El cineasta irlandés Jim Sheridan, seis veces nominado al Oscar y responsable de títulos como »En el nombre del padre», »Mi pie izquierdo» o »The Boxer», regresa al terreno de las injusticias judiciales y los dilemas morales con »Recreación de un asesinato». La película, codirigida junto a David Merriman, toma como punto de partida el mediático asesinato de la productora francesa Sophie Toscan du Plantier en Irlanda en 1996 y construye un juicio ficticio en el que doce miembros de un jurado deben decidir si el principal sospechoso, el periodista británico Ian Bailey, es realmente culpable.
Con claras referencias a 12 hombres sin piedad de Sidney Lumet, la cinta mezcla thriller judicial, reflexión sobre la verdad y crítica al tratamiento mediático de los crímenes reales. Sheridan, que ya abordó este caso en el documental Murder at the Cottage, vuelve ahora desde la ficción para cuestionar no solo las pruebas y contradicciones del caso, sino también el papel de los medios, la manipulación de la imagen y la facilidad con la que la sociedad construye culpables.
En 2021 Jim estrenaste un documental «Murder and the Cottage», donde por primera vez investigas el asesinato de la productora de televisión francesa Sophie Toscan du Plantier, el cuál el principal sospechoso es el periodista Ian Bailey ¿por qué decidiste seguir investigando y ampliar haciendo esta película?
Bueno, Pablo, hubo un par de razones para ello. Una fue, ¿sabes? Hice la primera película, y me dieron mucho tiempo y mucha libertad, y estaban geniales, y era casi, ¿sabes?, cinco horas de documental. Pero al final, todavía no tenía la idea y no había terminado. Y Netflix hizo un documental también sobre el caso, y no estaba contento con el hecho de que llegaron a una conclusión radicalmente diferente.
Y, ¿sabes? Probablemente tienes la misma situación en España. ¿Sabes? Como el documental que hice, que fue un documental con un presupuesto mayor que si lo hiciera para productoras locales, pero aún así no tendría el dinero que Netflix tenía. Y Netflix fue visto en 160 países, y el nuestro fue visto como mucho en tres o cuatro países.
Entonces, solo quería abordarlo de nuevo de una manera que interrogara ambos documentales, y había un maravilloso, probablemente uno de los mejores podcast que hubo, West Cork, ¿sabes? Fue un podcast sobre el asesinato que fue realmente bueno, y, entonces, fue un asunto fascinante porque hay algún misterio profundo en el fondo, ¿sabes? Que esta persona fue asesinada tan brutalmente, y ese palabra, creo, no la elegí, me elegió, asesinada, como se siente, es como ¿qué pasó?, ¿quién fue el asesino? fue la brutalidad del asesinato, había una parte emocional, el hecho de como ocurrió, ¡con una piedra!, simplemente parece tan deliberada en lugar de, oh, alguien perdió la cabeza.
Como espectador, cuando he visto la película, no he podido evitar ver ciertas referencias a una película histórica «12 hombres sin piedad» de Sidney Lumet, donde también hay un grupo de 12 personas que no se conocen, para dictaminar sobre una sentencia. Pero a mí lo que me ha dado la sensación de esta película es que hace participe al espectador en esa discusión que hay entre los diferentes miembros del jurado.
Bueno, es un homenaje a 12 hombres sin piedad. Y es casi similar a donde el número 3 y el número 8 que son los protagonistas y antagonistas alrededor de los que las obras dialécticas se encuentran. Pero la diferencia con el clásico el planeamiento que hice, tener un defensor identificable, mientras que en 12 hombres sin piedad realmente nunca es el caso, no hay tanta identificación del sospechoso.
Pero es una película con una hermosa fotografía, una habitación en la que nunca te sientes atrapado. Y eso es porque el juicio en sí, tienes muchos cortes. Así que decidí hacer un juicio como una manera de interrogar el crimen, ¿sabes?, porque Henry Fonda era un paragon de lógica y demostración y no sabías nada sobre su origen, sabes, con Vicky ella da su propio origen y ella es mucho más emocional que Henry Fonda y mucho menos lógica. Así que es un homenaje, pero también tiene su propia vida.
Ella es casi una versión femenina de ellos. Así que es una imagen, pero también tiene su propio modo de lidiar con el juicio. Obviamente que en 12 hombres sin piedad a través del trabajo de la cámara no es nada claustrofóbico te meten en esa sala con el jurado y su decisión y me gustó mucho.

