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«Song Sung Blue: Canción para dos»: Hugh Jackman elige el amor y la música real por encima del biopic fácil

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Manuel Cuesta
Manuel Cuesta
cinéfilo empedernido, amante del cine hollywoodiense, europeo y, por supuesto, nuestro gran cine español. Nostálgico de los 80', Goonie y fanático de todos los géneros, pero sobre todo los de aventuras, fantasía y ciencia ficción: Marvel, Star Wars, Tolkien. Spidermaniaco y podcaster fundador de Mucho Ruido y Podcast Nueces. Escribí opinión sobre cultura en el Diario de Almería durante varios años y he publicado siete discos como cantautor. Ya ves, un hombre tarado fenomenal.
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Hugh Jackman es un actor de un talento descomunal. Y voy más allá: posee una sensibilidad especial y una inteligencia poco común en Hollywood. Lo digo porque esta película podría haber sido simplemente otro biopic más, con el actor limitándose a encarnar a Neil Diamond, cantar sus canciones y narrar su trayectoria clásica de origen, auge, caída y olvido ante los nuevos tiempos. Pero no. Jackman ha elegido el camino más profundo, escarpado y valiente: no ha querido convertirse en otra leyenda musical ni inmortalizarla con su cuerpo de Lobezno. En cambio, ha preferido encumbrar a dos personas anónimas que se unieron porque amaban la música por encima de todo, y porque esa música era su única tabla de salvación frente al alcoholismo, el fracaso y la depresión que muchos veteranos de Vietnam arrastraban al volver a casa.

Por eso Jackman decidió contar la historia real de Mike Sardina y convenció a su amiga Kate Hudson para que interpretara a su esposa, Claire Sardina. Mike y Claire son una pareja de músicos de Milwaukee que se encuentran y, sobre el escenario, «corrigen» sus vidas. Unidos por un proyecto común, forman una banda tributo a Neil Diamond llamada Lightning and Thunder. Y hasta aquí podría leerse, como en aquel famoso «hasta aquí puedo leer» de Mayra Gómez Kemp. Porque detrás de los escenarios de la América profunda hay una épica historia de superación sustentada en un amor maduro, fuerte y duradero.

Lo más impactante es descubrir que Mike y Claire Sardina existieron de verdad. Ya contaron su historia en un documental de 2008 que subieron a YouTube para que el mundo entero pudiera conocerla. La generosidad de Jackman al elegir este proyecto es inmensa y difícil de explicar sin sentarse en la butaca del cine y presenciar el milagro. Ver cómo los actores se entregan por completo —con su talento interpretativo, vocal e instrumental— para dar credibilidad a la historia resulta absolutamente conmovedor.

Ya conocíamos el talento vocal de Jackman (Jean Valjean enLos miserables en 2012 o El gran showman en 2017), pero también su faceta de héroe de acción en Marvel y su química con Deadpool. Podría haber optado por ser la reencarnación de Neil Diamond y sumar un biopic más a su carrera. Sin embargo, prefirió poner el foco en una pareja desconocida que logró algo extraordinario. Y lo consigue con números musicales emocionantes y creíbles que llenan la gran pantalla.

«Song Sung Blue: Canción para dos» se basa en una historia real

Canción para dos (título con el que se ha subtitulado en España) va mucho más allá de ser una película musical. Es una auténtica balada de amor a los escenarios y al mundo artístico de quienes tiran del carro, cargan amplificadores e instrumentos, y lidian con públicos difíciles en los garitos de la América profunda. La carrera de Mike y Claire fue tan fulgurante y llegaron a ser tan populares que el mismísimo Eddie Vedder, líder de Pearl Jam, los invitó a actuar en uno de sus conciertos en el ‘summer festival’ más importante y multitudinario de Milwaukee. Y eso ocurrió de verdad. Igual que la lucha de superación, la unión de sus familias —los hijos de Claire y la hija de Mike terminan formando una familia unida que se ama en los momentos de mayor adversidad— y cómo se convirtieron en Lightning and Thunder: un estruendo de luz y trueno en el escenario capaz de hacerte vibrar desde la butaca.

La química entre los actores y todo el reparto es tan honesta que se explica por sí sola. Como resultado, tenemos un *soundtrack* impecable con canciones de Neil Diamond e incluso de Patsy Cline, interpretadas por supuesto, por los propios Hudson y Jackman. No disfrutaba tanto de una experiencia musical desde Ha nacido una estrella con Lady Gaga y Bradley Cooper, donde también se narraban las grietas del éxito y cómo a veces dicho éxito se convierte en algo muy amargo y puede darte de bruces con la realidad.

Hay que dar gracias a Hugh Jackman por amar la música de Neil Diamond sin querer ser él, prefiriendo ser aquel hombre con un rayo en la espalda enamorado de una hermosa rubia con la que cosió su destino, unió su vida y logró hacer resonar los techos del mundo. Bravo por Hugh, por Kate, por Mike, por Claire, por Lightning and Thunder. Y, como cantaría Juan Pardo, bravo por la música y por aquellos que se dejan la vida por ella.

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