La cartelera se llena de propuestas para los más pequeños y he tenido la suerte de asistir con ellos a historias muy diferentes pero con un mismo objetivo. Pasen y lean.
«Héroes de Central Park»: una Toy Story de marionetas
Siempre es un placer llevar a los niños al cine, sobre todo cuando te encuentras maravillas como Del Revés 2, de la que todo el mundo habla por plantar cara a la salud mental. De ello se aprovecha la nueva película de animación que llegó el 30 de agosto justo a tiempo para terminar las vacaciones de los benjamines de la casa. Héroes de Central Park coge la idea de Toy Story, para ello presume de tener a sus guionistas, y da un paso más mezclando animaciones que le sienta muy bien.
Tenemos un grupo de marionetas que representan funciones en un pequeño teatrillo en Central Park. Muy pequeño no debe de ser porque al final terminan metiendo un caballo, según la apreciación de los tres angelitos que me acompañaron a verla. Cambia mucho la percepción de lo que ves cuando vas rodeado de niños. Ellos se fijan más en las diferencias, pero sobre todo les llamó la atención la lucha del protagonista por cambiar su vida cuando no está contento con ella.
Ese protagonista se convierte literalmente en un Don Quijote que sale a los peligros del parque más conocido del mundo, para convertirse en el héroe que siempre ha querido ser. En su camino se cruzará con un perro de peluche que le servirá de Sancho Panza, además de rapero para más señas. En ese viaje, como hacía el hidalgo de la mancha, la desbordante imaginación del protagonista convierte cada situación cotidiana en una aventura y ahí es donde reside el gran acierto de la película. En cada una de esas alucinaciones pasamos de la ya típica animación 3D heredera de Pixar a una deslumbrante animación clásica, de toda la vida, donde los molinos se convierten en dragones, y los perritos en leones.
Si bien es cierto que la idea de que los juguetes hablen ya la hemos visto mejor desarrollada, aquí se aunan una serie de valores ideales para fomentar entre los niños: luchar por tus sueños, acoger al diferente y ayudarse los unos a los otros. Puede pasar por una película norteamericana, hasta que descubres que es una coproducción entre Francia, España y Bélgica. Parecía extraño que los yanquis le diesen esos toques quijotescos al protagonista.
Los tres niños asistentes se entretuvieron, se les pasó volando y captaron varias de los mensajes de la película, por lo que cumple perfectamente con su misión. Los mayores pueden disfrutar de todas esas referencias y de una animación diferente.
«Pequeña Osa»: traspasando fronteras.
Lo primero que llama la atención de esta cinta que se estrena el 20 de Septiembre, es el nombre de sus osos protagonistas, Achachilla y Yanayana. Para los más mayores tienes ecos al osito Misha, sobre todo por la sonoridad de esos nombres tan peculiares. Cuando descubres que la película es peruana, y que no hay doblaje, es cuando empieza a cobrar sentido todo lo que se está mostrando en la pantalla en su versión original.
La historia es un periplo ecologista de la pequeña osa del título en español, aunque bien podrían haber dejado el peruano Milagros, una osa extraordinaria, pero los caminos de los títulos en español son inescrutables. Con ecos a Bambi, Dumbo, Thelma y Louise o incluso American Horror Story: Freak Show, estamos ante una cinta sorprendente, creada para otra cultura completamente diferente a la nuestra y que a los adultos chocará.
Para muestra la opinión de la madre que nos acompañó: «A ver… La historia tiene una base interesante, una osa que comprende la lengua de los humanos y que puede comunicarse con ellos. Lo malo es que está muy mal desarrollado. Primero tenemos que dejar al protagonista huérfano, a lo Disney. Luego nos metemos en American Horror Story con el payaso. Y luego mezclamos con Río entrando en un santuario con maquinarías y los animales acaban logrando que abandonen los humanos el lugar. Las bromas sobre el nombre del hermano… sin gracia alguna. Quizá tendrían que haberla doblado al castellano, al menos para ver si las bromas son mejores.»
Sin embargo su público objetivo, niños a partir de los 3 años, disfrutarán de la osa Achachilla buscando a su hermano Yanayana. De echo la mitad del guión se basa en repetir estos dos nombres, que al principio puede hacer gracia, pero al final termina cansando. No esperes ver mucho más, nada más que la satisfacción de los más pequeños por ver el periplo de animales a los que no están acostumbrados a ver en pantalla.