«Anatomía de una caída» es una de las películas que en los últimos meses ha estado más en boca de todos. Ganadora de la Palma de Oro en Cannes y del Óscar al Mejor Guion Original, además de dos Globos de Oro y un BAFTA, entre muchos otros reconocimientos, la película dirigida por Justine Triet se ha convertido en todo un fenómeno que ha trascendido las salas de cine. Un thriller que explora las relaciones de pareja, a través de una trama judicial y que se sustenta en la gran interpretación de Sandra Huller. Una película que ya está disponible en Filmin y Movistar Plus+, y que tienes que ver sin ideas preconcebidas que alteren tu percepción de lo está nos plantea.
Escrita por la propia Justin Triet junto a su marido, Arthur Harari, la película narra la historia de Sandra (Sandra Hüller), una célebre escritora, su marido, Samuel (Samuel Theis), y su hijo de once años, Daniel (Milo Machado Graner). La familia vive en una casa en la montaña, aislada de todo. Un día, Samuel aparece muerto tras caer desde una terraza cuando la pareja se encontraba en el interior de la vivienda, mientras el hijo estaba fuera, paseando al perro (la otra gran estrella de la cinta). Tras un año de investigación, considerada la principal sospechosa del incidente, Sandra se enfrentará a una disección judicial y mediática de su vida privada frente a su hijo para intentar demostrar su inocencia.
Anatomía de una caída no es el típico thriller judicial, aunque el juicio sea precisamente el punto clave de la trama. La película nos adentra en la complejidad de un tribunal para mostrarnos a su vez, los entresijos de una relación de pareja marcada por la frustración emocional de ambos. Malacostumbrados como estamos al estilo «judicial» que desde Norteamérica vemos en películas y series, en su película Triet, nos muestra otra forma que quizá nos pilla a contrapié. La directora explora la frontera entre la realidad y la ficción en este contexto judicial, y para ello fue a ver decenas de juicios para documentarse, dándose cuenta de que, en realidad, la verdad era accesoria. Simplemente, gana el relato más convincente, el más interesante.
Algo que en Anatomía de una caída se nos muestra con crudeza y sin paños calientes. Así, el personaje de Sandra Hüller se ve totalmente expuesto en este mediático juicio. Por un lado, no solo por las circunstancias que rodean todo el caso, sino que su personalidad distante y su éxito como escritora la convierten en la acusada ideal. Es algo intrínseco en nuestra sociedad, un pensamiento arraigado en cómo se nos ha educado. Lo vemos a diario en juicios públicos y mediáticos que abren debates para exponer las miserias de otros. Aquí, Sandra no se nos muestra como alguien inocente y vulnerable, sino más bien todo lo contrario. Su personaje tiene una parte monstruosa que provoca rechazo en el espectador, que se enfrenta a una mujer fuerte, inteligente y empoderada, por lo que se aleja del tópico que nos ofrece este tipo de historias.
Otro de los temas centrales que explora el film, y que es habitual en la filmografía de la directora francesa, es sin duda la conciliación entre familia y trabajo y el reparto de responsabilidades dentro de una relación. Algo que se podía ver en El reflejo de Sybil, en la que Virginie Efyra daba vida a una psicoterapeuta que parece llevar una vida perfecta, tanto personal como profesional. Sin embargo, aquella película exploraba las frustraciones que se pueden ocultar en una relación de pareja, y las mentiras que nos decimos para seguir adelante. En el caso de Anatomía de una caída se lleva esto al extremo contrario, porque si en El reflejo de Sybil había tiempo para la comedia, aquí se nos muestra la parte más desagradable de una relación que ha perdido todo atisbo de complicidad y amor. El juicio sobre el presunto asesinato del marido de Sandra, es un juicio sobre la relación de pareja, sobre los límites que nos imponemos, tanto para ser felices nosotros como quien nos acompaña.
Por eso, tal vez no sea una película fácil ni agradable de ver, porque ni es el típico thriller judicial al uso, ni es una historia de buenos y malos. El frío gris es el que predomina, dejándonos con una sensación de malestar que tarda en irse tras ver la película.
En resumen
Anatomía de una caída no es una película para todos los públicos, y su tramo final es quizá poco honesto con el desarrollo de la historia. El pretendido giro con el uso del hijo invidente y la entrada en juego de Messi, el perro «actor», juegan un papel fundamental en un desenlace amargo. Reconozco que esperaba mucho de esta película, pero por razones equivocadas. No es el típico thriller al que estamos acostumbrados sino que más bien usa el género para explorar una relación de pareja y las consecuencias (extremas) de una vida en común que ha perdido su sentido. Si la ves con ojos y mentalidad diferente, será una película que te cautivará, si no tal vez te dejara con una sensación amarga. ¡Tú eliges!.
