Telefónica, a través de su área de Telefónica Soluciones, y la empresa norteamericana Qwilt se han puesto de acuerdo para implantar un sistema de distribución de contenidos basado en la unión de sus tecnologías.
Mediante esta alianza, Qwilt amplía su cobertura en España al incrementar su capacidad apoyándose en la CDN (red de distribución de contenido) de Telefónica (TCDN) desplegada por la operadora en su red, lo que asegura una entrega rápida, de alta calidad y sin interrupciones.
Telefónica ya realiza la entrega de contenidos de Movistar Plus+ a través de su TCDN, un producto de desarrollo propio que cuenta con la mayor capilaridad y puntos de presencia en España, mientras que Qwilt dispone de una extensa red de servidores instalados en las redes de operadores de todo el mundo. A través de esta colaboración y mediante una integración basada en APIs, se agilizará el intercambio de contenidos entre ambas CDNs. De esta forma, el usuario conectado a las redes de Telefónica accederá con mayor calidad al tráfico canalizado por Qwilt, optimizando su experiencia.
Además, este proyecto se convierte en la primera integración comercial basada en su totalidad en los estándares de Open Catching impulsada por la asociación Streaming Video Technology Alliance, a la que pertenecen ambas compañías. Ello facilita la entrega a terceros de los contenidos a través de las dos CDNs de manera transparente, beneficiándose tanto de la operación global de despliegue de servidores de Qwilt por todo el mundo, como de la proximidad física de la TCDN a los clientes de Telefónica.
«El tráfico en internet está incrementándose a gran velocidad y los proveedores de contenidos necesitan herramientas de entrega que sean cada vez más eficientes en la competición que estamos presenciando por el ancho de banda en Internet. Con este acuerdo se potencia la CDN de Telefónica y la capacidad de entrega de Qwilt, pero, sobre todo, nos aseguramos de que los consumidores de los contenidos en el ámbito de conectividad de Telefónica están satisfechos», señala Francisco Javier Pascual, director de Marketing de Producto Empresas de Telefónica.
Alon Maor, CEO de Qwilt, añade: «Como uno de los principales proveedores de servicios de España, Telefónica es una incorporación fantástica a nuestra red global y nos permite seguir desarrollando nuestra oferta de servicios de entrega de contenido. Estamos encantados de ver un impulso tan rápido de nuestros socios globales a medida que continuamos construyendo la red de entrega perimetral de mayor rendimiento del mundo».
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Y es que, El extraño -que llegó a nuestros cines el pasado 17 de marzo- es una extraña -valga la redundancia- mezcolanza entre La mujer en la ventana y la corriente social tan popular hace algún tiempo en las redes sociales españolas del #Yositecreo. En referencia, por si hay algún despistado, a apoyar a las víctimas de violencia que son, en ocasiones, criminalizadas y juzgadas por la sociedad más, incluso, que a los propios criminales.
El extraño, que parte de la premisa de una chica que se muda con su novio a Rumania -país del que no conoce ni el idioma- y donde, al poco de aterrizar, se da cuenta de que hay un extraño en el piso de enfrente que siempre la está observando. Esto que uno pensaría que podría solucionarse con unas cortinas -que son puestas cuando ya llevamos bastantes días dentro de la cronología de la película- y pasando del tema, acaba por volverse algo mucho más complicado y peligroso cuando ella empieza a notar que también es observada cuando sale sola a comprar, o va al cine.
A partir de lo anterior arrancan dos temáticas que claramente van a dominar todo el metraje. La primera es el mero terror y sus claves visuales y argumentales. La cinta juega tanto con lo que vemos, como con lo que deja fuera de plano -además de con la música y la propia ambientación- para ir generando, poco a poco, esa sensación de que algo no está bien. Y de que la amenaza latente puede estar en cualquier lado. Ruidos, golpes, miradas y alguna que otra persecución hacen de esta parte funcional en lo que a recursos del género se refiere, pero que peca en la parte del guion de una evidente falta de pulido. Hay momentos que pecan de absolutamente previsibles y otros que no te acabas de creer porque no se sustentan a la que haces un análisis lógico de lo ocurrido. Tengo la sensación, pensando en la película después de unos días, de que se le podría haber dedicado algo más de tiempo a pulir defectos y conseguir ser más solvente en estos aspectos.
En cualquier caso, creo que a la directora y guionista le importaba mucho más la parte de denuncia social. Y es que, si algo hace especialmente bien -y es, a la postre, un valor diferencial en este tipo de productos- es meterte en la piel de su protagonista y sentir, como siente ella, que nadie la cree. La protagonista no duda en denunciar los hechos al poco de arrancar la película. Y tanto su pareja -que es un personaje sumamente odioso y estúpido, dicho sea de paso- como el resto de personas con las que interactúa siempre tienen esa tendencia del «no será para tanto», «eso es el estrés por el cambio de país» y similares. Consiguiendo, a la postre, que Maika cada vez se sienta más sola y aislada. La actriz, además, realiza un excelente trabajo sustentando en sus hombros todo el peso de la cinta y transmitiendo, en muchas ocasiones sin diálogos, su absoluto cansancio y sensación de soledad.


