Ojo aquí, porque pocas veces uno tiene la suerte de asistir a un debut en la dirección tan notable y prometedor como el de los hermanos Danny y Michael Philippou con «Háblame», película que llega a nuestras carteleras con la vitola de ser la nueva sensación del cine de terror. Un rol que ya os aviso que cumple de sobras.
Y es que estamos ante una de las películas de terror más ingeniosas y salvajes que se han podido ver en los últimos años. Su impactante inicio ya es toda una declaración de principios. A partir de aquí, la película te coge de la mano, nunca mejor dicho, y te lleva por un auténtico carrusel de sobresaltos y emociones fuertes.
Lo mejor de todo es que la trama no podría ser más simple, pero los hermanos Phlippou se sirven de muchos de los clichés del género para ofrecernos un relato realmente sólido y sorprendente. Aquí la cosa va de una mano embalsamada que permite contactar con los muertos e incluso ser poseído por ellos. Eso se convierte en la nueva sensación de un grupo de jóvenes que la utilizan en todas y cada una de sus fiestas. Los directores trazan aquí un nada disimulado paralelismo entre el citado artilugio y las drogas recreativas que consumen muchos jóvenes para pasarlo bien. De hecho, tratan el uso de la mano como si fuera una adicción. Por ejemplo, Mia, la protagonista de la película, pasa de caer en la tentación de probar eso de ser poseída por un alma al consumo exacerbado como si de una vulgar yonqui se tratara y por el camino induce a los demás a probarlo.
Y es justo cuando Mia accede a la petición de alguien para que le permita saber que se siente, cuando Háblame nos ofrece no solo la mejor secuencia de toda la película sino también el que será uno de los mejores momentos del cine de terror de este año y me atrevo a decir que de esta década. Una escena realmente brutal, salvaje, violenta y perturbadora. Está tan jodidamente bien rodada que vas a experimentar el dolor del personaje en tus propias carnes. Solo poder ver esto en pantalla grande ya justifica el precio de la entrada.
A partir de aquí, la película deambula por caminos trillados. No veremos en ella nada que no hayamos visto ya en cualquier título de posesiones. Pero eso no es algo negativo. Ya digo que los directores no rehúsan tirar de todos los tópicos del cine de terror, pero logran darle un barniz que consigue que el relato luzca como algo, si no original, por lo menos fresco. En medio de esto, otra escena realmente dura de ver en la que un personaje se autoinflige dolor. Sin duda alguna, el gran logro de los Philippou es conseguir incomodar al espectador con lo que está viendo.
Pero eso no es todo en el debe de la película. Háblame ofrece suficientes sustos y momentos de tensión como para dejar más que satisfechos a los más radicales fans del miedo. Especial mención en este apartado a todas y cada una de las escenas en las que Mia tiene experiencia sobrenatural, sobre todo una que tiene lugar durante una conversación con su padre.
Añadid, además, un ajustado metraje de noventa y cinco minutos, alejado de la estúpida moda actual de hacer películas de dos horas y media o más, lo que otorga a la historia un ritmo endiablado, y esto no es un chiste que vaya con segundas, y evita que caiga en repeticiones, tiempos muertos o largos momentos rellenos de paja que merman el resultado final.
Y hablando de finales, el desenlace de Háblame es de los que te pone los nervios a flor de piel. Otro punto a favor de la película. Y van…
En resumen
Háblame hace justicia a la fama que la precede. Es sólida, con una atmosfera de terror muy bien creada y llevada y logra dejarte sin aliento con su resolución. ¿Qué más queremos?
Danny y Michael Philippou no solo nos presentan la que es una de las películas de terror del año, sino que además realizan uno de los debuts más impactantes vistos en mucho tiempo. Los directores ya han anunciado que tiene lista una precuela de Háblame , en la que narran los sucesos que dan pie a la escena inicial de la película. Un par de cosas están claras: una es que Háblame puede significar claramente el inicio de una nueva y exitosa franquicia de terror que nos puede dar grandes alegrías. Esta supuesta precuela puede ser tan solo el primero de varios capítulos más. Y dos, los Philippou son unos directores a seguir muy de cerca. Eso sí, espero y deseo que no hagan como otros y que le sean fieles durante un largo plazo al género que los ha dado a conocer.