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«Soy Nevenka»: así comenzó el ‘metoo’

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Olga Magistris
Olga Magistris
Periodista vampirizada por las historias -leídas, vistas, escuchadas-, y admiradora incondicional de quienes consiguen hacer reír, llorar, pensar y erizar la piel con ellas. Realidad y ficción son yin y yan. Nuestro cine es mucho cine.
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¡Atención! Ha llegado Icíar Bolláín. Y lo ha hecho como solo ella sabe, discreta pero explosiva, con una historia sabida, mediática y polémica sobre el primer caso denunciado de acoso sexual que se dio en el seno de la política española: el caso Nevenka.

De esto hace ya 24 años y abrió las puertas de todo un movimiento que visibilizó el abuso de poder hacia las mujeres. Un caso vivo en las cabezas de varias generaciones de entonces que vivieron la noticia entre titulares y aperturas de telediario.

Las de ahora, las generaciones crecidas y afianzadas en el #metoo, tienen la oportunidad de volver al origen y conocer los hechos y sus consecuencias en Nevenka, a través de la cinta de la directora madrileña, y de la obra del escritor valenciano, Juan José Millás, Hay algo que no es como me dicen, en la que está basada.

El de Bollaín es un relato visual de no ficción minucioso, casi periodístico, que evidencia toda la angustia, el pánico y el paulatino deterioro de esta mujer, a través de la interpretación de Mireia Oriol, en quien la directora, como es lógico, pone toda la carga de la historia.

Importantísimo el peso necesario de un Urko Olazabal (Goya 2022 a Mejor actor de reparto por Maixabel), que de tan creíble en el papel de Ismael Álvarez, el Alcalde, llega a dar profundo asco; importante el resto del reparto (Ricardo Gómez, Carlos Serrano, Lucía Veiga o Miguel Garcés, entre otros), sólido a la hora de crear el ambiente en que tuvo que desenvolverse la protagonista.

Además, personaje real y actriz comparten cierta fragilidad e inocencia que encajan muy bien en la memoria de quienes vieron en su momento a la exconcejal en los informativos de principio de siglo y, más tarde, en 2021, en el documental de Netflix, donde la propia Nevenka cuenta en primera persona lo que ocurrió.

Año 1999. El Partido Popular de Ponferrada gana las elecciones municipales por mayoría absoluta. El número tres de la candidatura lo ocupa una joven economista que concurre como independiente, Nevenka Fernández, y a la que el número uno y Alcalde de la localidad, Ismael Álvarez, nombra concejal de Hacienda y Comercio tras la formación de Gobierno.

Con una personalidad arrolladora, carismática a la antigua y caciquil, Fernández tiene en el punto de mira a una Nevenka inocente, con ganas de demostrar su valía. Él la cree  su capricho, su obra, su apuesta personal y quiere su recompensa.

Comienza, pues, el calvario de Nevenka, que se ve arrastrada a una relación que no le convence, que tampoco puede explicarse a sí misma, y que ella finaliza a las pocas de semanas de empezar.

Y entonces, el placaje: decenas de llamadas y mensajes de día y de noche, vacíos profesionales, desprecios públicos, insistencias constantes para obligarla a mantener sexo, engaños para encontrarse a solas, presiones a la familia y el silencio y la connivencia de todo su entorno.

La imagen de Nevenka, hostigada por el Alcalde y desamparada por sus compañeros, pasa de ser la de una gestora eficaz y solvente a una incompetente. Una imagen contra la que Nevenka lucha por su propia dignidad, y porque no es la real, sino la producida por un hombre con poder que quiere hacerle pagar su rechazo.

Así, meses. Hasta que Nevenka se rompe y desaparece. Hasta que Nevenka deja su cargo y denuncia, mientras enfrenta destrozada las críticas y las manifestaciones en su contra. Nevenka abre camino sin saberlo y gana en los tribunales. Una victoria judicial sin precedentes, tan única y tan grande como el alto coste personal que debe asumir. Ella, la víctima, pierde y, partida en dos, Nevenka deja España para siempre.

Todo esto que ocurrió es lo que cuenta paso a paso Soy Nevenka en dos horas de duración, sin que sobre un segundo. Y se cuenta con perspectiva, a pesar de que en este tipo de casos no puede haber ninguna.

Soy Nevenka es un relato cinematográfico exacto que afianza el realismo a través de imágenes que fueron noticia, como las manifestaciones de los vecinos de Ponferrada a favor de su Alcalde, o la reproducción exacta de localizaciones muy conocidas, como la sala donde una demacrada Nevenka anunció ante la prensa su decisión de interponer una querella criminal contra su ex jefe. Hablamos de reproducciones porque el equipo de rodaje no pudo grabar en Ponferrada.

Soy Nevenka es también el relato pormenorizado de la mentalidad de una sociedad, la nuestra, situada en un pasado cercano que criminalizaba y cosificaba a las mujeres y exoneraba el acoso de los hombres. Desde aquello, algo más de dos décadas de distancia y seguimos reconociendo algunas semejanzas.

En resumen

Soy Nevenka es una película de Icíar Bollaín, no cabe duda, la Truman Capote del cine. Lleva el sello de quien quiere contar una historia que le atrapa, pero que se resiste a que su atracción le reste credibilidad al relato. Ya lo hizo con Maixabel, al estilo de una contadora de crónicas contemporáneas y lo ha hecho con esta. Una historia de no ficción para la gran pantalla cuyo guion bien podría ser un reportaje de prensa con titular, entradilla y texto.

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4 COMENTARIOS

  1. El metoo a ver si se informa vd lo comenzo la hipocrita Asia Argento y digo hipocrita porque mientras destruia la carrera de Harvey Weinstein que si bien es y era un cerdo no significa que las demás no accedieran de motu propio como pasa, pasará y ha pasado siempre pues bien esta señora hija de Dario Argento se acostaba con un chico de 15 años, un menor, teniendo en cuenta que la madurez mental y fisica de los hombres con respecto a las mujeres se retrasa no como pasa en ellas que maduran antes, podríamos hablar de un chico con una madurez mental de 11 años. Pues bien esta señora es la que empezo el metoo, consiguio destruir la carrera de un productor por algo que se hace y se sigue haciendo y muchas veces son ellas las primeras en ofrecerse así que menos cuentos que la gente no es gilipollas y pasa tambien con hombres como pasa con otro director Español que va dando lecciones y gracias a que se acosto con un actor ese actor se promociono. Y ese actor no es gay pero si tuvo sexo con el director.

  2. Y podemos hablar de la epoca del destape y de todas las ofrecidas o de la movida madrileña con ofrecidas y ofrecidos. Menos cuentos, respecto a este caso me parece estupendo si la acosaba que denunciara lo que no me parece estupendo es la hipocresia en estos temas de ellos y de ellas. Si no fuera por la promoción quizás la gente la hubiera visto pero con esta tonterias del metoo el fracaso va ser sonado. en resumen que ya cansa la tonteria y las que usan o los que usan esto para vivir del cuento solo por promocionar la payasada de genero. Soy Nevenka o el fracaso de una directora venida a menos por seguir la ideología…

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