El pasado 12 de febrero se estrenó «Septeno» en los cines Callao de Madrid. La cinta es una mezcla de terror rural y drama familiar/ histórico, con una atmósfera inquietante que atrapará a los más devotos del género.
Cada siete años, los habitantes de un pueblo de la sierra de Francia (Salamanca) se atrincheran en sus casas para protegerse de unas criaturas salidas del bosque. Pedro Serrano, padre de familia y uno de los habitantes del pueblo, tendrá que quedarse a cargo, esa noche, de su conflictivo e inestable tío Tomás, recién llegado desde Madrid.
La narración transcurre en 1961 y rescata aspectos de tradiciones salmantinas, incorporándolas a la leyenda de su original argumento (que al principio puede recordarnos a El bosque, pero dista de la película de 2004). Pedro y Tomás, interpretados por Jordan Blasco y Agus de Cabo, respectivamente, sostienen con soltura el peso de la trama. Esto, junto a sus localizaciones, muy auténticas e inéditas para el espectador de cine, logran una atmosfera que refuerza la enigmática tensión.

Resulta meritorio la creación de una pieza de época con medios independientes; a lo largo de los 43 minutos de metraje, el director Óscar Pérez demuestra una marcada capacidad narrativa. Aún así, debido a la limitación de tiempo y a pesar de tener personajes bien construidos, la trama se presta a un mayor desarrollo, tanto en la introducción de los personajes para así ahondar en su problemática personal, como en el final, para así unir todas sus piezas.
Septeno funciona perfectamente como antesala a un futuro largometraje, sumergiéndote en un universo de misterio, terror y leyenda que, con suerte, veremos próximamente expandirse.