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«Cuando cae el otoño»: lo que la vejez esconde

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Olga Magistris
Olga Magistris
Periodista vampirizada por las historias -leídas, vistas, escuchadas-, y admiradora incondicional de quienes consiguen hacer reír, llorar, pensar y erizar la piel con ellas. Realidad y ficción son yin y yan. Nuestro cine es mucho cine.
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Ojo con Cuando cae el otoño, del director francés François Ozon, porque engaña. Engaña el título, engañan los personajes, engaña el paisaje y engaña el ritmo. Te engaña tan bien, que respondes con una sonrisa ñoña a la maniobra. Es de esas historias hechas a fuego lento, que no lenta, de la que emana sensaciones de paz desde su inicio, que te envuelve en un velo cálido de costumbrismo y serenidad y te convierte para la causa.

Al poco, la historia se va desvelando como un thriller en forma de comedia dramática tan bien trabajada, que cuando quieres reaccionar no te deja tomar partido. Conseguido: estás embriagada.

Michelle (Hélène Vicent) está jubilada y vive tranquilamente en su casita de Borgoña, rodeada de naturaleza y aire puro. El huerto, la iglesia, la lectura, las cabezadas sobre la batuca y los paseos con su mejor amiga casi hermana, Marie-Claude (Josiane Balasko), ocupan su día a día. Ambas mujeres comparten un pasado común que aceptan y del que se sienten orgullosas a su manera, porque gracias a él, han labrado su presente.

Marie-Claude tiene un hijo en la cárcel, Vincent (Pierre Lottin), al que le queda poco de condena. Su salida es crucial porque se convierte en un incondicional de Michelle y en una pieza clave en el futuro de ambos.

Entre tanto, a Michelle solo le altera, felizmente, la llegada de su hija Valèrie (Ludivine Sagnier) y de su  nieto, con quien quiere pasar unos días de vacaciones mientras su madre regresa a la ciudad a finiquitar un divorcio mal encarado.

Con toda la ilusión y como solo una abuela lo hace, Michelle lo prepara todo para la gran ocasión y decide cocinar para su hija uno de sus platos preferidos, unas setas de campo que ha recogido esa misma mañana. Setas que dan con Valèrie en el hospital por intoxicación y que desatan, de la manera más natural, esta rocambolesca historia de velos y CAUsalidades, secretos e intrigas caseras, y un final tan sosegado como el resto de la película.

Tejida puntada a puntada, Cuando cae el otoño plantea cientos de preguntas sobre la falsa moral, los prejuicios, la incomprensión, la amistad y el amor entre hijos y madres. Sobre si el fin justifica los medios; sobre si cuando estamos seguros de que nuestra felicidad es el medio para conseguir la felicidad del otro, es lícito buscarla a toda costa; sobre si la vejez nos cambia o nos reafirma; sobre si un secreto compartido puede ser la base de una relación sólida y duradera; sobre si es posible romper con una herencia nociva que amenaza con incrustarse en el ADN de las nuevas generaciones; sobre cómo se es un tipo de hijo u otro, habiendo vivido la misma infancia; sobre si los demás llegan a saber quiénes somos y cómo somos realmente; sobre las segundas oportunidades…

En definitiva, lo que plantea Ozon en Cuando cae el otoño es un maremágnum de ideas cotidianas en una historia de fondo revuelto y forma apacible. Es sorprendente, y está contada con tanta paz, a través del ritmo de la vejez y de la vida de pueblo, es tan natural y fluida, que cuando descubres el pastel, ya eres una incondicional de Michelle sin remedio.

Las interpretaciones redondean este metraje, sobre todo el de las dos mujeres protagonistas, actrices icónicas del cine francés que demuestran que la experiencia es un grado y que el talento no es solo junior. Se une también la dirección de actrices de un cineasta como Ozon, con una fijación especial por la figura de la mujer, muy presente en toda su filmografía.

En resumen

Desarrollo, nudo y desenlace. Cuando cae el otoño hace de la más clásica de las estructuras narrativas la más eficaz de todas en poco más de hora y media de duración –otro clásico. Es una maravilla de película, de esas que disfrutas sobre la butaca y de las que te reconcilian con el cine y con la gran pantalla.

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