CCMA ha recibido el encargo del gobierno de impulsar, en el marco del nuevo Plan Estratégico, la nueva OTT de contenidos en catalán. Este proyecto supondrá una inversión para el 2023 de 30 millones de euros para desarrollar la plataforma tecnológica y dotarla de nuevos contenidos, dirigidos al público en general y especialmente al juvenil y al infantil.
El acto de presentación ha contado con la participación de la consejera de la Presidencia, Laura Vilagrà; la consejera de Cultura, Natàlia Garriga; la presidenta de la CCMA, Rosa Romà; la vicepresidenta del Consejo de Gobierno de la CCMA, Àngels Ponsa, y el consejero Lluís Garriga, que han explicado los objetivos que se plantean y el proceso que se seguirá para hacer realidad la nueva plataforma. A la presentación también ha asistido el resto de miembros del Consejo de Gobierno y del equipo directivo de la CCMA, así como otros representantes del sector audiovisual.
Una nueva plataforma para ser referentes en el entorno digital
Cuarenta años después de la creación de TV3 y Catalunya Ràdio, los medios públicos catalanes se han consolidado como una referencia en la sociedad catalana. En el ámbito digital, cuando en 2004 se creó el 3alacarta fue un servicio pionero, en un momento en que todavía no existía YouTube (que nació un año más tarde) ni tampoco se había puesto en marcha el iPlayer de la británica BBC (estrenado el 2007).
En los últimos años ha tenido lugar una importante transformación tecnológica y un cambio de los hábitos de consumo. Por este motivo, el nuevo Plan Estratégico plantea mirar hacia adelante para volver a ser líderes y referentes en el mundo digital: adaptar los contenidos y las formas de distribución a los hábitos de consumo y experiencia audiovisual actuales, ser un agente activo de la lengua catalana en un contexto de retroceso, iniciar un eje conector entre agentes del sector audiovisual, y apoyar el talento para la producción y distribución de contenidos en catalán en todos los puntos de contacto con la ciudadanía.
En este sentido, la nueva OTT de la CCMA se concibe como una nueva plataforma de contenidos de calidad en catalán de acceso universal, gratuita, capaz de competir con las grandes plataformas y garantizar el acceso de la ciudadanía a contenidos en catalán en el entorno digital.
Una nueva plataforma, transmedia e interactiva, que ofrecerá video demanda, canales en directo y canales verticales temáticos, videojuegos y música, entre otros. Con más series, documentales, información, deportes, cultura y ciencia, más contenidos infantiles y para jóvenes, y más temas educativos.
También ofrecerá una mejor experiencia de usuario y permitirá la personalización de los contenidos, manteniendo en todo momento, un uso ético de los datos y de los algoritmos. Además, se plantea como una plataforma más colaborativa, abierta a las alianzas con otras plataformas, el sector audiovisual, equipaciones públicas y creadores de contenidos en catalán, que sea motor de la industria y la producción audiovisual catalana. Con producciones exclusivas, con contenidos de catálogo y con nuevas apuestas.
Una nueva plataforma en dos fases
Para materializar el proyecto, de gran valor para el sector audiovisual y para el ecosistema social y cultural, se plantean dos fases. La primera, prevista para septiembre del 2023, con la presentación de la nueva plataforma de la CCMA, con una mejor experiencia de usuario, que se podrá registrar, y una nueva oferta de contenidos exclusivos digitales. La segunda, para el segundo trimestre del 2024, con la presentación de la nueva plataforma, abierta a terceros, con la ampliación del catálogo de servicios y de los contenidos, que también incorporará la plataforma para equipaciones y la personalización para usuarios.
El objetivo final, una plataforma que permitirá ver contenidos en todas partes y para todo el mundo, contribuyendo a la cohesión de la ciudadanía alrededor de contenido de calidad y en catalán en el mundo digital. Una plataforma para conectar para llegar a todo el mundo.
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Repasando la ficha técnica de esta segunda entrega de Shazam -que llegó a nuestros cines el 17 de marzo- uno puede ver que tenemos aquí al mismo director de la primera entrega, que repite también uno de los dos guionistas, y que el elenco principal vuelve casi al completo. Además, las nuevas incorporaciones son actrices con un talento descomunal, como Hellen Mirren, Lucy Liu o Rachel Zegler. Así que… ¿dónde está el fallo? Pues el fallo está todo a la vez en todas partes -permitidme la broma y la referencia a la flamante triunfadora de los Oscar-.
Durante aproximadamente hora y media de cinta, de las más de dos horas a las que se va este largometraje, podemos observar una pérdida completa de la magia y el tono que envolvía a la primera entrega. Los gags cómicos no funcionan por ningún lado. Hasta el punto que es sonrojante pensar que nadie se haya dado cuenta de esto y, o mejorado los gags, o reducido drásticamente su presencia.
Los actores adultos en su versión Shazam están absolutamente perdidos, no sé si es cosa de ellos o de quién los dirige, pero algo no está funcionando nada bien. No tienen ni la química que tiene el elenco infantil entre ellos -que están a años luz de distancia y son de lo mejor de la película-, ni tampoco el carisma que se espera de este tipo de personajes. Es cierto que repiten de la anterior, pero a excepción de Zachari Levi -que es el más salvable de todos, aunque también está peor que en la primera entrega- el resto no habían tenido prácticamente metraje en la uno y eso, quizá, había ocultado las carencias interpretativas.
En cualquier caso, el mayor problema no es el reparto. Es el guion. Como ya he dicho anteriormente los gags cómicos no funcionan. Pero eso no sería tantísimo problema si, al menos, la película funcionase como un espectáculo de luces y nos diese grandes «Set pieces» de acción que camuflaran las partes más tediosas. Pero, amigos míos, eso tampoco ocurre hasta el final. Durante la primera hora y media de cinta asistimos a un montón de tramas y subtramas que no solo carecen de interés, sino que están mal desarrolladas. Es como si quisieran abarcar de más, ponerse más profundos para que la gente se los tome más enserio, pero no fuesen capaces de hacerlo en condiciones. Con lo cual, acabamos por tener una hora y media de película con un problema enorme de ritmo -y me duele decir esto de una película de Shazam- que se va eternizando en la búsqueda de que empiece el verdadero espectáculo y que acaba, o al menos a mí me ha sucedido así, por hacerse tremendamente aburrida y sin ningún interés. Es triste pensar que la gracia de la primera película era, precisamente, ese estilo tan particular y esa forma de usar la comedia dentro del universo DC y como ha absolutamente desaparecido aquí.
Finalmente, y esto si es positivo, la película llega a su último tercio -que dura sus buenos treinta o cuarenta minutos- donde de golpe despega del todo y se convierte en un tremendo espectáculo de acción, golpes, luces y momentos épicos. Yo me llevo preguntando desde que salí del pase de prensa si estos cuarenta minutos pueden «borrar» o compensar su primera hora y media. Y, sinceramente, creo que sería injusto decir que los borra o los compensa. No puedo obviar que me he aburrido durante dos tercios de película por mucho que haya disfrutado bastante con su tercio final. Y creo que es justo que cualquiera que me lea sepa que puede encontrarse con un muro importante durante la mayor parte de la película.
