Henar Álvarez da el salto a La 1 con su programa y lo hace con la misma energía y ambición que cuando empezó en RTVE Play: divertir, hacer pensar y contar con invitados de primera línea, sin perder la esencia que la ha llevado hasta aquí.
Después de empezar en La 2, ahora llegáis a La 1. ¿Cómo afrontas este nuevo paso?
Desde el principio ya fantaseamos con la idea de llegar a La 1. Tengo la sensación de que se ha cumplido algo que queríamos todo el equipo. Ahora quiero hacerlo bien, estar a la altura y que el programa siga saliendo igual de bien. Quiero que lo vea mucha gente, que se lo pase bien y que el programa sea entretenido, que también haga pensar y que venga gente interesante.
¿Qué te ha dicho tu entorno ante este salto?
Mi entorno confía mucho en mí. Lo que me dicen es que están muy orgullosos, que va a ir todo bien y que esté tranquila. Pero yo no estoy tranquila (ríe). Básicamente me dicen eso: que lo disfrute. Y es curioso porque yo no sé muy bien cómo se hace eso de “estar tranquila y disfrutar”.
Hablabas de ese sueño cuando empezaste en RTVE Play. ¿Habías imaginado esta trayectoria ascendente?
No, para nada. Empezamos en RTVE Play y simplemente queríamos hacer el mejor programa posible. Eso es lo que hemos hecho siempre: intentar hacer el mejor programa que está en nuestra mano.
Cuando nos llamaron para La 2 ya nos llamó mucho la atención. Recuerdo que cuando arrancamos allí hicimos una broma: montamos una especie de escalera humana con bailarines y yo iba subiendo. Decía: “Hemos llegado a la tele”. Salía una chica con un número 1 y yo le decía: “Dale la vuelta”, y aparecía el 2.
O sea que ya jugábamos con la idea, pero no estaba planificado. Ha ido pasando poco a poco.

¿El salto a La 1 implica algún tipo de autocensura?
No. La esencia va a ser la misma. Cuando escribimos los monólogos o trabajamos los guiones tenemos muy claro el mensaje que queremos transmitir y cuidamos mucho cómo lo hacemos.
Creo que se nota que está muy trabajado para que el mensaje llegue exactamente como queremos. Nuestra línea es la que es y la vamos a seguir manteniendo.
¿Cambiará el nivel de los invitados ahora que estáis en La 1?
Nuestros invitados ya han sido siempre muy potentes. Muchas veces mirábamos la pizarra y pensábamos: “Madre mía, viene toda esta gente”.
Siempre hemos tenido invitados de primera línea y estoy muy contenta con eso. Ahora quizá podamos acceder más fácilmente a figuras internacionales, como nos ha pasado con Shakira, y eso está muy bien. Pero lo cierto es que nosotras siempre lo hemos intentado.
¿Cómo fue conocer a Shakira?
Me pareció una persona muy amable. Muy sincera también. A veces se piensa que puede ser una diva, pero mi experiencia fue justo la contraria.
De hecho, hay un momento que colgamos en redes: yo tengo el pelo muy rizado y con los nervios se me empezó a encrespar. Ella me dijo: “Tienes el pelo un poco subido, bájatelo”.

Fue un gesto muy cercano, como si estuviéramos hablando de tú a tú. Y lo agradecí mucho porque estaba un poco nerviosa al principio. Ese tipo de gestos ayudan a relajarte.
¿Hubo líneas rojas en la entrevista?
No. Cuando entrevistamos a cualquier persona siempre tenemos claro qué temas queremos tocar, que tienen que ver con los valores del programa.
Algo que nos gusta mucho hacer —y que a veces no ocurre con las mujeres— es poner en valor su carrera y su trabajo. Muchas veces las preguntas van por otro lado y nosotras intentamos centrar la conversación también en lo profesional.
¿Te imaginabas llegar hasta donde has llegado?
Sí, porque trabajo mucho. No me parecía algo imposible. Si otros compañeros míos lo han conseguido, ¿por qué no iba a poder pasarme a mí?
¿Soñabas con presentar un programa o con llenar teatros?
Las dos cosas. Y de hecho hago las dos.
¿Qué le dirías al directivo que te dijo que no tenías ninguna gracia?
Que vea al cielo con ella el martes a las once.
¿Te genera presión que te comparen con otros programas?
La presión que siento es la de hacer los datos que tiene que hacer una cadena como La 1, claro. Pero nosotras seguimos nuestro camino.
Trabajamos para hacer el mejor programa posible, nunca nos conformamos. Intentamos escribir los mejores monólogos y traer a las mejores invitadas. Hacemos el programa que nos gustaría ver si fuéramos espectadoras.
¿Con qué dato de audiencia estarías tranquila?
Con un 24% (risas)
¿Tenéis una nueva meta después de este salto?
La verdad es que yo ya no quiero crecer más. Estoy muy cansada. Lo que quiero es que el programa se estabilice, que funcione bien y poder disfrutarlo un poco.
Hemos crecido muy rápido y siempre hemos estado corriendo. Tengo ganas de que todo se calme y poder trabajar con más tranquilidad.

Te reivindicas mucho como chica de barrio. ¿El éxito te ha cambiado?
No lo creo. La fama no es algo que me interese demasiado. De hecho, no suelo ir a muchos eventos. Donde más me gusta estar es con mis amigos en el salón de mi casa.
Lo que sí me gusta muchísimo es mi trabajo. Me encanta escribir, participar en los guiones, preparar entrevistas. Soy una guionista más del programa.
Ahora, por ejemplo, que viene Rossy de Palma, me he vuelto a poner sus películas. Disfruto mucho investigando y preparando cada conversación.
Al final, lo que me gusta es hacer bien mi trabajo. Todo lo demás es accesorio.