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Calculada frialdad en «La Mentira»

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Felipe José García
Firma invitada
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Cosmo se está especializando últimamente en producciones francesas. Tras la llegada el pasado mes de abril de «Crímenes Perfectos», este 11 de mayo estrena «La Mentira». Protagonizada por Daniel Autiell en su regreso a la televisión desde 1974, explora la vida de un político de éxito acusado de un delito.

Tras la primera escena se viene a la cabeza que es un caso de corrupción tan habitual en la actualidad. Resultará ser un caso mucho más crudo. En el primer episodio viajaremos al pasado para conocer como se ha gestado esa acusación y de paso conoceremos la plácida vida del alcalde antes de que todo cambie para siempre. Desde su mansión de la Costa Azul francesa veremos su vida familiar, con su mujer, hijos y nietos y empezaremos a detectar que no es oro todo lo que reluce. El principal problema vendrá de la relación con su hijo y padre de su nieto Lucas de nueve años.

Esa mirada del niño cambia la vida de todos los que le rodean.

Lo que se podría intuir como las típicas riñas familiares, con un padre demasiado controlador y un hijo independiente que quiere vivir fuera de la protección paternal revelará algo mucho más profundo. Con unas interpretaciones sólidas, y unas localizaciones cálidas en la Costa Azul, La Mentira destila frialdad por cómo interactúan entre sí sus personajes. No hay duda de que hay amor entre ellos, pero incluso los sucesos más traumáticos son vividos con cierta distancia emocional.

La miniserie de cuatro episodios está basada en el caso real de Cristian Iacono, alcalde de Vence una pequeña localidad en los Alpes Marítimos. Probablemente de ahí venga su calculada frialdad. Al estar basada en hechos reales toma distancia de los acontecimientos e intenta ser un mero espectador sin posicionarse del lado de nadie. Autiell está tan mayor y cambiado que también se puede considerar cara nueva, lo que da más credibilidad a su actuación.

En un primer momento y de manera sutil se desconoce de que lado proviene «La Mentira» del título.

La Mentira es una muestra más de que debemos mirar más allá de las series made in USA para descubrir productos gratificantes e interesantes. En esto Francia se lleva la palma. Siempre se ha caracterizado por una fructífera y exitosa producción propia, tanto en cine como en televisión. La familia Belier, 120 pulsaciones por minuto, Intocable, Los chicos del coro o La cena de los idiotas son sólo una pequeña muestra de la buena relación del público francés con trabajos de calidad a lo largo de las décadas y que han traspasado sus fronteras. Gracias a Cosmo los telespectadores españoles pueden seguir disfrutando de esa calidad francesa en sus series, en este caso con la cruda frialdad de La Mentira.

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