En este trabajo de ficción que ha hecho, en el que se imagina que hubiera pasado si los jueces irlandeses hubieran llevado a cabo un juicio, claro, es un trabajo de ficción, de imaginación. También hay un intento de reflejar un espejo sobre lo que puede ser verdad y lo que no es verdad, las apariencias, de cómo nos pueden engañar y cómo a primera vista algo que puede parecer que ha ocurrido y al final no ha ocurrido.
Sí totalmente de acuerdo. La irrupción del mundo digital, nos vemos rodeados de “píxeles” que se pueden manipular y la gente ya no sabe si lo que está viendo es real o no, ya no creen en lo que están viendo, es lo que pasa también con las redes sociales, lo visual ya no tiene el potencial para impresionarnos porque no sabemos, no podemos saber si lo que estamos viendo es verdad cuando los gobiernos incluso están creando imágenes falsas, todo son memes, todo parece un dibujo animado, la vida, la guerra y la muerte.
¿Podría Picasso hacer el Guernica hoy en día cuando la representación visual ha perdido tanta importancia en este mundo? Como decía Nirvana, todo es real y todo es mentira, no querían entretener y estoy muy de acuerdo con eso, no busco el entretenimiento, parece ahora mismo que todo es entretenimiento, todo es como el glaseado de la tarta, todo el mundo se está volviendo loco comiéndose el glaseado sin centrarse en comer la tarta, tenemos una situación en la que realmente habría que dejar de mirar la televisión, apagar la tele, alejarnos de todo y reflexionar un poco en este mundo que se ha transformado tantísimo.
Es verdad que durante la película se puede ver que se pone en duda todas las supuestas pruebas que daban por culpable a Ian, sobre todo desde Francia, donde se le señalaba como responsable del asesinato. Pero se muestra constantemente las dudas sobre todo el proceso, además basadas en los fallos del sistema judicial: desde la policía hasta los jueces. No sé si ha llegado a pensar en algún momento que, al haber tenido relación con Ian y además participar como actor en la propia película, parte del público pueda verla, pese a su objetividad, como una obra poco objetiva precisamente por esa cercanía personal.
Sí, es la respuesta. Cuando hice el documental, estuve un poco consciente de que tendría un impacto, pero no el mismo impacto que una ficción tendría en el que podrías mostrar la historia emocionalmente, y pude poner a Bailey en el filme, pero no que él hable, y el problema fue que habló demasiado, y cada vez que abrió su boca, se volvió más culpable, y no podía cerrarlo, y en realidad fue probablemente, terminé siendo la única persona que realmente habló con él, como hablé con él antes de que muriera, y quedé tan amigable con él como pude, y no hay manera, creo que no comitió el asesinato, cuando hice la serie documental, en Irlanda odiaban al personaje, a la persona de Ian Bailey, había un 90 y pico por ciento de la población le consideraba culpable, y después del documental, eso había cambiado, y alrededor del 30% le consideraba culpable, y el 70% no culpable.
Conocía el poder de la televisión, el odio hacia Bailey se basa también en que él era inglés, entonces por un lado era inglés, y por otro lado era un hombre de pocos amigos, entonces esas dos cosas jugaban en su contra, en ningún momento pensé que fuera culpable, también me parecía interesante que el resto de periodistas le consideran un periodista fracasado, y le habían convertido en una especie de chivo expiatorio, me parecía muy cruel que se lo estuviera condenando sin pruebas, y se le acusara de esta manera, con lo cual quería encontrar la manera de equilibrar la forma en la que se presentaba esa información, ocurrió lo mismo con la película En el nombre del padre, sabía que los periodistas se habían enfadado porque no se basaba únicamente en los hechos periodísticos.
Una película toca las emociones, me centré en la idea de estas personas, lo habían reducido a un número de personas, y esa es la gran diferencia, y en un momento se los hacía con un poco de calma, y eso me parecía tan interesante contarlo a través de una ficción donde se puede hablar de las emociones, en la película Bailey aparece sin hablar porque cada vez que abría la boca subía el pan, y fui al final una de las pocas personas que seguía hablando con él, y hablé con él poco antes de morirse, y seguiamos siendo amigos, y en ningún momento pensé que fuera culpable.











