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«Furiosa: de la saga Mad Max»: George Miller y la capacidad de reinventarse

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Enrique Paniagua Martin
Enrique Paniagua Martin
Enfermo del cine y la literatura y, en menor medida, de las series. Fanático de Harry Potter, Friends y Marvel. Adorador de Fincher, Scorsese, Eastwood, Spielberg, Nolan, Tarantino y Céline Sciamma. Veo casi cualquier tipo de película y me encanta salir de mi zona de confort cinéfila. En Twitter soy: @QuiqueMartin27
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Han pasado cuarenta y cinco largos años desde que un director, en aquel momento completamente desconocido, sorprendiera a propios y extraños son su opera prima llamada «Mad Max: Salvajes en la autopista». Y, aunque en ese momento está claro que no se sabía, con esa meteórica aparición el mundo del cine ganó un director no solo de tremendo talento, sino un tipo que era capaz de reinventarse e imaginar distintas formas de explorar este basto universo del yermo. Si nos fijamos en la trilogía original -la cual os recomiendo, especialmente sus dos primeras entregas- nos daremos cuenta que son cintas que no se parecen en nada entre sí. Comparten elementos comunes, sí, pero la forma en que están construidas es muy distinta. Hasta el punto que uno se puede preguntar cuantas ideas en la chistera debe tener el bueno de Miller y por qué no ha trabajado mucho más en Hollywood.

En cualquier caso, décadas después de esa primera trilogía y con algunas cintas entre medio, George Miller volvió a la palestra en 2015 trayendo a la gran pantalla Mad Max Fury Road hit absoluto del cine de acción de nuestro siglo, que se volvía a separar muchísimo de la trilogía original y que encontraba en el personaje de Imperiator Furiosa -a la que daba vida la enorme Charlize Theron- una fuerza de la naturaleza que Miller quería, podía y sabía aprovechar. Así que cuando muchos esperábamos -y veremos que ocurre con ese proyecto, que sigue en la mente del director- una posible secuela de Fury Road, nos encontramos que Miller opta por hacernos una precuela de esa historia, centrándola en la infancia y juventud de Furiosa y contando para ello con uno de los mayores talentos emergentes actuales, y que no es otra que Anya Taylor-Joy.

La cinta, Furiosa, que llegó a nuestra cartelera el pasado 24 de mayo, vuelve a seguir la «formula Miller» y se vuelve a alejar por completo de su predecesora. Y, sinceramente, creo que con mucho acierto en la mayoría de momentos de la película.

Convertir esta precuela en una especie de «Recuela» encubierta creo que habría sido un error. Primero porque creo que el nivel de depuración del estilo que consiguió George en Fury Road es muy difícil de volver a conseguir. Y segundo porque si su idea -como ha quedado patente en la cinta- era desarrollar mucho más a su protagonista, creo que es mucho más acertado alejarse de las persecuciones y huidas que copaban toda la película anterior y acercarse mucho más al cine de venganza tan popular en los años setenta.

Y es que esta nueva entrega del universo de Mad Max es precisamente eso, una peli sobre una venganza. Una historia sobre una niña que es arrancada de su hogar, al que no puede volver, y a la que el yermo, su propio rencor, y la falta de vínculos positivos durante su crecimiento cultivan y convierten en un absoluto terremoto que arrasa con todo lo que puede para conseguir sus objetivos.

Ahora bien, aunque creo que la cinta funciona con creces en lo que a construcción de personaje se refiere -ayudada, por qué no decirlo, con un histriónico villano llamado Dementus, con ecos de Joker con aún más verborrea y que funciona muy bien en contraposición de una Furiosa que prácticamente no habla- creo que patina y bastante en el apartado visual. Es evidente que esto es algo intencional del director, así que no sé hasta qué punto podríamos hablar de un error o, más bien, de una decisión creativa que busca separar visualmente esta cinta de su predecesora de forma tan drástica que, para mí, no acaba de funcionar.

Pero, en cualquier caso, el hecho es que impregnar tanto la cinta de una digitalización tremenda en algunos puntos excesivamente burda, hace que haya escenas que no acabes de creerte. Ya no solo porque se nota el exceso de digitalización en los efectos -que antes eran mucho más prácticos o, al menos, los añadidos de CGI eran mucho más sutiles- sino que también se notan algunos cromas, hecho que a mí particularmente me complicó mantenerme dentro de la cinta todo el rato.

Sí que es cierto que, una vez pasas la barrera de esa «fealdad» que en algunos momentos tiene la imagen, la cinta es una película de acción y venganza de primerísimo nivel. Y tiene varios momentos que no tengo dudas de que se volverán icónicos con el tiempo. Además, la larga sombra de Charlize Theron no es algo que le pese a Anya y consigue hacerse con el papel con suma facilidad. Seguramente, ayudada por la gran expresividad que tiene en los ojos la actriz y que le favorece transmitir lo que necesita sin usar prácticamente líneas de dialogo.

En resumen

Así que, en definitiva, creo que Furiosa es una cinta que pese a sus problemas evidentes en lo que a la digitalización de la imagen se refiere, funciona tan bien en todo lo demás que no solo lo compensa, sino que se convierte -como su predecesora, aunque se queda por debajo de ese nivel- en una de las grandes cintas de acción de este siglo, con ese sello de blockbuster autoral que tanto se echa en falta en la industria estos últimos años. Ojalá George Miller consiga la taquilla mínima que requiera el estudio para que pueda seguir trabajando en este universo y podamos ver con qué nuevo giro nos sorprende. Muy recomendable.

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