiento de la gente, un grupo de expertos que no encuentra soluciones y al que no se deja trabajar, y una comarca que ve peligrar su forma de vida que depende del turismo. Ambas historias, separadas en el tiempo por más de dos décadas irán confluyendo para dar explicación a lo que está sucediendo y por qué.

Este estilo narrativo de Caminantes me ha gustado, ya que la narración en dos tiempos diferentes nos permite parar ante el ritmo frenético que ofrece la serie desde casi los primeros minutos. Además, impregna de mayor verosimilitud y realismo a lo que estamos viendo, haciendo que las imágenes encontradas en los móviles de los desaparecidos no se conviertan solo en un mero espectáculo slasher, proporcionando a la historia mayor profundidad y calado. Esta es sin duda, una gran virtud por parte de los responsables de Caminantes, ya que hay que tener en cuenta que la serie cuenta con 7 episodios de apenas 20 minutos de duración cada uno, por lo que se tienen que contar muchas cosas en muy poco tiempo. Algo que no es fácil de conseguir. Es evidente así mismo (no descubro nada) que estamos ante una serie hecha para una nueva generación de espectadores. Un público que no puede mantener la atención más de 15 o 20 minutos sin perder el interés. Y, esto es algo que Caminantes consigue a la perfección ya que la serie no nos da respiro en casi ningún momento, consiguiendo que no perdamos de vista lo que está pasando.
No cabe duda de que Caminantes técnicamente está muy bien hecha. Su narrativa está dotada de mayor realismo al utilizar la técnica del «metraje encontrado» que se ha potenciado al rodarse en calidad 4K con smartphones de última generación -en concreto dos Iphone 11 y dos Iphone 10 XS-, cuyos parámetros han sido configurados manualmente por medio de una aplicación para usarlos como si se tratara de cámaras profesionales. El estilo visual hace que la tensión, la angustia y la sensación de agobio de los protagonistas traspase la pantalla en cada minuto. Además, toda la ambientación, sus localizaciones con esos bosques cuya niebla incluso se puede palpar y el no utilizar música de fondo (salvo la que escucha alguno de los protagonistas), otorga al conjunto ese realismo salvaje que impregna la serie en todo momento.
Su estilo narrativo está claramente influenciado por títulos precursores del «found footage» como Holocausto Caníbal, El proyecto de la Bruja de Blair o la saga de Paranormal Activity. Aunque sus influencias van más allá, y cintas tan recordadas como Las colinas tienen ojos y La matanza de Texas están muy presentes a lo largo de la serie. En eso Caminantes ni sus creadores esconden nada ni tampoco lo pretenden porque la base está ahí, aunque la serie nos ofrece su propia idiosincrasia patria, con elementos que la hacen reconocible e interesante.
En resumen
Con todo lo dicho anteriormente, destacando sobremanera sus virtudes técnicas, su capacidad inmersiva (las salpicaduras de sangre parecen caerte a ti) y su magnífica ambientación, la serie no termina de ser redonda. Reconozco que esperaba más de Caminantes porque sensaciones realistas y de agobio aparte, a lo largo de sus 7 episodios el miedo, el terror (llamadlo como queráis) no estaba ahí. No sé si en determinados momentos las actuaciones de los protagonistas desaparecidos me sacaban de la historia, resultando demasiado exageradas y excesivamente cargantes.
Pero, esto no es más que mi opinión tras ver la serie al completo antes de su estreno. Y, como para gustos los colores, Caminantes es ante todo una serie para fans del terror más moderno, con un estilo visual rompedor e inmersivo (casi como un videojuego), cuyo visionado funcionaría muy bien en plataformas móviles, donde su estilo se vería potenciado y maximizado. Sin duda, una apuesta arriesgada por parte de Orange que, aunque no termine de ser redonda, ofrece muchos ingredientes para que los fans del terror la disfruten.