vEl satélite europeo de telecomunicaciones Astra 1K, el mayor jamás lanzado al espacio, quedó a la deriva hoy al no poder entrar en la órbita prevista por un fallo de la tercera fase del cohete portador ruso Protón-K. Pero fuentes del fabricante francés y de la cosmonáutica rusa anunciaron que se estaba estudiando salvar el satélite por medio de su propio sistema de propulsión.
La Agencia Rusia del Espacio Rosaviakosmos dio «por perdido» el satélite a las ocho horas de su lanzamiento desde el cosmódromo de Baikonur, en Asia Central, a las 02.04 hora de Moscú (23.04 GMT del lunes). «Se produjo una situación de emergencia en el segundo encendido del propulsor que debería haber llevado el satélite a su órbita, no hubo tal encendido y se apagaron los motores», dijo un portavoz.
A consecuencia del fallo, el módulo propulsor DM-3 se desprendió del Astra 1K y ambos quedaron separados en órbitas distintas. Pero más tarde, otro portavoz indicó que «los expertos están celebrando consultas para determinar cómo se puede salvar y situar el satélite en su órbita asignada», a 35.786 kilómetros de altura.
«Se puede liberar (el satélite) de la órbita entre el 28 y el 30 de noviembre», declaró el técnico de Rosaviakosmos a la cadena de televisión rusa NTV, sin especificar detalles. La cadena estatal RTR informó de que los especialistas «están viendo ahora la posibilidad de arrancar los propulsores incorporados al satélite», teóricamente sólo capaces de orientar el Astra.
La agencia oficial Itar-Tass comunicó a primera hora de la tarde, tres horas después de darse por perdido al Astra, que según los dictámenes técnicos «no hay posibilidad de que alcance su órbita porque sus propulsores son muy poco potentes».
Fue el segundo fracaso de un lanzamiento ruso en mes y medio, tras la explosión el 15 de octubre de un cohete propulsor Soyuz que destruyó también el satélite Fotón de la Agencia Europea del Espacio (ESA) y el laboratorio científico Ibis que llevaba a bordo.
La empresa Alcatel, fabricante del Astra 1K, anunció que el satélite «está bajo control», pero la compañía International Launch Services (ILS), que comercializa los lanzamientos de los cohetes Protón, expresó «sinceras condolencias» por su pérdida.
Con 5.250 kilos de peso, 6,6 metros de altura, una envergadura de 37 metros con sus seis paneles solares, el Astra 1K iba a transmitir canales de televisión, radio, telefonía móvil e Internet a toda la Europa continental, desde la Península Ibérica a los Urales.
El fallo ocurrió una hora y trece minutos después del lanzamiento al encenderse antes de tiempo los motores del módulo propulsor DM-3 adosado al Astra tras desprenderse la tercera fase del Protón, según fuentes oficiales. Construido por el consorcio ruso Energía, el DM-3 se encendió sin problemas durante un minuto en la primera de las tres igniciones previstas y situó al Astra en una órbita casi circular transitoria a 175 kilómetros de altura.
ILS y Rosaviakosmos manifestaron que la tercera fase del Protón realiza normalmente esa tarea, pero que en esta ocasión se empleó el módulo propulsor por el gran peso del satélite de comunicaciones, el número 14 de la serie Astra. El segundo encendido de los motores DM-3 durante nueve minutos debía haber elevado el satélite hasta su órbita geoestacionaria final, y un tercero lo habría fijado y orientado.
Con diez antenas capaces de cubrir todo el continente europeo con 56 transpondedores en dos haces, uno dirigido a los Urales y otro a España y Portugal, el Astra 1K es propiedad de la mayor compañía de satélites de telecomunicaciones del mundo. Fundada en 1985 y domiciliada en Luxemburgo, la Sociedad Europea de Satélites (SES) y las empresas del grupo SES-Astra y SES-Global operan 29 unidades, con más de 1.100 canales de radio y televisión que se reciben en 91 millones de hogares.
«Manifestamos nuestras más sinceras condolencias a SES-Astra y SES-Global por el aparente fallo del bloque DM-3 en poner en órbita adecuada» el satélite, anunció ILS, integrada por la norteamericana Lockheed Martin Corp. y las rusas Jrúnichev y Energía.Mark Albrecht, presidente de ILS, se comprometió a garantizar un «servicio fiable» en otras misiones futuras, pero la capacidad rusa sufrió un severo golpe con el accidente. Las Fuerzas Espaciales de Rusia, encargadas de los lanzamientos de cohetes, han realizado un total de 295 con la clase Protón, y de ellos 259 han sido exitosos, pero en los últimos años la cosmonáutica ha sufrido una serie de fallos, a veces mortales.







