InicioBlogEl regreso de "30 Monedas": Lovecraft versión castiza

El regreso de «30 Monedas»: Lovecraft versión castiza

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Alex López-Reina
Alex López-Reina
Guionista con la curiosidad de un niño. Cine, ficción y entretenimiento en vena. Filosofía de vida de Rocky Balboa.
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En el ideario social tenemos interiorizado aquel eslogan que funciona desde que un directivo de Hollywood inventase las secuelas: «segundas partes nunca fueron buenas». De una lista inmensa no solo a nivel cinematográfico sino en concepto de ficción, los últimos años se ha dado la vuelta a la tortilla, ya que el surgimiento de nuevas plataformas (Netflix, Amazon, HBO…) permite aumentar el presupuesto de un proyecto, y hasta eliminar el ya extinto formato ficcionado de cadena generalista con 70 minutos en abierto. «30 Monedas» tiene la duración necesaria para que sea adictiva no solo por sus tramas, sino por sus icónicos personajes.

30 Monedas cuenta con uno de los factores más complicados de conseguir en una ficción y se trata de una construcción de personajes única; todo ello gracias a Álex de la Iglesia y Jorge Guerricaechevarría. Se nota que ambos llevan trabajando desde El día de la bestia y su unión en este país está a la altura del enlace de Letizia y Felipe. Esta segunda temporada hila los hechos acontecidos en la parte final de la primera temporada y da paso de forma orgánica a la siguiente. No te hace falta hacer encaje de bolillos para acordarte de lo que sucedió al terminar la temporada, con los míticos personajes cambiándoles de contexto (Miguel Ángel Silvestre «Paco» y su trama Hable con ella es desternillante) y huyendo de un concepto dramático que se empleó en la temporada pasada, con aparición de villanos/criaturas y su resolución autoconclusiva. La serie (al menos en sus dos primeros episodios) gana en ritmo y al situar a sus personajes en ámbitos tan diferentes te permite mantener la atención.

Esta temporada radica parte de su energía más en el «quienes» que en el «que» todo ello, huyendo de una posible continuación al estilo «Bola de Dragón» y la búsqueda de las 30 monedas. Nuevas incorporaciones como Najwa Nimri en su papel de influencer satánica reinyectan una energía diferente, con un papel odiable a la par que cómico. De la Iglesia y Guerricaechevarría conocen el potencial actoral de Nimri y por ello le dan un papel en el que la vemos disfrutar -muy bueno el gag aludiendo a los conflictos de Nimri con algún periodista- y eso se transmite en pantalla. Es curioso como Najwa Nimri se ha convertido en «La Antonio Resines de España», ya que desde su papel de Zulema en Vis a Vis vemos bifurcaciones constantes de este personaje como en La Casa de Papel o ahora en 30 monedas. Como ver a Resines detrás de la barra de un bar.

Guerricaechevarría y De la Iglesia son los capos del terror y humor histriónico de nuestro país; y en esta segunda temporada vemos que se bebe de grandes clásicos como Rosemary Baby, Silent Hill (ya sea videojuego o infravalorado filme), Alguien voló sobre el nido del cuco’ y aderezado con el terror «Made in Lovecraft», sobre todo en sus diseños del infierno y sus criaturas. El diseño de producción es excelente -a cargo de Carolina Bang y su productora Pokeepsie Films- y te hace valorar como si a un producto nacional con calidad en todos sus departamentos, les metes más de 30 monedas, puede quedarte un producto que puede competir de tú a tú con las ficciones norteamericanas. Uno de los puntos a favor de esta ficción es el buen uso de un pueblo como Pedraza; ya que en la cartelera nacional cansan las películas estrenadas en los últimos años, en los que niñas de bien (casi siempre catalanas) vuelven al pueblo para reencontrarse a sí mismas. Aquí el pueblo es un protagonista más y los personajes son auténticos…y de paso no viven historias soporíferas.

El montaje de los dos primeros capítulos es frenético y te impide despegar la vista de la secuencia que viene a continuación. Es un leitmotiv de toda obra de Álex de la Iglesia: inicio embaucador, montaje frenético, elementos sin mucho sentido, pero desternillantes y de ahí comienza su historia. Bien es cierto que su talón de Aquiles suelen ser los terceros actos locos que te dejan la boca abierta y la mente divagando para encontrar el porqué de ese final. Como se dice de la vida, «lo importante no es el final, sino disfrutar el trayecto», y refleja perfectamente no solo esta serie sino toda su filmografía.

En los dos primeros episodios se utiliza muy bien el uso de la comedia física llamada también «slapstick» con personajes ideales para comedia como Pepón Nieto, la misma Nimri o el infravalorado Miguel Ángel Silvestre, cuyo personaje, Paco, es de lo más auténtico y cómico visto en los últimos años. Mención aparte merece la recuperación de eternos secundarios olvidados de la historia de España, abriendo la puerta a los Manuel Tallafé o Enrique Villén de turno y siempre infravalorados. Solo por ver a gente recuperada para papeles pequeños en obras como esta (Guillermo Ortega, el eterno Paco del videoclub de Aquí no hay quien viva) y verlos como disfrutan interpretando estos pequeños personajes, te hace volver a confiar en la humanidad del cine en España. La dirección actoral es excelente, ya que De la Iglesia se rodea de un equipazo que le permite sobrellevar amplios elencos en su faceta más histriónica en obras como esta o Las Brujas de Zugarramurdi o La Comunidad (TOP Histórico en comedia en España). Si algo nos demuestran es que podemos pasar del terror a la comedia en tan solo un segundo, y solo tenemos que acudir a un entierro cualquiera para darnos cuenta de ello.

En los dos primeros episodios contamos con varias subtramas diferenciadas: Paco en el Hospital cuidando de Elena (Megan Montaner), los personajes de Javier Bódalo y Pepón Nieto en un aerogenerador descubriendo como solucionar el entuerto, el psiquiátrico con los habitantes de Pedraza, el infierno con el Padre Vergara y Elena, la incursión del nuevo villano encarnado por un desconcertante -y actorazo- Paul Giamatti y la trama de Macarena Gómez como Femme Fatale versión Gollum con su anillo único. Resaltar a Macarena Gómez sobre todo en la parte final de la primera temporada y el inicio de la segunda, ya que bifurca de un registro cómico a uno terrorífico de forma orgánica y creíble. Demuestra que es «una actriz 360» como diría Paquita Salas.

En resumen

30 Monedas es de aquellos productos de los que deberíamos sentirnos orgullosos todos los españoles amantes del género. Una obra como esta se le permite que añada a la historia elementos «porque sí» como harían producciones norteamericanas, y ello nos permite disfrutarla de la misma manera. Esta ficción -al igual que gran parte de la obra de Álex de la Iglesia- nos trae los dos elementos más primarios del ser humano: el humor y el terror. 30 Monedas se estrena el lunes 23 de octubre de la mano de HBO Max.

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