La reciente y galardonada con el premio Ondas a la mejor serie de Comedia «La que se avecina» ha llegado con su última y esperada temporada 13ª, o como algunos aficionados al mundo del motor dirían, a su temporada 12+1.
Solo 3 días antes del estreno del primer y único capítulo de la nueva temporada en abierto que emitirá por el momento Telecinco (los siguientes capítulos se esperan a mediados de 2023) ya se podían disfrutar los tres primeros episodios en la plataforma de Amazon Prime Video, siguiendo la estela de las pasadas temporadas con el objetivo de hacer caja antes por el streaming para luego, en la mayoría de casos, obtener una bajada de audiencias en abierto y por consiguiente menor impacto comercial.
Esta última temporada ademas ha venido con importantes cambios tanto a nivel de trama como a nivel de set up, ya que los vecinos de la urbanización de Montepinar se han visto forzados en la ficción a trasladarse a una zona residencial en el centro, más concretamente a la calle Contubernio 49. Puede que también, en la realidad, el hecho de que las instalaciones del antiguo plató donde se levantaba la urbanización de Mirador de Montepinar fueran del tío de los hermanos Caballero, el famoso y polémico productor Jose Luis Moreno, haya tenido algo que ver en la decisión de trasladar el «plot» de la serie de las afueras a un barrio en el centro. Recordar que el creador de «Rockefeller» no ha pasado últimamente por sus mejores momentos económicos y personales.
Es bien conocido que el nombre de la calle donde se sitúa el edificio que albergará las próximas tramas de los vecinos mas locos de la tele, «Contubernio 49», hace mención al propio nombre de la productoras creadora de la serie y a la edad de su co-creador Alberto Caballero, quién es también a su vez pareja y reciente padre del hijo de la actriz Miren Ibarguren, la cual interpreta el papel de Yolanda Morcillo en la aclamada serie. Motivo éste, el de la maternidad de la actriz vasca, por el cuál la serie ha recibido numerosas críticas en redes y no ha estado exenta de polémica una vez más.
Y es que el personaje de Yolanda, más conocida com Yoli Morcillo, la reina del brillo en la serie, se ha dejado ver en pantalla con «exceso de peso» y buscándose las habichuelas para esconder la comida que engulle sin parar. Al parecer el motivo de esta situación ha sido su reciente dejadez del mal hábito de fumar, llo que le ha acarreado tener crisis de ansiedad y un apetito voraz que le hace engordar de manera desmesurada. Pero nada más lejos de la realidad ficticia. En los primeros días de inicio de grabación de ésta última temporada, la actriz Miren Ibarguren ya lucía una feliz barriga de embarazada, algo que no les cuadraba a los guionista para la serie, y antes de decidir no contar con su papel dentro de la serie, decidieron cambiar el aspecto físico de su personaje y convertirla en una chica que roza la obesidad mórbida. Para ello utilizaron una tremenda papada y un traje de obesa, vamos un «farsuit» que convertía a Yoli en una zampabollos por antonomasia.

Pero claro, ahí estaban las redes. Como siempre tan inherentes y tan alerta para cualquier broma…o no. Resulta que el personaje de Yoli ha levantado todo tipo de críticas hacia la serie a la que tachan de ensalzar la «gordofobia» o de producir incomodidad a algunos seguidores y espectadores de la misma al ver las escenas donde aparece el personaje de Yoli. Un estalido de las redes que no hace más que atizar la polémica que siempre ha rodeado a la serie y de la que ésta ha sabido muy bien regatear como en tantas ocasiones, a través en la mayoría de los casos de las voces en posición de defensa de algunos de los actores de la serie. El «pajarito» canta y las nubes de Contubernio se levantan.
Otro de los puntos que se ha visto comentado con cierta polémica desde hace ya algunas temporadas es el hecho de la duración de los capítulos. Nuevamente el barco de la serie rema en contra de lo que «a priori» es aceptado hoy en día en televisión, pero no así para plataformas, como según afirma el mismísimo Alberto caballero en una reciente entrevista concedida al diario ABC, donde defiende la larga duración de los capítulos de LQSA debido a los requerimientos de las misma plataformas que así se lo piden. Una dinámica que choca con los tiempos que vivimos, donde las jóvenes y cada vez mas usuarios y espectadores a las series buscan contenidos y series con minutajes más cortos. Pues nada, al parecer la constante girará hacia otro lado. Váyase usted a saber.
Audiencias a la baja
Como comentábamos al principio del post, la intención de Telecinco es por el momento la de no emitir los siguientes capítulos de la serie, más si cabe después de los datos del pasado lunes 21 de Noviembre, dónde la serie cosechó un pobre 12,9% de share, alejado en más de 3 puntos de su principal competidor en la franja MasterChef de La 1, y en más de 1 punto de la otra serie de la otra gran serie en abierto de la tele en abierto Hermanos de Antena 3, que obtuvo un 14,1% de cuota de pantalla. Además empeoró los datos cosechados solo una semana antes con la emisión de «En el nombre de Rocío», dejándose 4 décimas por el camino. El estreno de ésta 13ª temporada pierde 3 puntos respecto al estreno de la temporada 12 en la cadena principal de Mediaset. Hay que comentar que la serie se puede ver en Amazon Prime Video, cuya plataforma estrena cada viernes un nuevo capítulo desde el pasado 18 de Noviembre.
La excusa de la opción del streaming ya no tiene peso, al menos en ésta última ocasión, al estrenarse en streaming tan solo 3 días previos al día del estreno en abierto. Quizás haya que buscar otras causas a la poca aceptación que tienen los estrenos de cada capítulo ahora mismo en Telecinco. Una de ellas podría apuntar a su gran multidifusón en el canal temático de ficción de Mediaset «Factoría de ficción», el cuál ofrece contenido de la serie por más de 10 horas de su parrilla al día. Ni que decir tiene el mérito que tienen las audiencias en las reposiciones de la serie en dicho canal, donde suelen posicionarse como los contenidos más vistos del día en TDT. Habrá quien piense que tiempo tendrá para ver la serie mientras come o cena. Un servidor asiente cuando se compara a la serie con el buen vino, del que su dicho es archiconocido: cuanto más viejo mejor. Eso nos pasa a muchos con la serie. Se le coge el gusto a lo nuevo al degustarlo lentamente en el tiempo.
En resumen
Aunque lo cierto es, que se puede decir que el desgaste de la serie se deja ver entre las flores de un bonito jardín de entretenimiento de lo que fue una de las mejores series cómicas de la ficción española. De esto último siempre te das cuenta cuando algunos de sus personajes penetran en la vida social y cultural de un país, algo que guste o no guste a los del pajarito y similares, es ciencia infinita. Y es que todo tiene una fase de grises, que normalmente, salvo excepción de reanimación extraterrestre, suele acaban en un negro (entiéndase el símil televisivo), donde ya no hay nada que ver ni nada con lo que disfrutar.