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«Cuando se hiele el infierno»: un perdedor en la ciudad del glamur y el pecado

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Fernando L. Simó
Fernando L. Simó
Miembro fundador de mundoplus.tv, seriefilo, cinefilo, devorador de libros y en pleno redescubrimiento de los cómics. Amante de la cultura (pop) y de la Historia, y ministérico de corazón.
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¿Qué tienen en común el Hollywood de los grandes estudios, la novela negra y un español huido de la dictatura franquista? Estos tres elementos, a priori que podrían tener poco en común en una misma frase, conforman la columna vertebral que da vida a «Cuando se hiele el infierno», la nueva novela de Miguel Fortea publicada por la editorial Avizor. La tercera entrega de la saga iniciada por Fortea en 2010 con el detective José Dalmau como protagonista, nos traslada al otro lado del océano para meternos de lleno en el Hollywood de los años 40. La era dorada del cine, en la que los estudios eran pequeños imperios creadores de sueños, pero que a su vez escondían oscuros secretos. La novela nos hace viajar en el tiempo a una época de glamur y fantasía, pero también a una ciudad de Los Ángeles en la que hay peligrosos gánsteres, policías corruptos, muertes violentas y mujeres fatales. Un cóctel perfecto para los amantes de la novela negra y del cine clásico.

A veces, por no decir siempre, resulta complicado explicarles a las generaciones actuales que hay cine anterior a los 2000. Aunque es aún más difícil hacerles entender que hubo una época en la que las películas eran en blanco y negro, y que deben dejar los prejuicios (cerrazón diría yo) de la modernidad a un lado, y acercarse a los clásicos que una vez a muchos de nosotros nos hicieron amar el cine. Por eso, una novela como Cuando se hiele el infierno resulta un vehículo perfecto, tanto para los amantes del cine negro (sí también noir) y para los que quieran conocer una época, como era la década de los 40 en Hollywood. Una novela en la que los buenos no son tan buenos, y en la que los malos, sí son tan malos, pero tiene un pasado que les define.

Cuando se hiele el infierno nos presenta a José Dalmau (Dalma para los norteamericanos), personaje que se dio a conocer en La ciudad del trueno y que continuó sus andanzas en Deudas y muertos. Expolicía en la ciudad de Madrid, y capitán del ejército de la República durante la Guerra Civil, vemos como Dalmau llega a Estados Unidos dispuesto a dejar atrás su pasado, aunque eso no siempre será fácil. Gracias a un antiguo conocido, en 1946 recorrerá el país de punta a punta hasta llegar a la meca del cine, y comenzará a trabajar en los estudios de la Metro Goldwyn Mayer (sí, la del león). Allí ejercerá de especialista y también de extra, aunque sin mucha fortuna, para finalmente ser contratado por Louis B. Mayer (uno de los grandes nombres del cine clásico) para trabajar en la seguridad de los estudios, aunque fuera de los conductos oficiales. Su pasado volverá a perseguirle, ya que sus aptitudes son bien conocidas por el famoso productor que le encargará la labor principal de cuidar de Leslie Osmond, una de las estrellas emergentes de la Metro, que ha estado recibiendo amenazas en las últimas semanas.

El trabajo de Dalmau le llevará a conocer la noche de Los Ángeles, y así recorrerá tugurios de mala muerte donde se codeará con asesinos, gánsteres y otros detectives como él. Aunque tampoco faltarán las visitas a los grandes clubes de la época, a los que acudían la flor y nata de Hollywood. Entre rodajes, noches de borrachera y dolores de cabeza, intentará proteger a una estrella de Hollywood, un personaje ficticio, pero que bebe de un gran coro de actores que entonces purgaron sus pecados en la gran Babilonia del sur de California. Por cierto, aunque el actor al que debe «cuidar» de los demás y de sí mismo no es real, a lo largo de Cuando se hiele el infierno, sí encontraremos la presencia de personajes históricos, y que aparecen a lo largo de la novela. Así, Dalmau se cruzará con algún escritor de campanillas, con estrellas de Hollywood de la época e incluso con algún detective que vivió el sueño eterno.

La definición del perdedor sobrevuela la novela

La novela de Miguel Fortea es puro género negro, con su narración en primera persona (el propio Dalmau), la ambientación de clubes nocturnos, llenos de humo de cigarrillos y botellas de alcohol vacías en mesas destartaladas, de matones y policías corruptos, y por su supuesto, con la presencia una femme fatale que quizá no lo es tanto. Pero, Cuando se hiele el infierno también es un retrato de una época lejana, y a la vez cercana. Un retrato del Hollywood de los grandes estudios, donde las estrellas de cine trascendían la pantalla, y donde los guionistas eran meros comparsas de una industria donde el productor era rey y verdugo. Una era fascinante que abarcó desde el inicio del cine sonoro hasta finales de los años cuarenta y que dio lugar a grandes clásicos que aún hoy perduran en nuestra memoria cinéfila. Es este mundo sordidez y glamur en el que se mueve el protagonista, un hombre que como el reconoce varias veces a lo largo de la novela «ha perdido dos guerras en su vida». Su pasado le define, dando forma al arquetipo de perdedor que está de vuelta de todo, que echa de menos su país que vive asfixiado por una dictadura y que ha perdido la esperanza en un futuro mejor.

Aunque Dalmau es el protagonista de la historia, en Cuando se hiele el infierno su autor también nos presenta diversos personajes que están perdidos, tan rotos, como lo está el antiguo capitán del ejército de la República española. Así, conoceremos a un policía corrupto, aunque no tanto como para perder su integridad y que busca hacer justicia. También se cruzará con un guionista que busca la inspiración en el fondo de una botella de bourbon, mientras sobrevive a la caza de brujas del Comité de Actividades antiestadounidenses. Y, por supuesto el protagonista perderá cualquier atisbo de sensatez cuando sus pasos se crucen con la chica de un gánster, el «fruto» prohibido de toda novela negra, de pasado trágico y de presente, sin duda peligroso.

En resumen

Si os gusta la novela negra, Cuando se hiele el infierno es una perfecta opción, ya que la obra de Miguel Fortea, como he comentado, contiene todos los ingredientes que definen el género. Además, si os gusta el cine y queréis rebuscar en la memoria de otra época, la novela también funciona como vehículo para viajar en el tiempo a ese Hollywood de luces y sombras. También es importante destacar, que, aunque existen dos novelas anteriores protagonizadas por José Dalmau, Cuando se hiele el infierno se puede leer sin problema, ya que lo largo de la está, se nos dan detalles del pasado del protagonista, de porqué tuvo que huir de España, y de porqué repite una y otra vez, que es alguien ya perdió dos guerras. Una novela, en definitiva, que ahonda en la perdida, pero también en la odisea personal de cada personaje en busca de una salida del oscuro túnel que recorren. 

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