Filmin sigue apostando por el género policiaco, tal como demuestra el estreno, el pasado 10 de junio, de «Inspectora Ellis», serie británica que supone una necesaria ruptura con los moldes del género. Protagonizada por Sharon D. Clarke (Doctor Who, Mr. Loverman), está serie recordará a muchos, el estilo pausado y sin estridencias de «Shetland» (con quien comparte guionista, Paul Logue), que nos plantea en cada uno de sus tres episodios un complicado caso que poco a poco se irá desenredando. Aunque, junto a su protagonista, «Inspectora Ellis» cuenta con la particularidad de que cada investigación nos llevará a un lugar diferente donde su ayuda no siempre es bien recibida.
No hay duda de que los británicos saben hacer series policiacas, y ejemplos los tenemos a decenas. Sin embargo, lo menos habitual es ver a una mujer al frente de la serie en cuestión. Es cierto, que hay ejemplos como La caza, con Gilliam Anderson tras un asesino en serie; Marcella, creada por Hans Rosenfeldt y Nicola Larder y con Anna Friel al frente; Trigger Point: fuera de control que protagoniza Vicky McClure; o más recientemente, Vigil, thriller protagonizado por Suranne Jones y Rose Leslie. Pero, no es lo habitual. El caso de Inspectora Ellis es además excepcional, porque la protagonista no es la típica heroína de una serie de crímenes. Es una mujer negra, madura, inteligente y emocionalmente compleja, que es enviada por sus superiores, a distintas comisarías rurales de Inglaterra para resolver asesinatos. En cada episodio, debe enfrentarse no solo al crimen en cuestión, sino también al escepticismo, los prejuicios y la desconfianza de los cuerpos de policía locales. Su personaje se convierte, así, en el eje sobre el que gira toda la trama y en una voz que desafía lo establecido.
Con solo tres capítulos de 90 minutos, Inspectora Ellis consigue también algo muy difícil en series de esta duración, ya que es capaz de construir un universo compacto pero profundo, donde los casos policiales no son simples rompecabezas, sino ventanas a las tensiones sociales del Reino Unido contemporáneo. La serie trata así temas como los prejuicios raciales, la lucha de clases, el machismo dentro de las fuerzas del orden, la violencia de género, el peligro de las drogas o el abuso de las redes sociales. El guion crea una narrativa que huye del tono romántico e idealizado de otros procedimentales policiacos, y se centra en una detective que sabe perfectamente el coste emocional y profesional de hacer bien su trabajo.

Unos de los puntos clave de Inspectora Ellis, es haberse convertido en un hito en la historia de la televisión británica, al ser la primera serie de detectives protagonizada en solitario por una mujer negra. Esto no es una anécdota, sino una reivindicación explícita en un género históricamente reservado a hombres blancos. Tal como explicó su creadora, Sian Ejiwunmi-Le Berre, Ellis es un “unicornio”, una figura casi inexistente dentro de los altos rangos policiales británicos en la vida real.
Además de su compromiso con la representación, Inspectora Ellis aporta una estructura inusual en este tipo de series, ya que, en lugar de un escenario fijo, cada capítulo sitúa a los personajes en una nueva comisaría, con sus propios conflictos y relaciones. En la mayoría de los casos, nada a favor de su presencia. Este enfoque itinerante permite explorar diferentes realidades sociales del país, convirtiendo cada pueblo en un personaje más. Filmada en localizaciones reales de Irlanda del Norte —como Dromore o Gracehill—, la serie destila una atmósfera sobria, auténtica y evocadora. La tensión narrativa no se construye solo a través del crimen, sino también de las relaciones humanas, como la complicada conexión de Ellis con su hija Grace, símbolo del eterno conflicto entre maternidad y vida profesional.
En resumen
Inspectora Ellis es una serie perfecta para los fans de los thrillers policiacos británicos. Gracias sobre todo a una protagonista con carisma, a unas historias que no solo tratan sobre la resolución de un crimen, sino que ahondan en los problemas de la sociedad actual, y a una atmósfera particular, gracias a los escenarios reales en los que se sitúan. Todo ello da como resultado una serie que consigue engancharnos desde el comienzo, y que, a pesar de la duración de cada episodio, logra que estos se pasen en un santiamén.
Su éxito en Reino Unido ya ha garantizado una segunda temporada, demostrando que el público no solo busca una serie más de crímenes, y que una propuesta como Inspectora Ellis puede ofrecer entretenimiento, pero también reivindicación.